“Bugonia”: el absurdo como arma contra el poder y la paranoia colectiva

Una vez más, Yorgos Lanthimos entrega una película que incomoda, confronta y se mueve con soltura en el territorio del absurdo. “Bugonia” no es la excepción dentro de su filmografía: el cineasta griego vuelve a jugar con el lenguaje, las analogías y el existencialismo para construir una sátira feroz sobre las clases sociales, el poder y la fragilidad mental, todo envuelto bajo el contexto de las teorías conspirativas.

La historia sigue a “Teddy” (Jesse Plemons) y “Don” (Aidan Delbis), dos primos que viven juntos en una casa descuidada, aislada de la ciudad. Comparten una afición aparentemente inocente —la apicultura—, pero también una obsesión enfermiza: están convencidos de que el planeta Tierra está siendo infiltrado por extraterrestres, a quienes llaman “andromedanos”. Esta paranoia los lleva a prepararse para una supuesta batalla intergaláctica. Ambos arrastran problemas sociales y emocionales profundos que el espectador va descubriendo conforme avanza la trama.

“Teddy”, en particular, es un antihéroe mediocre y perturbador: no se baña, tiene el cabello grasoso, la piel sucia y una personalidad que oscila entre la apatía, la inocencia y la violencia. Lanthimos lo retrata sin concesiones, obligándonos a convivir con su miseria física y emocional.

En el extremo opuesto está “Michelle” (Emma Stone), una poderosa empresaria farmacéutica que parece tenerlo todo: dinero, belleza y poder. Es pulcra, pragmática, ambiciosa y completamente funcional dentro del sistema que “Teddy” desprecia. Para los primos, ella no es solo una figura de poder, sino una amenaza cósmica: están convencidos de que es una extraterrestre y el vínculo directo con el planeta de los andromedanos. Por ello, la secuestran y la someten a distintos tipos de tortura con la intención de hacerla confesar su verdadera identidad.

“Bugonia” es una película que incomoda constantemente. Hay momentos que provocan risa desde lo grotesco, pero otros obligan a colocarse tanto en el lugar de la víctima como del victimario. Aunque las situaciones son absurdas, los personajes se toman muy en serio lo que viven, lo defienden con una convicción casi religiosa. “Teddy” pasa de ser un mediocre a un despiadado verdugo, solo para regresar nuevamente a su mediocridad; mientras que “Michelle”, de ser fría y calculadora, se quiebra, se vuelve vulnerable y termina transformándose en una auténtica tirana.

Y cuando parece que el espectador ya ha entendido las motivaciones y las consecuencias de cada personaje, Lanthimos lanza un último giro: un epílogo que puede gustar o no, pero que funciona como una declaración de principios. Ese revés final es, precisamente, parte del sello que lo define como contador de historias.

Lo más poderoso del filme es el duelo actoral entre Jesse Plemons y Emma Stone. Ambos están entregados por completo a sus personajes: son viscerales, instintivos, inteligentes y profundamente primitivos, porque lo que está en juego es su propia existencia. El trabajo de vestuario y diseño de imagen es espectacular: con elementos cotidianos y caseros se construye una estética distópica que introduce al espectador en la ciencia ficción sin pertenecer del todo al género. Hay una clara parodia al cine de ciencia ficción clásico —incluso a lo Spielberg—, pero el relato es tan absorbente que todo resulta verosímil, aun cuando parte del absurdo más extremo.

No es casualidad que Emma Stone parezca entender a la perfección el lenguaje de Lanthimos. Bugonia marca su cuarta colaboración juntos, después de “La Favorita”, “Pobres Criaturas” y “Tipos de Gentileza”. Esa complicidad creativa se siente en pantalla y reafirma que, cuando ambos se encuentran, el cine se vuelve incómodo, provocador y arrebatado.

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Kike Esparza

Soy un periodista apasionado del cine, la música y la moda. Tengo una obsesión por contar las horas y estornudar una y otra vez cuando tengo que tomar una decisión. Escribir es vivir.

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En este blog Kike Esparza habla desde su experiencia, 17 años en el periodismo le han permitido adentrarse y disfrutar de tópicos como el cine, la música, la moda y la diversidad. Rosa Distrito es el espacio que disfrutamos todos.

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