La mitología mexica, el poder del arte y los vínculos familiares se entrelazan en Mi Amigo el Sol, el largometraje animado dirigido por Alejandra Pérez González, que forma parte de la competencia internacional de animación del Festival Internacional de Cine en Guadalajara 2026. La película, una coproducción México–Brasil de Fotosíntesis Media, destaca no solo por su propuesta visual en 2D, sino por su apuesta narrativa centrada en la identidad, la paternidad y las raíces culturales.
Desde su concepción, la directora buscó una historia cercana, reconocible y profundamente humana. “Creo que era algo que se dio de manera muy orgánica porque justamente es algo que ves todos los días”, explica Pérez González sobre la construcción de sus personajes, inspirados en la cotidianidad. “Había que conectar de alguna manera con el público extranjero… ¿de qué manera les enseñas de nuestra historia para que lo entiendan?”, añade, aludiendo al reto de traducir la riqueza de la mitología mexica a audiencias globales sin perder su esencia.
Ese equilibrio entre lo local y lo universal también se refleja en las licencias creativas del guion, evidenciando el cuidado por hacer accesible una cosmogonía compleja sin sacrificar su identidad.
Una historia íntima con dimensión épica
La película sigue a Diego y su hija Xóchitl, cuyos destinos cambian cuando un mural abre un portal hacia el mundo de los dioses. Más allá del viaje fantástico, el corazón de la historia está en la relación entre ambos. “Es un personaje que te da mucha ternura… es un hombre que está luchando, vive al día y todo es por su hija”, señala la directora sobre Diego.
Animación con identidad y propósito
El productor Miguel Ángel Uriegas subraya que Mi Amigo el Sol responde a la filosofía de Fotosíntesis Media: contar historias con impacto social sin perder el entretenimiento. “Surge de esta necesidad de contar historias que generen un impacto social, pero a través del entretenimiento, sin necesidad de estar educando”, afirma.
En ese sentido, la película aborda temas como la identidad cultural y la preservación de lenguas originarias. “Queremos hablar de la protección de las lenguas, porque hay varias que están al borde de la extinción”, explica Uriegas, quien destaca la inclusión del náhuatl dentro de la narrativa como una decisión consciente: “Se hizo con esa intención, para que no se toque cuando la película se doble a otros idiomas”.
Además, el filme busca ampliar la representación de la cultura mexicana en el extranjero. “Se ha hablado mucho del Día de Muertos y de los mayas, pero no tanto de los aztecas”, señala el productor, quien apuesta por explorar nuevas aristas de la riqueza cultural del país.
Una propuesta visual vibrante
En el terreno técnico, Mi Amigo el Sol destaca por su estética colorida y detallada. Pérez González reconoce el trabajo colectivo detrás del resultado final: “Fue un esfuerzo muy grande… encontrar estudios que nos ayudaran con la animación y que funcionara”. La dirección de arte, a cargo de Miguel Ángel Vélez y Gabriel Vera, fue clave para construir un universo “tan colorido y tan vivo”.
“Son decisiones que van de un proceso a otro y van mejorando la calidad del proyecto final”, explica la directora, quien invita a valorar el trabajo del equipo: “Quédense a ver los créditos, ahí está todo el esfuerzo”.
El desarrollo de la película tomó entre seis y siete años, reflejo de una producción minuciosa que apuesta por elevar el nivel de la animación mexicana.
Música, voces y colaboración artística
El proyecto suma talento musical con una canción original de Ximena Sariñana, titulada “Lienzo en blanco”, así como la participación especial de Erasmo Catarino, quien además colaboró en la traducción al náhuatl. “Fue una experiencia fabulosa”, comenta Uriegas sobre su integración al proyecto.
La película también incorpora una versión del tema en náhuatl interpretada por un coro infantil, lo que refuerza su dimensión cultural y emocional. “Se dieron coincidencias que le dan una personalidad muy particular a la peli”, añade el productor.
Un paso adelante para la animación mexicana
Con su selección en el FICG 41, Mi Amigo el Sol se posiciona como una de las propuestas más relevantes del cine animado contemporáneo en México. Para Pérez González, el proyecto también tiene un significado personal y colectivo: “Es una película sobre la esperanza, sobre cómo el amor, la empatía y la imaginación pueden crear nuevos soles”.