El mundo de los realities suele caracterizarse por la tensión constante, las alianzas estratégicas y las confrontaciones. Sin embargo, para Abigail Pak, mejor conocida en el panorama artístico como La Coreañera, la experiencia representó un contraste drástico con su vida cotidiana.
La cantautora originaria de Corea del Sur y radicada en la Ciudad de México se midió en las votaciones finales contra Kevyn “Bicolor”, resultando ser la primera eliminada de la segunda temporada de La Granja VIP el pasado domingo 13 de septiembre.
En entrevista para Rosa Distrito, la joven de 22 años analizó su breve pero significativo paso por el programa, las dificultades de convivir con personalidades acostumbradas a los reflectores y el impacto que este reto tuvo en su carrera musical.
El impacto del encierro y las cámaras
Para alguien como Abigail, sin experiencia previa en televisión nacional, la transición a un formato de convivencia de 24 horas representó un reto abrumador desde el primer instante. “Fue una experiencia llena de muchos sentimientos encontrados. Hubo cosas divertidas, lindas y amistades bonitas, pero también situaciones con las que no estuve tan de acuerdo”, expresa.
“Conservando mis principios y respetando mi intuición, decidí que ya no quería estar ahí porque no era un proyecto para mí. En mi participación sentí que representaba lo que sería entrar a un reality como una persona normal. Me sentía muy ajena a ese ambiente porque muchos ya habían estado en otros programas y tenían experiencia”.
“Yo decía: ‘Tengo 22 años, nunca he hecho algo así, entro a la granja y hay cámaras en todos lados, tengo un micrófono y en todo momento me están grabando’. Convivir encerrada con 18 personas que ya tienen mucho colmillo es difícil. Un compañero me decía que me había visto manejar a miles de personas en un escenario, pero manejar al público en un evento de cumbia donde bailan con tu música es mi mundo, ahí me siento a gusto. En esta situación es distinto y me costó mucho esa convivencia”, comparte Abigail.
La dinámica del formato exige a menudo generar polémica para destacar, un terreno que la intérprete prefirió no transitar debido a sus valores personales. “Soy una persona muy tranquila, amo la paz y no me gustan los problemas. La confrontación no es mala siempre y cuando se haga con respeto, pero allá adentro no buscaban hacer las paces ni actuar respetuosamente. Yo no entretengo a la gente haciendo pleitos, sino haciendo música y bailando”.
“Estando en un reality no puedes ser 100% tú porque sabes que hay cámaras. Eso provoca dos cosas: o te contienes porque te sientes observado, o te pones la máscara de un personaje. Por eso siento que es imposible que alguien te conozca por completo en un programa así”, puntualizó.
Vínculos humanos y la vida en la granja
A pesar de las diferencias y del corto tiempo que permaneció dentro del inmueble, Pak logró forjar lazos afectivos con varios de sus compañeros, destacando el apoyo recibido por figuras maduras del elenco.
“Con muchas personas me gustaría interactuar fuera. Sobre todo con Natalia Alcocer, quien se convirtió en mi madre adoptiva durante el tiempo que estuve ahí; siempre me acompañó y fue muy linda conmigo. También María Karunna, Pimpinela Escarlata y Niurka Marcos. Durante la semana se hicieron dos equipos y con quienes no eran de mi grupo tal vez no tuve la oportunidad de conectar tanto, pero es normal porque una semana no es suficiente para conocer a alguien a fondo”, explicó.
Respecto a las labores del campo, la rutina diaria le permitió conectar con la naturaleza y encontrar momentos de serenidad. “Me gustó mucho cosechar las plantas y comer de lo que cultivamos. Mi tarea de la semana era la limpieza de la casa, así que me levantaba, me esperaba el capataz, le ayudaba un tiempo con los animales y luego me metía a limpiar. Hice el doble de trabajo, pero me gustó conocer los dos lados. Interactuar con el caballo me dio mucha tranquilidad, solo con verlo y tocarlo, ya que nunca había convivido con animales de granja”, relata.
Identidad, raíces y nuevos proyectos
Durante la emisión, la cantautora aprovechó el foro para dar a conocer la historia de su familia y el trasfondo de su llegada a México, un relato que resonó en el público. “Me gustó compartir mi historia porque represento a la comunidad migrante. Mi familia migró de Corea del Sur a Estados Unidos en tiempos difíciles y trabajaron duro. Todo lo que hago es pensando en mis padres, porque gracias a ellos tengo la oportunidad de dedicarme a lo que me gusta, ya que ellos no tuvieron la oportunidad de soñar”.
Además, destaca: “Represento a muchas personas que tienen relaciones complicadas con sus padres y que tardan en entender que sí hay amor, pero expresado de manera diferente. Mi mensaje principal es que México me enseñó a amar y a querer”, afirma con emoción.
Tras su salida, la artista enfoca nuevamente su energía en la producción musical. De cara a los próximos días, se prepara para el lanzamiento de un nuevo sencillo inspirado en sus vivencias laborales previas.
“En muchos mensajes que recibo me dicen que no me conocían y que gracias al programa descubrieron mi música. El 23 de septiembre estreno una cumbia titulada ‘Jefa Regañona’, la cual escribí desde cero contando mi experiencia laboral en la cocina de un restaurante en Estados Unidos. Aunque aborda una situación fea de trato laboral difícil, se la dedico a mi familia y a todas las familias trabajadoras migrantes. Tiene un toque chistoso, pero relata una realidad muy dura”, concluye, dejando abierta la posibilidad de participar a futuro en proyectos televisivos enfocados en la música o en otras experiencias que no sean precisamente de convivencia 24/7.