Que no le caiga la maldición a “Glow”, la nueva serie de Netflix, porque está muy buena. Ya nos cerraron “Sense8”, “Get Down” y “Girlboss” –esta última sí está mala– y no quiero que ahora que me enganché con ésta, de buenas a primeras me dejen como novia de rancho, vestida y alborotada.
Esta nueva serie que recién se acaba de estrenar en la plataforma digital es de las mismas productoras de “Orange is the new black” –Carly Mensch y Jenji Kohan, donde también se incorpora Liz Flahive– por lo tanto, el prestigio la avala. Esta emisión de 10 capítulos de media hora para su primera temporada, es una adaptación de un show televisivo de lucha libre femenina y la verdad es que no hay pierde, es un producto para verlo un sábado por la tarde, que te va a dejar con un buen sabor de boca.
Netflix ya había explorado que recurrir a la década de los 80 no falla, sino que le pregunten a “Stranger things”. Y mucho del power de “Glow” es que se ambienta en esa época de la música más chipocluda de aquellos años, de los bodys neón ajustados al cuerpo, calentones y mucha laca la en el cabello. Se sitúa en el despertar sexual de la mujer, pero también cuando seguía siendo estereotipada, incluso en Hollywood, que es hasta donde nos conecta la protagonista, “Ruth” (Alison Brie), quien es de oficio actriz, pero nadie la contrata, incluso para ser parte del show “Glow” tiene que batallarle, y mucho.
La serie tiene un humor muy característico al de “Orange is the new black”, sus personajes tienen vidas tan reales –por no llamarles miserables– que son un espejo de mediocridad que raya en el humor negro y que claramente nos podemos identificar todos. Hay infidelidad, sobreprotección, drogas, sexo, alcohol y toda la basura con la que cargamos todos, pero está tan genialmente angelada, que cada mínimo detalle la engrandece como una comedia ácida.
Otro punto a favor es que el reparto es poco conocido, lo que permite que el público sienta mayor veracidad de los personajes. Yo no conocía a Betty Gilpin, Alison Brie y Marc Maron, y me he llevado una muy buena sorpresa. La serie a través de sus actores se burla de los clichés de las sociedades, de la industria del cine y la televisión, de los creativos que intentan ser novedosos y caen los mismos estereotipos de siempre. Échale un ojo y me dices cómo te pareció.
Fotografía de Netflix.
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