Tenacidad y disciplina. David Ortega cierra un año sobre el escenario y abre el siguiente exactamente en el mismo lugar: el teatro. No es una casualidad ni una cómoda repetición, sino el resultado de una persistencia que ha marcado su camino desde mucho antes de pisar foros, pasarelas o sets de televisión. El actor y modelo jalisciense vive hoy una etapa de madurez profesional que no llegó de golpe, sino a fuerza de trabajo, paciencia y la convicción de no soltar sus objetivos.
“Desde que leí el guion significó algo muy importante para mí”, confiesa Ortega sobre “Crisis para principiantes”, la obra con la que cerró el año y que retomará funciones a partir del 15 de enero en el Foro 1869 de la Ciudad de México. “Ya hacía mucho tiempo que yo quería un proyecto como este, que más allá de hacer reír, dejara un mensaje y me hiciera jugar realmente con mis emociones”.
El proyecto llegó en el momento justo. Tras años de participar principalmente en comedia y televisión, David asumió el reto de protagonizar una historia más emocional, íntima y demandante. “Es muy interesante cuando están pasando cosas dentro de ti en escena y la gente se involucra, llora contigo. Es un reto que yo quería y llegó a mi vida y a mi carrera”, dice.
El valor de no rendirse
Hablar con David Ortega es escuchar una narrativa constante sobre la constancia. Formado en el CEA de Televisa, con participaciones en unitarios como los programas “Como Dice el Dicho” y “La Rosa de Guadalupe”, además de realities como “Me Quiero Enamorar” y “Survivor México”, su trayectoria no ha sido lineal ni sencilla. Él mismo lo resume así: “Siempre preparándome, siempre. Desde que empecé a modelar ya tenía objetivos más a largo plazo, que era ser actor”.
Ese enfoque lo llevó a dejar Autlán para mudarse primero a Guadalajara y luego a la Ciudad de México, sacrificando vida social y comodidades. “Hubo años en los que dejé todo para prepararme. Estuve cuatro años sin vida social, entregado a mi formación. La preparación nunca va a estar de más, son cartuchos que te guardas para cuando llegue la oportunidad”.
Para Ortega, la persistencia no es esperar pasivamente. Es provocar el movimiento. “A veces las oportunidades no llegan como tú esperas, pero tú tienes que ir a buscarlas. Y si no llegan, las generas. Si se quiere, se puede”.
Un escenario que exige verdad
En “Crisis para principiantes”, David interpreta a “Héctor”, un actor que da vida a otro personaje en escena, un doble reto actoral que marca un antes y un después en su carrera. “Por primera vez hago dos personajes en una misma obra. Es algo que nunca había hecho y lo disfruto muchísimo”.
La puesta en escena, un dramedy con tintes de comedia y musical, ha conectado con el público por su honestidad emocional. “Mucha gente sale diciendo ‘lloré’, incluso amigos míos que nunca habían llorado en el teatro. El mensaje no es solo para actores, es para cualquiera que en algún momento se ha sentido perdido o siente que no está logrando sus objetivos”.
Compartir escena con figuras como Violeta Isfel, Alberich Bormann y Maribel Fernández ha sido también una escuela constante. “Nunca se deja de aprender. Aprendo de mi director, de mis compañeros. Si eres inteligente, tomas lo mejor de quienes tienes alrededor”.
Raíces firmes, mirada al futuro
Más allá del escenario, David Ortega se define por no olvidar de dónde viene. Sus constantes visitas a su pueblo, su familia y sus raíces forman parte de su discurso y de su identidad. “Me siento muy afortunado de haber crecido aquí. Eso te da valores, te enseña a sacrificar, a lanzarte al vacío. El cariño de la gente es gasolina para mí”.
Esa misma mentalidad lo llevó a emprender durante la pandemia con su marca de ropa interior y trajes de baño, un proyecto que hoy sigue creciendo. “No hacemos algo solo por hacerlo. Vendemos calidad y una experiencia”.
Pero su energía, lo tiene claro, está hoy puesta en la actuación. “Quiero hacer series, películas, teatro. Hacer carrera”. Y lo dice sin prisa, pero sin pausa, como alguien que entiende que los procesos largos también construyen resultados más sólidos.