Desde su estreno el pasado 16 de septiembre en Netflix, “Habilidad Física 100: México” se ha posicionado como uno de los contenidos más vistos del catálogo en el país. El formato reúne a 100 concursantes de diversos orígenes y profesiones —desde atletas de alto rendimiento hasta trabajadores de la construcción, policías y luchadores— para enfrentarse a exigentes retos y determinar quién es el atleta definitivo.
Entre los participantes destaca la actriz, atleta y entrenadora Carmen Baqué, quien compartió los pormenores de su experiencia en esta producción, el trasfondo social de la competencia y el rol de las mujeres en un entorno dominado por la percepción del rendimiento físico.
Un nivel de producción sin precedentes
Para Baqué, quien ya contaba con experiencia previa en proyectos televisivos de competencia como “La Isla” y “Guerreros”, la escala organizativa de la versión mexicana de “Habilidad Física 100” marcó un diferenciador claro respecto a las producciones de la televisión abierta tradicional.
“Fue impresionante vivirlo allá adentro y ser parte de una producción tan grande. Tener a 100 atletas con tanto ímpetu e intensidad en un mismo foro requiere una infraestructura enorme para mantener todo a raya. La versión mexicana conecta mucho con la gente porque tiene un sello cultural muy fuerte. Hay un luchador, un albañil, un bombero, un policía… Son profesiones con las que el mexicano se identifica plenamente. Además de estar bien ejecutado y editado, el programa se volvió muy emocionante para la audiencia”.
A diferencia de los formatos enfocados en el conflicto personal o la convivencia diaria, el enfoque estuvo centrado exclusivamente en el rendimiento atlético. Sin embargo, la dinámica del juego generó momentos de alta tensión táctica entre los participantes.
“A diferencia de otros realities donde hay piques personales, este se enfoca al cien por ciento en la habilidad. Aun así, las decisiones estratégicas de ciertos participantes generaron controversia. Para muchos deportistas lo más importante es ganar a como dé lugar, mientras que para otros pesa más el aspecto ético y moral al elegir rivales de su mismo nivel”.
Paraa Carmen fue muy interesante convivir con 99 atletas de distintas disciplinas “ver la fortaleza y resiliencia de quienes vienen desde abajo demuestra que siempre se pueden lograr cosas impresionantes”.
Crítica social y la deconstrucción de la fuerza
Uno de los aspectos más comentados del programa fue la manera en que se expusieron ciertos sesgos sobre la capacidad física según el género y la contextura corporal. Baqué analizó cómo estas decisiones operaron dentro de la competencia y el mensaje que dejaron las atletas participantes.
“Lamentablemente, sigue habiendo machismo en el país. Sin embargo, no hay una sola mujer en el programa que no sea extremadamente fuerte, tanto física como mentalmente. Un ejemplo claro es Mariana Khalil, una mujer que sufrió quemaduras en la mitad de su cuerpo de niña y que demostró una resiliencia inmensa, superando a varios hombres en las pruebas. Las mujeres lideraron y destacaron en las dinámicas de equipo, dándole una lección a quienes las consideraban débiles por el simple hecho de ver un cuerpo más pequeño”.
Asimismo, la atleta destacó cómo el programa sirve como un reflejo para cuestionar conceptos preconcebidos sobre la aptitud física en la sociedad actual. “Todo lo que sucedió le dio sabor al programa y abrió una crítica social que nos hace reflexionar sobre cómo interpretamos el concepto de fuerza. Un competidor de strongman es fuerte, pero un bailarín también lo es; simplemente ejecutan expresiones de la fuerza totalmente distintas. Las redes sociales generan opiniones divididas, pero al final del día es una plataforma que visibiliza el trabajo de todos los competidores”.
Rendimiento y lecciones
En el aspecto competitivo personal, Baqué tuvo un inicio destacado en la prueba inaugural de resistencia en cuestión aeróbica, posicionándose entre los primeros cincuenta lugares. No obstante, la dinámica del juego de pelota cuerpo a cuerpo la llevó a disputar un duelo de eliminación directa.
“En la primera prueba, a los que nos dedicamos a la resistencia nos fue muy bien. Después me tocó enfrentar a Karen Lraa en un duelo sumamente parejo de tres minutos por la pelota, que al final se resolvió en muerte súbita por un segundo de reacción. Me hubiera encantado avanzar más, pero en el deporte se gana y se pierde. Perder también te deja lecciones para volverte más fuerte”.
Sobre su futuro profesional, la actriz enfatiza su intención de continuar combinando la actuación en ficción con proyectos deportivos de alto rendimiento. “Soy actriz y también me he dedicado a competir y entrenar; este mundo híbrido me ha permitido estar en proyectos físicos. Extraño actuar en ficción y me encantaría retomar proyectos de drama, pero si llega otro reality deportivo, jamás le diría que no. Es mi forma de mantener el vínculo con el deporte”, concluye.