Ni épica ni memorable: “Blancanieves” se queda a medio camino entre cuento y aventura

El live action de “Blancanieves” es, en esencia, una decepción para quienes esperaban una adaptación fiel al clásico animado de Disney que marcó un hito en la historia del cine. En su intento por modernizar la historia, la película se aleja tanto del espíritu original que termina por perder su encanto.

La protagonista, interpretada por Rachel Zegler, es presentada como una “Blancanieves” valerosa y empoderada, pero en pantalla su personaje carece de autenticidad. La valentía que pretende proyectar se percibe forzada y artificial, lo que impide que el público conecte emocionalmente con ella. Si bien Zegler destaca por su talento vocal, su interpretación dramática no logra darle la calidez ni la fragilidad característica del personaje clásico.

Por su parte, Gal Gadot, quien encarna a la “Reina Malvada”, desaprovecha la oportunidad de brillar como villana. Su actuación resulta plana, carente de la malicia y el magnetismo que debería tener un personaje tan icónico. Aunque su belleza es innegable, su interpretación es superficial y sin matices, convirtiéndola en una antagonista aburrida y olvidable.

La película también toma decisiones creativas cuestionables. En lugar de un príncipe encantador, tenemos a un antihéroe con claras referencias a “Robin Hood”, lo que desdibuja aún más la esencia del cuento original. Además, la confusa inclusión de los siete enanos —recreados parcialmente con animación, pero también siendo la contraparte de personajes interpretados por actores humanos como parte de la pandilla del príncipe— genera una mezcla incoherente que no aporta nada a la trama.

El problema principal del filme es su falta de clímax. Aunque es una película familiar, carece de momentos verdaderamente memorables o emotivos. La historia avanza sin tensión ni sorpresas, y su desenlace es tan simple que resulta insatisfactorio. La resolución es plana, sin la épica necesaria para dejar huella.

Hay que decir que “Blancanieves” es un remake nada memorable que no logra estar a la altura de la obra original. Si bien puede entretener a los más pequeños, para el público adulto resulta una experiencia sosa y carente de magia. Lejos de aportar algo nuevo o emocionante, esta versión termina siendo un producto genérico más, incapaz de capturar la grandeza del clásico animado.

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Kike Esparza

Soy un periodista apasionado del cine, la música y la moda. Tengo una obsesión por contar las horas y estornudar una y otra vez cuando tengo que tomar una decisión. Escribir es vivir.

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En este blog Kike Esparza habla desde su experiencia, 17 años en el periodismo le han permitido adentrarse y disfrutar de tópicos como el cine, la música, la moda y la diversidad. Rosa Distrito es el espacio que disfrutamos todos.

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