Ángeles en América: Un clásico del teatro que dialoga con los desafíos actuales

A más de tres décadas de su estreno original, “Ángeles en América”, la monumental obra del dramaturgo estadounidense Tony Kushner, llega al Teatro Helénico de la Ciudad de México con una producción mexicana de gran formato que presenta por primera vez en el país sus dos partes completas: “El milenio se aproxima” y “Perestroika”. Bajo la dirección de Cristian Magaloni, la temporada comenzó el pasado 19 de junio y concluirá el próximo 12 de julio.

Reconocida con los premios Pulitzer y Tony, la pieza es considerada una de las obras más importantes del teatro contemporáneo por la manera en que aborda temas como la identidad, la enfermedad, la espiritualidad, el poder político y la transformación social. Ambientada en el Nueva York de 1985, durante la crisis del VIH/SIDA y la presidencia de Ronald Reagan, la historia sigue a un grupo de personajes cuyas vidas se cruzan en medio de conflictos personales, políticos y existenciales.

Para la actriz Assira Abbate, quien interpreta a “Harper”, uno de los personajes centrales de la historia, el montaje representa uno de los retos más importantes de su carrera. “Montamos una obra de seis horas y media más intermedio en tres meses y medio, que es lo que normalmente ensaya una obra pequeña de una hora y media o dos horas. Entonces sí fue un proyecto de ensayos muy titánico”, comparte.

La actriz, ganadora del Premio ACPT 2022 por su interpretación de “Ofelia” en “Hamlet”, destaca que el esfuerzo ha valido la pena gracias a la respuesta del público durante los primeros fines de semana de funciones.

“Hubo mucha gente que el domingo se echó el maratón completo. Estaban felices terminando la función. Nos felicitaron un montón y era como de: ‘si hubiera durado una hora más me la echaba’. Como que no se había presentado algo de esta magnitud en México”, señala.

Un espejo del presente

Aunque la obra está situada en los años ochenta, Abbate considera que muchos de los temas que plantea resuenan con fuerza en el contexto político actual. “Hay una parte política que está en los años 80, cuando Reagan era presidente, donde los republicanos estaban tomando mucha voz. Después como que se desdibujó en los 90 y los 2000, pero ahora, en pleno 2026, la ultraderecha está tomando otra vez parte del mundo”, explica.

La actriz destaca particularmente la presencia de Roy Cohn, personaje inspirado en una figura histórica real y mentor político de Donald Trump. “Hay un discurso muy fuerte que plantea esta obra. Son cosas que creemos que ya habían pasado en los 80 y cuando las escuchas se sienten súper recientes. Volvieron a resonar con muchísima fuerza hoy en día”.

Además de la dimensión política, Ángeles en América revisita los años más duros de la epidemia del VIH/SIDA y la estigmatización que enfrentó la comunidad LGBTQ+.

“Hoy en día sabemos que se puede vivir con VIH y que existen muchos tratamientos, pero no se nos puede olvidar la historia de la cual venimos. Había una enfermedad social muy fuerte, mucha estigmatización del tema”, afirma.

Una obra necesaria en tiempos de polarización

La actriz considera que el montaje invita al público a reflexionar sobre el momento que atraviesan distintas sociedades alrededor del mundo. “Podemos tomar la decisión de hacia dónde ir. Esta obra nos pone de frente la historia y nos recuerda que, aunque creemos que ya estamos muy abiertos, en cualquier momento podemos volver a echar para atrás derechos y libertades”.

En ese sentido, destaca que la pieza no sólo aborda la diversidad sexual, sino también el peso de las estructuras religiosas, sociales y familiares.

Sobre “Harper”, el personaje que interpreta, explica: “Es una mujer mormona cuyo marido es homosexual. Ella vive una mentira tan grande que empieza a enloquecer. Son muchísimas historias que se van entrelazando para terminar contándonos esta gran historia que es Ángeles en América”.

Un desafío para actores y espectadores

La magnitud de la producción también representa una exigencia poco habitual para el elenco, que permanece en escena durante una historia que se desarrolla a lo largo de dos montajes complementarios. “No es una obra para cualquier actor. Tienes que ser un aguerrido del teatro porque es muy complicado sostener un proceso así y después estar tantas horas dando función”, comenta.

Sin embargo, también reconoce que la experiencia permite explorar a profundidad la evolución emocional de cada personaje. “Es delicioso poder entregarte a un personaje durante tanto tiempo. Aquí podemos disfrutar muchísimo el proceso de catarsis de cada uno. No hay un personaje que se quede a medias”.

La actriz recomienda al público ver ambas partes para apreciar plenamente el desarrollo de la historia. “La segunda parte termina cerrando todo lo que viste en la primera. Hay un cierre para cada uno de los personajes y para todos los conflictos que se plantean”.

El orgullo, la memoria y la importancia de no olvidar

La temporada coincide con el Mes del Orgullo, un contexto que Abbate considera especialmente significativo para una obra que reflexiona sobre los derechos de la diversidad sexual.

“No se nos puede olvidar que es un mes para recordar una lucha de tantos años. Hoy las nuevas generaciones tienen muchas cosas normalizadas, pero hubo décadas de trabajo para conseguir los derechos que hoy existen”.

Y agrega: “Todos necesitamos las mismas leyes porque todos somos humanos. Lo que se defiende también es un amor muy grande hacia todas las personas”.

Una temporada breve

La producción reúne a un elenco integrado por Enrique Arreola, Carolina Politi, Vicky Araico, Pablo Marín, Assira Abbate, Aldo Guerra, Jesús Delgado y Lucio Giménez Cacho Goded.

Las funciones se realizan en el Teatro Helénico con el siguiente esquema: “El milenio se aproxima” se presenta los viernes a las 20:00 horas y los domingos a las 13:00 horas, mientras que “Perestroika” puede verse los sábados a las 19:00 horas y los domingos a las 18:00 horas.

La actriz recuerda que se trata de una temporada limitada. “Sólo tenemos tres semanas más. Es una temporada muy breve porque el proyecto es tan grande que sostenerlo mucho tiempo era imposible a nivel económico”.

mm
Kike Esparza

Soy un periodista apasionado del cine, la música y la moda. Tengo una obsesión por contar las horas y estornudar una y otra vez cuando tengo que tomar una decisión. Escribir es vivir.

RosaDistrito

En este blog Kike Esparza habla desde su experiencia, 17 años en el periodismo le han permitido adentrarse y disfrutar de tópicos como el cine, la música, la moda y la diversidad. Rosa Distrito es el espacio que disfrutamos todos.

Encuéntranos en redes sociales.