“Los Increíbles 2”, la unión hace la fuerza

Pasaron 14 años para que existiera la segunda parte del éxito de Disnye Pixar –“Los Increíbles”– pero tanto tiempo de por medio valió la pena. La cinta es sumamente divertida con una tecnología en su ejecución impresionante, la animación está fenomenal.

La trama de la segunda entrega comienza justo donde termina la primera y la continuación es muy álgida y dinámica, solo que esta vez quien toma el mando de las aventuras es “Elastigirl” y no “Mr. Incredible”, si justo la historia nos está dando una lección de equidad.

Me resulta muy interesante como es que una empresa como Disney y sus aliados como Pixar hacen películas globales para toda la familia, es decir, mientras los niños se pueden divertir con la dinámica acción que hay en la trama o cómo van descubriendo los poderes de “Jack Jack” que sin duda es quien le pone todo el humor a la cinta, también hay mensaje para los papás, los tíos, los abuelos o los hermanos.

Esta nueva aventura vemos como “Mr. Incredible” le da el protagonismo a su esposa, la deja ser y explorar su libertad mientras él se queda en casa al cuidado de sus hijos, que no es tarea menor, porque si pensaba que los conocía, se ha equivocado, estar cerca de ellos lo reconecta incluso con él mismo. La historia habla de empatía, de cobijo, de aprender y de equivocarse y esa es una gran lección en momentos donde creemos que somos más abiertos y equitativos y la realidad es que todavía nos cuesta evolucionar.

“Violet Parr” está viviendo la adolescencia y “Dash” sigue siendo irreverente, pero su coco son las matemáticas, y todos los que amamos a “Edna Moda” la volveremos a ver con una misión especial, su participación es corta, pero sustanciosa. No dejen de ir a ver la cinta, se la van a pasar de lujo, pues ahora “Los Increíbles” tienen la difícil tarea de cambiar la percepción de las autoridades para que ser superhéroe vuelva a ser legal.

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Kike Esparza

Soy un periodista apasionado del cine, la música y la moda. Tengo una obsesión por contar las horas y estornudar una y otra vez cuando tengo que tomar una decisión. Quiero ser como Carrie Bradshaw.