La magia de “El Chavo del 8” y su entrañable universo regresan a la pantalla con “Chespirito: Sin querer queriendo”, la esperada bioserie de Max que se estrenó el pasado 5 de junio, con episodios semanales que revelan el lado íntimo y profesional de Roberto Gómez Bolaños, el genio detrás de algunos de los personajes más queridos de la televisión hispana.
En este homenaje audiovisual de ocho capítulos, destacan las actuaciones de Paola Montes de Oca, quien da vida a María Antonieta de las Nieves, “La Chilindrina”, y Arturo Barba, en el papel de Rubén Aguirre, mejor conocido como el “Profesor Jirafales”.
Ambos actores conversaron con este medio sobre el reto emocional, actoral y cultural que implicó encarnar a estas leyendas vivientes de la comedia.
“Los años 70 no me tocaron, así que fue mucha investigación. Pregunté a mi familia, revisé cómo era la época, cómo se vestían y hablaban las personas. Creo que la ambientación es uno de los puntos fuertes de la serie”, compartió Paola, quien logró conectar con su personaje en gran medida gracias al vestuario: “Al ponerme el vestido y los zapatos de la Chilindrina, la sentí por primera vez. Fue mágico”.
Por su parte, Arturo recordó lo surrealista que fue volver al set de la vecindad más famosa de la televisión: “Entrar en ese universo fue extraño: ponerte el vestuario, decir frases que te sabías de memoria, ver a tus compañeros caracterizados… al principio fue como un viaje en el tiempo. La réplica de los sets era idéntica. Es un proyecto entrañable y un privilegio”.
Más allá de los personajes

Ambos actores reconocen que el reto mayor no fue imitar, sino interpretar con respeto y profundidad. “Nunca quisimos igualar a los actores originales, solo dar lo mejor de nosotros”, dijo Paola, quien además se preparó leyendo la autobiografía de María Antonieta de las Nieves y tuvo un encuentro directo con ella: “Platicamos durante horas sobre su vida y carrera. Fue una experiencia increíble”. Para la actriz uno de los retos fue encontrar la voz de María Antonieta ya que es muy característica.
En contraste, Arturo no tuvo contacto directo con la familia de Rubén Aguirre, pero encontró inspiración en su legado. “Tuve acceso a su autobiografía y también conversé con Roberto, el hijo de Roberto Gómez Bolaños, más las anécdotas de Edgar Vivar”. Incluso, resaltó que ahora con el estreno, “me escribió por Instagram el hijo del primer Payaso Bozo de los años 60, quien fue amigo de Rubén. Esas anécdotas son reveladoras”, relató.
También reconoció los desafíos técnicos de interpretar al actor: “Rubén Aguirre tenía una voz muy particular, aguda y estruendosa. Él era muy festivo, yo soy más tranquilo. También hubo limitaciones de tiempo y registro histórico. Me hubiera gustado plasmar más detalles de su vida personal”.
El peso cultural de Chespirito
Ambos intérpretes coincidieron en la trascendencia de Roberto Gómez Bolaños y el impacto profundo que sus creaciones dejaron en la cultura mexicana y latinoamericana.
“Mi familia usaba frases de Chespirito. Crecí con ellas; son parte de nuestra cultura. Me tocó ver los últimos capítulos del Chavo del Ocho. Adentrarme en ese mundo fue impresionante”, reflexionó Paola.
Arturo agregó: “Son un antes y un después en nuestra cultura pop, establecieron un estándar de popularidad sin precedentes. El secreto de su éxito es que no se lo creyeron. Hoy en día, con la atomización de los medios, sería imposible que algo así volviera a suceder”.
Una producción con nostalgia y rigor histórico
La serie no solo emociona por las actuaciones, sino también por la cuidadosa ambientación de cada época, que pasa desde los años 30 hasta los 70. Dirigida por Rodrigo Santos, con Julián de Tavira y David “Leche” Ruiz, la producción cuenta con un equipo creativo de primer nivel que recrea con fidelidad los escenarios, vestuarios y sonidos del pasado.
El reparto está encabezado por Pablo Cruz Guerrero como Roberto Gómez Bolaños, acompañado por Paulina Dávila, Bárbara López, Andrea Noli, Miguel Islas, Juan Lecanda, Eugenio Bartilotti, y muchos más. “Todavía no me cae el veinte. Es mágico, pero a la vez, me doy cuenta de que estamos dejando una huella. Es un privilegio haber participado en este proyecto”, concluyó Paola.
¿Habrá segunda temporada o spin off?

Se podrían hacer bioseries de todos los actores que dieron vida a cada uno de los personajes del imaginario de Chespirito, porque el impacto cultural y social lo tienen. Sin embargo, los actores reconocen que lo que se pueda llegar a derivar dependerá de los resultados de este proyecto.
“Hay tela para cortar, pero depende de la producción y de la viabilidad económica”, comentó Arturo. Por ahora, Chespirito: Sin querer queriendo promete ser una serie imprescindible para quienes crecieron con sus personajes y para quienes están por descubrirlos. Porque, sin querer queriendo, Chespirito se convirtió en leyenda.