El legado de Chespirito, reimaginado con drama y nostalgia

Roberto Gómez Bolaños es uno de los personajes más emblemáticos de la cultura popular mexicana. Sus frases son parte de nuestra idiosincrasia y se siguen transmitiendo de generación en generación. Pilar de la comedia blanca en el país, es obvio que su vida íntima y su incursión en la vida pública nos interesan, pues su legado trasciende más allá de sus años dorados en la televisión de los años 70 y 80.

Y ahora que la serie “Sin querer queriendo” se ha estrenado en Max, han surgido tanto comentarios buenos como malos, además de algunas incomodidades.

La apuesta narrativa me parece un tanto confusa; a veces me pierdo entre décadas. Hay que decir que la actualidad de la trama se centra en los años 70, cuando un viaje a Acapulco cambiará el curso de la vida de Chespirito. Con pleno éxito, es natural que quienes lo rodean —en este caso, sus compañeros de reparto— también busquen sus propios intereses.

Este momento también marca la ruptura del matrimonio de Chespirito, quien, como vemos en los episodios, empieza a interesarse en “Margarita”, personaje basado en Florinda Meza interpretado por Bárbara López, quien además, hay que decir que dsdee la interpretación se desdibuja de Florinda, solo porque sabemos de quién se trata encontramos conexión, porque el papel no es nada parecido a la última esposa de Chespirito.

En ese sentido, los grandes villanos de esta bioserie son “Margarita” y “Marcos Barragán” (Juan Lecanda) (quien interpreta a Quico): ambos son envidiosos, interesados y sin matices. Pintarlos al 100% como “Los Malos de Malolandia” los lleva al terreno del melodrama, como cualquier otra serie de la competencia. Además, como muchos otros personajes también tienen nombres ficticios —supongo que porque los reales no quisieron aparecer—, como espectador es difícil entender quiénes son y por qué le obstaculizan el camino a Chespirito. Parece que los escritores dan por sentado que todos lo sabremos, pero no es así, sobre todo para quienes no vivimos en esa época.

En cuanto a la ambientación, esta destaca mucho. Está muy bien cuidada y desarrollada; sientes que vives en esas épocas del México del siglo XX. Un 10 para el equipo de vestuario, escenografía y maquillaje.

Las actuaciones también están increíbles. Paola Montes de Oca, como La Chilindrina, a mi parecer, es quien mejor se toma en serio su papel. Tal vez a simple vista solo tenga un aire a María Antonieta de las Nieves, pero cuando ves que gesticula como la comediante y que además modula su voz a la perfección, te das cuenta de que es la actriz ideal para el papel, porque no solo la caracteriza desde el personaje, sino también desde la humanidad de María Antonieta.

Pablo Cruz Guerrero, el protagonista, hace una actuación también maravillosa. Físicamente es muy parecido a Chespirito. En ese tenor, Miguel Islas como Ramón Valdés, Andrea Noli como Angelines Fernández y Arturo Barba como Rubén Aguirre hacen un trabajo impecable. Eugenio Bartilotti es a quien no le encuentro parecido, ni físico ni interpretativo, con Edgar Vivar. Habrá que verlo en los próximos episodios.

Como espectador, también me queda a deber la chispa y genialidad de Chespirito. En los episodios vemos aspectos anecdóticos —casi como ocurrencias— sobre cómo fue hilvanando sus personajes e historias. Considero que se le pudo haber sacado mayor provecho a eso, en lugar de enfocarse tanto en pintarlo como el hombre que cayó en las redes de una mujer fría y calculadora. Porque finalmente, quien dejó a la esposa y a los hijos fue él, por más mala que haya sido “Margarita”. Pero bueno, entiendo que también debe haber drama.

Solo le diría al público que no se quede con la ficción de la serie —basada en hechos reales— y que indague en entrevistas y testimonios de los actores que convivieron con Chespirito, así como en los propios relatos de este genio. Todo está en la web.

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Kike Esparza

Soy un periodista apasionado del cine, la música y la moda. Tengo una obsesión por contar las horas y estornudar una y otra vez cuando tengo que tomar una decisión. Escribir es vivir.

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En este blog Kike Esparza habla desde su experiencia, 17 años en el periodismo le han permitido adentrarse y disfrutar de tópicos como el cine, la música, la moda y la diversidad. Rosa Distrito es el espacio que disfrutamos todos.

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