“A Star Is Born”, la historia de un amor que no rompe el corazón

Tengo sentimientos encontrados. Tenía muy altas expectativas sobre la nueva versión de “A Star Is Born” con Lady Gaga y Bradley Cooper. Quería que fuera una película que me destrozara el corazón, y me dejó a medias. Fue como cuando escuchas una canción con un inicio genial, que esperas a que reviente y se queda en el intento. Está linda la película, pero nada más.

No sé si mi educación sentimental, que viene de los culebrones mexicanos –las telenovelas– me dejó tan a flor de piel mi vena melodramática, pero yo esperaba que fuera la historia de un amor intenso que me dejara en depresión por varios días, como me sucedió con “Llámame por tu nombre”, “Una pasión secreta”, “Solo un sueño” o “Siempre el mismo día”, de esas historias que sabes que te harán llorar, pero que estás de masoquista frente a tu televisor con un nudo en la garganta.

Con esto no quiero decir, que la cinta sea desafortunada, no, está muy bien realizada, pero considero que Bradley, quien además es el director –“A Star Is Born” es su ópera prima–, se empeñó por hacer una versión distinta de este remake protagonizado en 1937 por Janet Gaynor y Fredric March; en 1954 por Judy Garland y James Mason y en 1976 por Barbra Streisand y Kris Kristofferson, que le quitó emotividad a los momentos que pudieron encumbrar la película, y miren que fueron varios, siento que falló en ritmo y en ciertos momentos padecí más la trama que atesorarla.

“Jack” (Bradley) y “Ally” (Lady Gaga) son dos almas artísticas que unen sus fuerzas en el escenario y en la vida. Él es un músico de country de trayectoria importante, que estando de gira conoce a “Ally” en un antro de transformistas, luego de una charla en un bar, el amor comienza a surgir entre los dos, ella tiene el sueño de ser cantante, pero parece que está bajando la guardia, sin embargo, él la motiva a perseguir sus sueños, quedando después, eclipsado por el talento nato de la mujer que ama.

En las versiones anteriores, los micromachismos eran un tópico que se tocaba, el varón tendía a minimizar los logros de su amada al sentirse desplazado por el brillo propio de la protagonista. Aquí en la versión 2018 se matiza un poco más y el discurso va dirigido en que “Jack” no quiere que “Ally” cambien su esencia, esa con la que la conoció, sin embargo, él termina por ser una sombra en el ascenso de ella, víctima del alcoholismo y depresión que padece.

Gaga no puede estar más regia y espectacular, pero cuando sus momentos cumbre están por ocurrir, no pasa, la emoción ahí se queda contenida, y esa no es su culpa, es de su director, no obstante, tiene excelentes momentos y la empatía total de la audiencia. Bradley actúa de lujo, no hay duda de eso, pero así como arropó a su personaje, tenía que hacer lo mismo con el de Gaga y siento que no lo logró.

Por otra parte, el sountrack es una joya, si la cinta aspira a ser nominada en las próximas entregas de premios, considero que las nominaciones irán por mejor canción con “Shallow”, que sí está como para cortarte las venas con hojas de lechuga, en realidad todas y cada una de las canciones están imperdibles. Gaga y Cooper se sacaron un 10 en ese sentido. Cuéntame si a ti si te partió el corazón “A Star Is Born”, porque yo me quedé a medios chiles.

Imágenes de Warner Bros.

 

mm
Kike Esparza

Soy un periodista apasionado del cine, la música y la moda. Tengo una obsesión por contar las horas y estornudar una y otra vez cuando tengo que tomar una decisión. Quiero ser como Carrie Bradshaw.