Hombres gestantes: así retrata Soy Mario una historia de identidad y valentía

En el marco de la edición 41 del Festival Internacional de Cine de Guadalajara (FICG), la película Soy Mario, ópera prima de la directora Sharon Kleinberg, se posiciona como una de las propuestas más relevantes de la Selección Oficial. Compitiendo tanto por el Premio Mezcal como por el Premio Maguey, el filme destaca por su mirada sensible sobre la identidad, la inclusión y los dilemas humanos que atraviesan cualquier vida.

La historia sigue a Mario, un taxista trans de 40 años que enfrenta un embarazo inesperado, situación que lo obliga a cuestionar su identidad, su masculinidad y su lugar en una sociedad cargada de prejuicios. Pero más allá de su premisa, la película propone un espejo universal: ¿qué ocurre cuando la vida rompe los planes que creíamos seguros?

Para su protagonista, Oustin de León, esta experiencia significó no solo su debut actoral, sino también un compromiso con la visibilidad de las transmasculinidades. “Yo estoy como un actor orgánico. Todo esto es nuevo para mí. Entré a querer hacer esta película por dar una visibilidad a las transpaternidades, que es un tema que no es muy conocido aquí en la sociedad, pero es muy necesario”, comparte.

Desde su propia vivencia como hombre trans, Oustin encontró en Mario una extensión emocional profunda: “Muchas emociones puedo decirte que son muy auténticas. Fue difícil, pero lo más gratificante fue que quedaron plasmadas en la pantalla y eso es lo que yo quería lograr: que la gente nos conociera en realidad, que se quiten los estereotipos”.

El proceso no fue sencillo. Interpretar a un personaje que atraviesa un embarazo implicó confrontar ideas arraigadas sobre la masculinidad. “Nosotros como masculinos no tenemos idea de cómo es eso dentro de nosotros, por ejemplo, como un embarazo. Pero la masculinidad es un espectro muy grande”, reflexiona sobre que hay hombres trans que no se interan en la transpaternidad, pero hay quienes más si quieren ser hombres gestantes.

Incluso, reconoce que la experiencia lo llevó a un nivel emocional tan intenso que necesitó acompañamiento posterior en terapia: “Conecté mucho con Mario, después estuve en terapia para poder soltar el personaje”.

La autenticidad fue clave para Sharon Kleinberg, quien construyó el guion a partir de una investigación de cuatro años con personas trans. “El punto de partida fue darme cuenta que las personas trans generalmente no formaban familias propias, no por falta de deseo, sino por miedo. Un miedo muy razonable porque sí existe rechazo”, explica.

La directora plantea el conflicto central como una decisión profundamente humana: “Es mi deseo de ser padre y poder tener esa oportunidad de formar una familia contra vivir cómodamente sin exponerme a situaciones difíciles”. Este dilema, lejos de ser exclusivo de una comunidad, conecta con cualquier espectador.

Kleinberg también cuestiona las categorías rígidas sobre identidad y género: “¿Quién dijo que un hombre no puede embarazarse? ¿Quién puso esos parámetros? La identidad es mucho más compleja que una etiqueta”. Desde esta perspectiva, Soy Mario no busca dar respuestas definitivas, sino abrir preguntas que inviten a la reflexión.

Uno de los mayores aciertos del filme radica en su enfoque coral: la historia no solo observa a Mario, sino también a quienes lo rodean. “Todos estos personajes tienen amor hacia él, pero cómo reaccionan habla más de ellos que de Mario”, señala la directora. Así, la película se convierte en un retrato de la sociedad misma.

El casting fue otro elemento crucial. Kleinberg decidió apostar por un protagonista no profesional, encontrando en Oustin una autenticidad difícil de replicar. “Para mí era muy importante generar un vínculo de confianza. Había que trabajar desde la intimidad”, recuerda sobre el proceso.

Para Oustin, el acompañamiento del elenco fue fundamental: “Tuve un desafío grandísimo al estar con talentos tan grandes, pero en todo momento me apoyaron, me animaron y me aconsejaron”. Esa red de apoyo se traduce en una interpretación honesta que sostiene el corazón de la película.

Más allá de su temática, tanto director como actor coinciden en que Soy Mario no es una historia de nicho. “No es nomás para la comunidad, es para el público en general, porque todos estamos enfrentados a decisiones”, afirma Oustin. Kleinberg lo refuerza: el filme habla de vínculos familiares, laborales y afectivos que cualquier persona puede reconocer.

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Kike Esparza

Soy un periodista apasionado del cine, la música y la moda. Tengo una obsesión por contar las horas y estornudar una y otra vez cuando tengo que tomar una decisión. Escribir es vivir.

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En este blog Kike Esparza habla desde su experiencia, 17 años en el periodismo le han permitido adentrarse y disfrutar de tópicos como el cine, la música, la moda y la diversidad. Rosa Distrito es el espacio que disfrutamos todos.

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