Una estrella legendaria. Dolly Parton murió a los 80 años, dejando atrás una trayectoria de más de seis décadas en la que consiguió convertirse en una de las figuras más reconocibles de la música estadounidense. Su historia comenzó en las montañas de Tennessee y terminó por llevarla a escenarios internacionales, películas, negocios y proyectos filantrópicos que ampliaron considerablemente el alcance de su legado.
Nacida el 19 de enero de 1946 en una pequeña vivienda cercana a Sevierville, Tennessee, Parton creció en una familia numerosa y de recursos limitados. Fue la cuarta de 12 hermanos. Su padre, Robert Lee Parton, trabajaba en la agricultura y en la construcción, mientras que su madre, Avie Lee, fue una influencia determinante para despertar en ella el interés por las canciones tradicionales de los Apalaches.
La música apareció en su vida desde muy temprano. Parton comenzó a cantar en la iglesia y, siendo todavía una adolescente, participó en programas locales de radio y televisión. A los 13 años tuvo la oportunidad de presentarse en el Grand Ole Opry, uno de los escenarios más importantes para la música country, experiencia que marcó el comienzo de una carrera que posteriormente alcanzaría dimensiones internacionales.
Después de terminar la secundaria en 1964, se trasladó a Nashville, ciudad considerada el corazón de la industria country. Allí comenzó a destacar como compositora y consiguió que otros intérpretes grabaran algunas de sus canciones. Su capacidad para contar historias a través de la música se convirtió desde entonces en uno de sus principales atributos.
Su primer álbum, “Hello, I’m Dolly”, apareció en 1967 y contribuyó a darle visibilidad dentro de la industria. Poco después comenzó a trabajar junto al cantante Porter Wagoner, con quien compartió escenario y televisión durante varios años. Aquella etapa ayudó a consolidar su nombre, pero también preparó el terreno para que Parton desarrollara una carrera como solista.
En 1974 llegó uno de los momentos decisivos de su trayectoria con «Jolene», canción que se convirtió en uno de los grandes clásicos de su repertorio. Ese mismo periodo también produjo “I Will Always Love You”, composición que posteriormente alcanzaría una enorme popularidad en la voz de Whitney Houston durante la década de 1990.
La carrera musical de Parton continuó creciendo hasta convertirla en una de las artistas country más exitosas de todos los tiempos. A lo largo de su trayectoria vendió más de 100 millones de discos y recibió 11 premios Grammy, además de numerosos reconocimientos. En 1984 obtuvo una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood.
Pero Dolly Parton nunca limitó su actividad a la música. Su personalidad y capacidad para conectar con el público también la llevaron al cine. Participó en películas como “9 to 5”, producción para la que además escribió e interpretó la canción principal, “The Best Little Whorehouse in Texas” y “Steel Magnolias”. Con ello consiguió ampliar considerablemente su público y demostrar que su talento podía desenvolverse en distintas áreas del entretenimiento.
Otro de los grandes proyectos asociados a su nombre es Dollywood, parque temático que abrió en 1986 en las cercanías de su ciudad natal. El lugar combina atracciones con elementos relacionados con la cultura y las tradiciones de los Apalaches, convirtiéndose también en una manera de mantener presentes las raíces que marcaron su infancia.
La vida personal de Parton estuvo estrechamente vinculada con Carl Dean, con quien se casó en 1966. Su esposo falleció en marzo de 2025, después de casi seis décadas de matrimonio. Parton reconoció públicamente la importancia de esa relación y del apoyo que recibió durante buena parte de su carrera.
Aunque nunca tuvo hijos, Parton explicó en diferentes ocasiones que esa circunstancia le permitió disponer de mayor libertad para concentrarse en su trabajo. Esa dedicación se reflejó no solamente en su producción artística, sino también en numerosos proyectos sociales.
Uno de los más importantes fue Imagination Library, iniciativa creada por Parton para fomentar la lectura infantil mediante el envío gratuito de libros. El programa comenzó como un proyecto inspirado por su propia familia y, con el paso de los años, llegó a distribuir cientos de millones de ejemplares en distintos países.
La historia detrás de este proyecto estuvo relacionada con su padre, quien no sabía leer ni escribir. Parton consideraba que esa limitación había representado una dificultad importante para él y decidió convertir esa experiencia familiar en una iniciativa destinada a acercar los libros a nuevas generaciones.
Su faceta filantrópica también tuvo repercusión durante la pandemia de COVID-19. En 2020 realizó una donación de un millón de dólares para apoyar investigaciones relacionadas con el coronavirus en la Universidad de Vanderbilt. Ese financiamiento formó parte de los recursos utilizados para impulsar investigaciones que posteriormente contribuyeron al desarrollo de la vacuna de Moderna.
A lo largo de su vida pública, Parton mantuvo una relación particular con la política. Aunque generalmente evitó identificarse con partidos o convertirse en una figura partidista, en distintas ocasiones expresó opiniones sobre asuntos políticos y sociales. Su postura pública estuvo marcada, en buena medida, por su intención de mantener el foco en su música y en sus proyectos.
En mayo de 2026, la artista había cancelado inesperadamente una presentación prevista en Las Vegas y explicó que llevaba años recibiendo tratamiento por problemas relacionados con cálculos renales. Meses después, su fallecimiento fue comunicado públicamente por un familiar a través de sus redes sociales.
La noticia provocó reacciones entre figuras públicas y seguidores de distintas generaciones. El presidente Donald Trump también publicó un mensaje tras conocerse la muerte de la cantante y ordenó que la bandera estadounidense ondeara a media asta durante una semana en su honor.
La importancia de Dolly Parton difícilmente puede medirse únicamente mediante sus ventas, premios o canciones. Su trayectoria representa el recorrido de una mujer que convirtió sus experiencias familiares, sus raíces y su talento como compositora en una carrera de alcance mundial.
Desde las iglesias y estaciones de radio de Tennessee hasta Hollywood, los grandes escenarios de la música y los proyectos destinados a millones de niños, Parton construyó una historia singular. Su voz, sus composiciones y su particular personalidad se convirtieron en elementos reconocibles de la cultura popular estadounidense.
A los 80 años, Dolly Parton deja una obra que continuará presente a través de sus canciones, películas, proyectos culturales y acciones filantrópicas. Más allá de la despedida, su historia permanece como la de una artista que logró transformar una infancia humilde en un legado internacional.