Galardonada con la Palma de Oro en la edición 77 de Cannes, “Anora” es una joya cinematográfica dirigida por Sean Baker. Esta rebelde y atrevida historia de amor entre una trabajadora sexual de Brooklyn y un junior de la alta sociedad rusa ha cautivado al público y a la crítica por igual. La película destaca por su realismo, sus personajes complejos y la magistral dirección de Baker. La historia de amor protagonizada por Mikey Madison y Mark Eidelstein.
“Anora” es una vertiginosa historia irreverente, rebelde y sexy que aborda cómo la vida está llena de intereses personales y transacciones. Mikey es una actriz astuta que muestra gran sensualidad, pero que también en la cúspide de la trama, llegando al final de ésta, nos rompe emocionalmente a los espectadores porque “Anora”, su personaje, pasa por una humillación muy fuerte cuando los padres del junior del que se enamora se enteran que se han casado en Las Vegas y los quieren divorciar a toda costa.
Mark Eidelstein, en el papel del joven rico, complementa a la perfección a Madison, creando una química palpable entre ambos personajes.
La cinta además es muy divertida y física con situaciones complicadas en cuanto a los enredados que presenta, pues los empleados de los padres rusos del junior junto con “Anora” emprenden la búsqueda del junior, pues se ha escapado.
También quiero destacar la actuación de Yura Borisov como “Igor”, uno de los empleados que junto con “Anora” están buscando al junior. “Igor” es el único personaje que siente empatía por “Anora”. Yura ofrece una actuación contenida, sigilosa y observadora, donde “Igor” al final también muestra su vulnerabilidad.
La trama nos lleva a entender que las barreras culturales, sociales y económicas sí juegan un papel importante sobre cómo nos vinculamos con los demás.
La ambientación es sugerente, arrebatada y enigmática. Los escenarios urbanos y la energía de los personajes crean una atmósfera vibrante y emocionante. El director ofrece un gran trabajo creativo.