Gaby Ruiz: cocinar canciones, contar historias y dejar el alma en cada página

Entre libros, aromas y conversaciones que solo se dan en la FIL de Guadalajara, la chef Gaby Ruiz presentó “Cocina Carmela” (Penguin Random House), un libro que se lee, se prueba y, sobre todo, se siente. Durante su charla con Rosa Distrito, la también creadora de “Carmela y Sal” dejó claro que su cocina va mucho más allá de la técnica: es memoria, emoción y sinestesia pura.

“Algunos artistas comparten su visión del mundo a través de la poesía, la música y la pintura. Yo, que no me considero una artista como tal, pero sí alguien que quiere comunicarse y hacer felices a los demás, lo hago por medio de la comida”, dice Gaby, marcando la esencia de un libro donde las recetas conviven con relatos íntimos y episodios de realismo mágico protagonizados por “Carmela”, ese personaje que la acompaña desde hace años.

A qué sabe una voz: de Espinoza Paz a Lupillo Rivera

Mientras esperaba para entrevistas, Gaby vivió un encuentro inesperado con Lupillo Rivera. No lo conocía en persona, pero la conversación fluyó rápido hacia un terreno que ella domina como nadie: el sabor de las voces. “Nada más hablamos de a qué sabe su voz”, cuenta entre risas.

La descripción fue precisa y sensorial: “Su voz tiene una nota amarga, ahumada, umami… es aterciopelada, como lo que te deja el vino tinto, astringente, de esos sabores que te inundan todo el paladar”. No fue la primera vez que lo hacía. Durante la pandemia, recuerda, llevó esta idea al extremo con Espinoza Paz: “Hicimos un menú que la gente recibía en su casa para lanzar su disco. Él se conectó a un Zoom conmigo y fue su lanzamiento comestible”.

Este proyecto, que ella llama “Cocinando Canciones”, nació como una locura que muchos no entendían. “Mucha gente se reía y decía: ‘qué locura’. Incluso yo no me la creía”, acepta. Hoy, ese impulso creativo la ha llevado a cocinarle a músicos como Alejandro Sanz, Alicia Keys o Lila Downs.

Comer y escuchar historias: el mejor maridaje

En “Cocina Carmela”, las recetas aparecen acompañadas de cuentos y desvíos narrativos que rompen la estructura clásica. “Yo estoy platicando algo y de repente me salgo de la conversación y te cuento otra historia. Eso también define mucho al libro”, explica. Para ella, cocina y relato van de la mano: “Comer mientras te cuentan una historia te desconecta y hace que las cosas se vuelvan extraordinarias. Creo que es el mejor maridaje”.

El libro arranca desde la raíz: su infancia en Comalcalco, Tabasco; su familia; el origen de su cocina. De ahí avanza hacia los logros, los tropiezos y los proyectos que no salieron como esperaba. Todo, sin filtros. “Quise empezar con de dónde vengo, y luego subir a cómo abrí Carmela y Sal, las cosas que no me han salido bien y cómo he tenido que darles la vuelta”.

El rosa, la maternidad y un proyecto que dolió

Uno de los momentos más íntimos de la charla llegó cuando habló del color rosa que atraviesa el libro. No es una elección estética al azar. “Es haciendo alusión al restaurante que ya cerré… me dolió muchísimo porque acababa de ser mamá”, confiesa. El restaurante duró apenas 11 meses, en un momento en el que su corazón ya no podía dividirse: “Tenía a mi hija y también el restaurante, pero no pude dividir mi corazón”.

De ese cierre nació otra cosa. “De algo que ya no podía lograr, entra un nuevo proyecto que enriquece lo que ya tenemos”, dice sobre El Remolquito, la propuesta que hoy forma parte de su grupo gastronómico.

A qué sabe ser mamá

Si la sinestesia le permite escuchar sabores, la maternidad también tiene el suyo. “Es dulce y amarga, definitivamente un plato agridulce”, resume. “Tiene todos los sabores: sal, acidez, umami… te invade toda la vida y supera tu propia persona”.

Hoy, con su hija Martina de dos años, Gaby ha aprendido a reorganizarlo todo. Cocina, escribe y lidera proyectos con horarios milimétricos, pero sin perder el centro. “No siento que haya parado, solo tengo todo muy organizado”.

Dejar el alma afuera

Publicar “Cocina Carmela” fue, para ella, distinto a cualquier otro proyecto. “Tener un libro es como sacar algo desde lo profundo y dejar cierta parte de tu alma afuera”, confiesa. Entre sus páginas hay recetas icónicas de su restaurante, escritas tal cual aparecen en su manual interno. “Si las haces, te van a salir como si estuvieras en Carmela y Sal”.

Y aunque comparte estructuras y secretos, insiste en que la magia final siempre está en quien cocina. “Trabajamos con ingredientes naturales; todos los días es empezar de cero”.

Al final, todo se reduce a compartir. Por eso, en algunos ejemplares para sus lectores escribió: “No te conozco aún, pero ya siento que te quiero”. Para Gaby Ruiz, ya sea un plato o un libro, el objetivo es el mismo: “Que alguien llegue con estrés, coma, se desconecte y tenga un momento bonito. Por eso yo me dedico a la cocina”.

“Cocina Carmela” se presentó en primicia durante la FIL 2025 y marca el inicio de un viaje que, como su autora espera, apenas comienza. “Dios quiera que me lleve a muchos lugares… porque estoy lista”.

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Kike Esparza

Soy un periodista apasionado del cine, la música y la moda. Tengo una obsesión por contar las horas y estornudar una y otra vez cuando tengo que tomar una decisión. Escribir es vivir.

RosaDistrito

En este blog Kike Esparza habla desde su experiencia, 17 años en el periodismo le han permitido adentrarse y disfrutar de tópicos como el cine, la música, la moda y la diversidad. Rosa Distrito es el espacio que disfrutamos todos.

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