“Lady Bird”, la rebeldía que perdimos

Ser rebelde va más allá de lo que políticamente está establecido como bueno o malo, es una perspectiva de vida que está muy avivada cuando somos adolescentes y que la mayoría de las ocasiones la vamos perdiendo conforme crecemos. “Lady Bird” es un excelente ejercicio sobre cómo nos percibimos siendo pre adultos y como el miedo a crecer, o el aventurarse a vivir la adultez es una de las experiencias más complicadas del ser humano.

Esta bella película está nominada a mejor cinta, mejor directora para Greta Gerwig, mejor actriz para Saoirse Ronan, mejor actriz de reparto para Laurie Metcalf y mejor guion original. Tiene un humor inteligente e irreverente al mismo tiempo, lo que la vuelve muy divertida y muy emotiva.

“Lady Bird” (Ronan) es una chica de Sacramento que estudia en un colegio católico, a medida que crece y se plantea nuevas metas en su vida, es consciente de que el mundo no es como el que ve a través de sus clases, y que su voz y su autonomía están por encima de todo, y así durante el desarrollo de la película emancipa su derecho de ser y de pensar.

La historia se sitúa entre el 2007 y 2008, es curioso ver cómo la directora en particular toma este momento para contar su historia, cuando nosotros los chicos vivimos lo último que queda de la comunicación que nada tiene que ver con redes sociales como hoy en día. “Lady Bird” como todos nosotros, explora el amor, el deseo, los primeros acercamientos sexuales, es tal cual un espejo de lo que somos y de lo que fuimos, de las dudas que nos llegaron y se nos clavaron en la mente y el corazón.

Y sí, también es una lección de que aquello que odiamos de nuestros padres, solo será cuestión de tiempo para que eso que criticamos, sea parte de nuestro actuar, es un balde de agua fría que me recuerda a una frase de mi abuela: “Como me ves, te verás”, somos una versión de nuestros padres, que, no tiene nada de malo, aunque sí, solo tomar lo mejor.

Las actuaciones de Ronan y Metcalf son de lo mejor, retratan muy bien esa rivalidad madre-hija que se acentúa sobretodo en la adolescencia, pero al mismo tiempo es una reflexión de sororidad, de apoyo y de amor incondicional. Vayan al cine a tomar su dosis de nostalgia, les prometo que la van a pasar muy bien.

  • Imagen, cortesía Universal Pictures.

 

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Kike Esparza

Soy un periodista apasionado del cine, la música y la moda. Tengo una obsesión por contar las horas y estornudar una y otra vez cuando tengo que tomar una decisión. Quiero ser como Carrie Bradshaw.

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En este blog Kike Esparza habla desde su experiencia, 12 años en el periodismo le han permitido adentrarse y disfrutar de tópicos como el cine, la música, la moda y la diversidad. Rosa Distrito es el espacio que disfrutamos todos.

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