La televisión mexicana le dio la bienvenida a “Sabor a ti”. Entre historias y secretos, la nueva telenovela de TelevisaUnivision producida por Lucero Suárez y protagonizada por Eva Cedeño y Mario Morán. Ambientada en la pintoresca región vitivinícola de Montealegre, la trama combina romance, comedia, traiciones y secretos familiares alrededor del codiciado vino “El Embrujo”. Transmitida de lunes a viernes a las 20:30 horas por Las Estrellas, la producción arrancó con gran éxito de audiencia desde su estreno el 21 de septiembre.
En este melodrama, el joven actor Facundo Castro interpreta a “Amador Irigoyen”, un personaje sensible, introvertido y noble que encuentra en las letras su refugio más íntimo. En entrevista, Facundo nos comparte los detalles de su interpretación y cómo este rol le permitió conectar de nuevo con su propia faceta poética.
Un arranque con el pie derecho
El recibimiento por parte del público no tardó en reflejarse en los números de audiencia, algo que sorprendió gratamente al elenco. “Yo no podía creer que ya en nuestro inicio nos esté yendo tan bien con el rating, así que eso es muy buena señal. Estoy muy emocionado; contento y con muchas ganas de ver lo que sigue con la historia”, compartió el actor con entusiasmo.
A diferencia de otras producciones que se graban al aire, la telenovela concluyó sus filmaciones a inicios de septiembre, permitiendo al elenco disfrutar del proyecto como un espectador más: “Nos da el lujo de ver lo que hicieron nuestros compañeros y evaluar el trabajo propio. El actor a veces se juzga mucho, pero la verdad es que lo estoy disfrutando bastante, porque verlo al aire es otra cosa”.
Un poeta sensible y sumergido en líos
Dentro de la trama, “Amador” es hijo de “Segundo Irigoyen” (interpretado por Rodrigo Vidal) y hermano de “Tamara” (Regina Palacios). Su personalidad tímida le impide comunicarse con soltura, por lo que recurre a los versos para plasmar lo que su voz calla.
“Amador es un chico muy noble y sensible; él es poeta y su manera de expresarse va por ahí. Como le cuesta encontrar las palabras para hablar, se refugia en la poesía. A partir de eso, le dedica todos estos poemas a alguien, pero nunca se animó a decírselo”, reveló Facundo.
Sin embargo, esa misma nobleza lo lleva a un terreno complicado al no saber establecer límites: “Le cuesta poner límites, como a muchos nos ha pasado en la vida. A partir de ahí empieza una pequeña mentira que va creciendo hasta que se transforma en un caos. Ahí empieza nuestro triángulo amoroso”.
El reencuentro con la poesía y el reto de la mirada
Un detalle importante de la construcción del personaje es que la ficción tocó las puertas de la realidad de Facundo, permitiéndole desempolvar una pasión que había postergado. “Yo también escribo prosa y poesía, pero me había desconectado de ese lado hacía como dos años. Este personaje me dio la oportunidad de volver a conectar, releer lo que había escrito para prepararlo y darme el espacio de volver a escribir”, confesó.
Más allá del texto, la construcción física y expresiva exigió un trabajo minucioso de interpretación silenciosa: “La mirada de Amador fue un reto. Es un chavo que está muy presente en todo, pero como es introvertido, con una mirada te dice todo. Eso fue un detalle al que le presté mucha atención a lo largo de los seis meses de grabación”.
Perseverancia, castings y el aprendizaje en el melodrama
Llegar a este papel no fue un camino sencillo. Castro enfrentó años de audiciones y la incertidumbre propia de la carrera actoral antes de recibir la llamada de su mánager para incorporarse al proyecto. “A lo largo de los últimos tres años hice todos los castings habidos y por haber. Llega un momento en el que te agarra el síndrome del impostor, pero entendí que hay que hacer las cosas con una energía más relajada: dar lo mejor de ti y soltarlo”, reflexionó.
Asimismo, destacó el aprendizaje que ofrece el formato de la telenovela y la oportunidad de compartir foro con figuras consagradas como Rodrigo Vidal, César Évora, Erika Buenfil y Nuria Bages: “El melodrama te exige un nivel de concentración e intensidad increíble. Puedes tener una escena llorando por una pérdida y la siguiente festejando algo feliz. Observar a compañeros con años de trayectoria fue una experiencia impresionante”, finalizó.