La cineasta oaxaqueña Yolanda Cruz presentó este martes 17 de febrero en la Ciudad de México su más reciente película, “La Raya”, acompañada por los actores Mónica del Carmen y José Salof, en un encuentro donde quedó claro que la cinta no sólo es una historia sobre migración, sino también una reflexión profunda sobre pertenencia, comunidad y los sueños que se construyen —o se abandonan— a ambos lados de una frontera, real y simbólica.
El filme, que se estrenará el próximo 26 de febrero en la Cineteca Nacional y en circuito independiente, narra la historia de “Sotera”, una niña de 11 años que vive en un pueblo casi abandonado donde la migración ha dejado huellas visibles en cada familia. Cuando un misterioso refrigerador aparece en la comunidad, ella y su amigo “Erick” intentan venderlo, sin imaginar que el objeto comenzará a revelar secretos y emociones ocultas entre los habitantes.
Una raya que divide… y también conecta
Durante la presentación, Cruz explicó el sentido del título y su carga simbólica, es decir, algo que divide, pero que también conecta. La directora señaló que, aunque existen comunidades con ese nombre en distintas regiones, su interés estaba en explorar la idea de frontera como experiencia emocional y social.
“Es una película que está dirigida a esta juventud, a esta niñez… para que ellos se vean en pantalla, pero también es como para que nos preguntemos qué va a ser de nosotros”.
Una historia atravesada por la experiencia personal
La realizadora compartió que el proyecto nace de vivencias propias y del fenómeno migratorio que ha marcado a muchas comunidades indígenas en México. “Como muchas personas jóvenes indígenas de México, tenemos dos migraciones… la primera a la ciudad de Oaxaca y la segunda a Estados Unidos”.
Recordó que tras estudiar cine en Los Ángeles, decidió contar historias inspiradas en su infancia y en la realidad de su comunidad: “Yo crecí en una comunidad como esta… dije: ‘Voy a hacer una película para mi comunidad, para los niños’”.
Además, explicó que la película evolucionó al regresar a vivir a Oaxaca y observar los cambios sociales: “Ya no es solamente sobre mi infancia, sino también lo que estoy viendo, qué pasa cuando todos vemos que la solución de nuestras vidas está en Estados Unidos”.
Cine para las comunidades
El equipo enfatizó que “La Raya” busca un diálogo directo con públicos que comparten estas realidades más que una exhibición masiva convencional. “Quisiéramos que esta película la vieran las masas, pero, es para un público que aprecia y valora la identidad”.
La intención —dijeron— es llevarla a circuitos culturales y a comunidades donde los temas resuenen de manera cercana. “Nuestra apuesta está en llevarla a las comunidades, es un cine para las comunidades con temas que son muy presentes en nuestros pueblos”.
Migrar, quedarse, recordar
Desde el elenco, también se subrayó el peso emocional de la historia y su capacidad de generar empatía. Se habló de las infancias que crecen con padres ausentes y del deseo constante de cruzar “la raya” en busca de oportunidades. “Entiendo cómo es extrañar el pueblo, cómo crecen las infancias con sus padres en el norte”.
La película, contada en lengua chatina y filmada en la comunidad de San Juan Quiahije, forma parte de una nueva ola de cine indígena que busca contar historias desde la propia voz de sus protagonistas, combinando realismo, humor y elementos de realismo mágico.
Una invitación a mirar hacia adentro
El equipo cerró con un llamado a que el público se acerque a propuestas que amplían la mirada sobre el país. “Que se den la oportunidad de conocer otros lugares, otras historias, otras lenguas y que conozcamos nuestra propia historia”.
Con “La Raya”, Yolanda Cruz propone un viaje íntimo hacia un México poco representado en pantalla, donde la migración no sólo es un fenómeno económico, sino una experiencia que redefine vínculos, identidades y sueños.