Gustavo Egelhaaf protagoniza la boda más divertida del año

Todas las bodas son divertidas, pero como las mexicanas no hay comparación, mientras haya alcohol, cumbias y comida, la diversión está garantizada. Y nuestra idiosincrasia la retrata a la perfección el director Santiago Limón en la película “Hasta que la boda nos separe”, una comedia hilarante y espeluznantemente irreverente que hasta los más escépticos al humor nacional, morirán de risa.

En Rosa Distrito conversamos con Gustavo Egelhaaf, protagonista de esta historia donde comparte créditos con Diana Bovio, ellos dan vida a “Daniel” y “María” la pareja que se casará y cuya celebración jamás podrán olvidar. “Estoy muy contento (con el estreno) creo que hasta ahora me acaba de caer el 20. Siento que esta es una película para la gente, y ahora que la va a poder ver el público, me siento muy entusiasmado”. En la cinta también participan Roberto Palazuelos, Adal Ramones y Héctor Holten, entre otros.

Adal Ramones actúa de él mismo en la cinta.

Gustavo tiene experiencia en teatro, televisión y cine, fue uno de los protagonistas de “Cuatro Lunas” y de la serie “El Vato”, mientras que Diana formó parte de la cinta de terror, “La posesión de Altair”, la mayoría de sus proyectos pertenecen a un mercado independiente. Entonces, “Hasta que la boda nos separe” es la primera película con gran proyección comercial en la que participan; la cinta sale a cartelera con mil copias.

“Daniel” y “María” quieren tener una boda moderna a lado de la playa; pero el papá de la novia tiene otros planes, una fiesta tradicional muy mexicana. Los novios no tienen éxito cambiando la idea del suegro, por lo que deciden hacer dos bodas, una especialmente para la familia y otra para los amigos, sin embargo, las dos fiestas tendrán que ser el mismo día, y sí, todo se saldrá de control.

Dos fiestas en un mismo día, ¿qué puede salir mal? ¡Todo!

–La comedia mexicana tiene un nicho ganado, un público fiel. Sin embargo, la apuesta de esta película es ser muy irreverente y surreal…

–Sí, definitivamente. Es una propuesta completamente distinta, pero abordada desde un lugar muy mexicano; es como un falso documental donde la cámara funciona como un personaje más, algo así como “Modern Family”. La cámara es el hermano del novio, nos está haciendo el video de la boda. Entonces, lo que verá la gente será el video de la boda que editó mi hermano al final de todo el caos que sucedió.

– ¿Cómo trabajaste este reto actoral donde no solo tienes que estar al ritmo de la comedia, sino que también tienes que adaptarte a la manera de contar la historia?

–Es muy chistoso, porque uno como actor está entrenado para no voltear a ver la cámara, y en esta ocasión fue cambiar al chip, interactuar con ella. Las escenas sucedían como si fuera una obra de teatro y la cámara iba viajando alrededor, la boda era una fiesta tal cual, todos la pasábamos muy bien. Había mucha improvisación alrededor, tallereamos mucho los personajes, fue un reto en ese sentido, pero la verdad es que el equipo de trabajo fue tan padre y fuimos tan amigos que la pasamos muy bien, ni siquiera se sintió como trabajo.

–Para la fiesta los mexicanos nos pintamos solos y resaltar esto en la película, ¿permitirá que llegue a otras ciudades para que más públicos se den cuenta como es nuestra idiosincrasia con respecto a las celebraciones?

–De momento sé que la película va a algunas ciudades de Estados Unidos, pero la gente la va a agradecer mucho, es una película muy mexicana, que el paisano particular la va a disfrutar mucho porque hay muchos chistes internos, porque es la boda a la que todos hemos ido, con el tío que se está cayendo de borracho, la tía que quiere bailar con todo el mundo, las damas que están siguiendo a los padrinos, los sobrinos desastrosos, el conflicto de a qué hora van a servir la comida, es una borrachera fuera de control.

Las bodas mexicanas forzosamente terminan con las canciones de “La mesa que más aplauda”, “La Macarena” y “La víbora de la mar”. Es algo que la gente agradecerá porque es un reflejo de lo que somos los mexicanos, no es como la comedia romántica mexicana que tiene como una formula muy hollywoodense, donde el humor no está tan cercano a nuestra realidad. Y “Hasta que la boda nos separe” es un reflejo clarísimo de lo que somos los mexicanos, no lo hacemos como una crítica social, pero sí va implícito.

– ¿Qué significa para ti protagonizar un proyecto como este?

–Es la primera vez que Diana y yo protagonizamos una película de este tamaño, con un estreno de mil copias. Estamos muy agradecidos con Lemon Films y Corazón Films porque le han apostado con todo a nosotros, a la historia y a la película, sabemos que la gente la va a abrazar mucho y será un referente nuevo en el cine mexicano.

– ¿Cómo ves el desarrollo de tu evolución como actor?

–Yo desde niño iba al cine y veía las películas y ahí fue donde descubrí que quería ser actor, decía: “algún día voy a estar ahí” y de pronto se vuelve realidad, de pronto ya estás en un filme y se vuelve algo muy surreal, algo muy extraño, pero muy satisfactorio. Yo estoy muy contento y más sobre todo por este tipo de proyectos, lo publicito con mucho gusto porque sé que es una gran propuesta, muy distinta, que la gente se la pasará increíble.

He sido un actor muy afortunado, me ha tocado hacer de todo, teatro, cine, televisión… He hecho comedias hilarantes y de pastelazo, parodias, dramas, thrillers, cintas más realistas, me siento muy afortunado de tener la carrera que tengo.

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Kike Esparza

Soy un periodista apasionado del cine, la música y la moda. Tengo una obsesión por contar las horas y estornudar una y otra vez cuando tengo que tomar una decisión. Quiero ser como Carrie Bradshaw.