El panorama del contenido digital en México ha experimentado una profunda transformación en los últimos años, donde las y los creadores apuestan por formatos dinámicos sin renunciar a la complejidad dramática.
En la vanguardia de este movimiento se encuentra el realizador y actor Oscar Davis, quien presenta “¿Quién diablos somos?”, la tercera y última entrega de su aclamada saga producida por Escopo Networks. Compuesta por nueve episodios de entre cuatro y seis minutos, la producción marca el cierre definitivo de un universo narrativo que comenzó con “¿Quién diablos es Omar?” y continuó con “¿Quién diablos es Daniel?”.
La serie narra el reencuentro casual entre “Osvaldo” (interpretado por el propio Davis), un hombre que intenta reconstruir su vida tras concluir una relación marcada por el control y la manipulación, y “Daniel” (Iván Gutiérrez), un personaje atado a prejuicios y exigencias sociales. Lo que inicia como una interacción fortuita evoluciona hacia un vínculo maduro que desafía las dinámicas tradicionales de atracción, abordando temas clave como la dependencia emocional, la homofobia familiar y la vulnerabilidad masculina.
!Más que contar una historia romántica, queríamos explorar cómo las personas cargamos heridas invisibles que influyen en la forma en que amamos, elegimos y enfrentamos nuestras relaciones. ‘¿Quién diablos somos?’ es una invitación a mirar más allá de las apariencias y preguntarnos quiénes somos realmente cuando dejamos de preocuparnos por la opinión de los demás”, reflexiona Davis sobre las intenciones del proyecto.
Innovación visual y narrativa en formato vertical
La visión de Davis —pionera en la exploración del formato vertical para narrativa de ficción en México— nació hace cuatro años como una apuesta arriesgada. Al inicio, la decisión generó extrañeza dentro de su propio equipo técnico, pero la propuesta demostró ser una alternativa sumamente efectiva para conectar con las audiencias digitales contemporáneas.
“Este proyecto nació hace cuatro años exactamente. Fue de las primeras series —de hecho creo que la primera aquí en México— en formato vertical. Me acuerdo que cuando empezamos hasta a mi propio crew se le hizo extraño que quisiéramos grabar así. Pensaba quedarme únicamente con esa primera temporada, pero cuando la empezamos a lanzar a festivales y nos reconocieron en Brasil, Perú y Los Ángeles, fue que me animaron a continuar”, explica el director.
Para adaptar la dramaturgia al lenguaje de las plataformas digitales, el realizador apostó por guiones ágiles orientados a generar empatía inmediata con el espectador, huyendo deliberadamente de los clichés habituales de las producciones breves.
“Escribo personalmente los guiones. Primero busco una historia que yo quiera contar y luego me pongo en los zapatos del público para concretarla en capítulos de 4 a 6 minutos, manteniendo un lenguaje accesible pero alejándome de los clichés. Buscamos autenticidad y ese equilibrio para que la gente se enganche y se identifique, que digan: ‘Oye, esto a lo mejor me pasa a mí también’”, señala.
Producción tapatía con proyección internacional
Filmada íntegramente en Guadalajara durante cinco intensos llamados sabatinos y con talento local, la producción no solo ha conquistado a la audiencia mexicana, sino que ostenta un importante recorrido internacional en certámenes como el Río WebFest en Brasil, el Cusco WebFest en Perú y el LA WebFest en Estados Unidos.
Tras estrenar su primer episodio el pasado 6 de agosto a través de YouTube, la serie emite un nuevo capítulo cada jueves a las 20:00 horas, consolidando el paso de Davis hacia el establecimiento formal de su propia casa productora.