La solidaridad mundial

Como mochileros mexicanos, no podemos dejar de retomar el tema sobre el terremoto del 19 de septiembre que azotó a nuestro país. Definitivamente una tragedia, pero que, desde el punto de vista positivo, nos hizo darnos cuenta lo poderosos que somos como pueblo: unidos.

Las conversaciones de estos últimos días han sido alrededor de este tema y eso nos hizo recordar lo mucho que amamos nuestra tierra y lo mucho que la gente del extranjero la respeta también.

Haciendo memoria, el año que estuvimos alojando extranjeros en nuestra casa, no hubo una sola persona que se quejara de los mexicanos o de nuestro país. Todos y cada uno de los mochileros que compartieron con nosotros se fueron amando nuestro país.

Sebastiano, un italiano que pasó pocos días en Mérida con nosotros se fue amando el mezcal, hablando español y con mínimo 5 CD’s de música mexicana, desde mariachis hasta “no te metas con mi cucu”.

La mayoría de nuestros amigos de Francia se llevaron consigo bolsas de aguacate y varios botes de mole y salsa de habanero. Sin mencionar su amor a nuestras fiestas, alcohol y gente.

Los visitantes de Viena aprendieron a decir “torta de pastor”, “wey” y “¿neta?”, entre otras palabras más groseras que al pronunciarlas nos sacaban carcajadas.

Los argentinos se fueron amando toda nuestra riqueza natural y encantados con la hospitalidad y amabilidad de nuestra gente. Se sorprendían cuando la gente en la calle los saludaba sin razón alguna.

Y nuestras amigas alemanas nos sorprendieron cuando nos comenzaron a cantar y bailar la canción de “El Santo, El Cavernario” con máscaras de luchadores puestas (si no la han escuchado, no saben lo difícil que es de pronunciar… y ¡para alemanes más!).

En fin, toda esa gente nos hizo recordar una y otra vez la maravilla de nuestro México, de nuestra cultura y de su gente. Y lo más increíble es que casi todos ellos nos contactaron desde donde se encuentran para preguntarnos si nos encontrábamos bien y mostrarnos su preocupación por México en general.

Cada vez que llegaba una persona nueva a nuestra casa, nos moríamos por contarles cómo era México. Nos sentíamos más y más orgullosos enseñándoles todo lo que nuestro país representa y no hubo ni una sola vez en que pensaran lo contrario.

Precisamente de eso es de lo que hay que presumir. Hay que estar orgullosos de quiénes somos y hoy más que nunca nosotros nos sentimos así gracias a todo ese pueblo que salió a ayudar, a sostener, a abrazar, a rescatar. Eso es precisamente lo que nosotros vamos a mostrarle a toda esa gente cuando estemos en otros países: Como México, NO hay dos.

  • En la imagen: Santa Rosa Xochiac, foto de Alejandra AV.

 

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Fer Rangel

Periodista y feminista. Chilanga de nacimiento, pero tapatía desde mucho tiempo atrás. Feminista y vegana.

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En este blog Kike Esparza habla desde su experiencia, 10 años en el periodismo le han permitido adentrarse y disfrutar de tópicos como el cine, la música, la moda y la diversidad. Rosa Distrito es el espacio que disfrutamos todos.

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