En la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL), Lupillo Rivera presentó su biografía “Tragos Amargos” (Penguin Random House), un testimonio crudo y conmovedor donde repasa su niñez, la adolescencia marcada por la pobreza, el ascenso al éxito, sus relaciones sentimentales —incluida Belinda—, la muerte de su hermana Jenni Rivera y la pérdida de la audición que amenaza su carrera.
El libro —y su audiolibro— expone por primera vez secretos familiares y episodios que, durante años, generaron especulaciones en la prensa y entre los fans. Como explica la editorial, se trata de un relato “sin tregua”, donde el llamado “Toro del Corrido” descorre velos que había guardado celosamente.
Durante la presentación, moderada por el periodista Javier León, Lupillo se mostró abierto, reflexivo y dispuesto a rememorar sin filtros el origen de este proyecto:
“Este libro es la historia de toda mi vida… desde los seis o siete años que tengo recuerdos de la infancia, hasta todo lo que vivimos en la música, el espectáculo y la familia. Aquí platiqué todo”, expresó ante el público.
Javier León recordó que “Tragos Amargos” surgió “en un encuentro íntimo” hace algunos años en la casa del cantante. “Ese día no escuchamos a Lupillo Rivera, escuchamos a Guadalupe Rivera Saavedra, desnudo de alma entera. Contó cosas que el público nunca ha sabido”, relató.
Por ello, el libro no solo recopila episodios conocidos, sino que narra la intrahistoria emocional detrás de ellos. Cada capítulo, aseguró, “es uno de esos tragos amargos que Lupe tuvo que tomar”.
El parteaguas: la muerte de Jenni Rivera
Lupillo no dudó cuando se le preguntó por el evento que marcó un antes y un después en su vida: “La muerte de mi hermana Jenni.”
El libro abre con ese episodio, y durante la charla en la FIL, el cantante profundizó: “Fue un hecho inesperado y muy fuerte… algo que nunca había querido contar. Aquí viene la última conversación que tuve con ella y muchas anécdotas que jamás había revelado.”
La pérdida lo llevó a una depresión profunda. “Después del fallecimiento sí agarré el trago… estuve en mis días oscuros. No lo veo saludable, pero sí normal en ese momento”, confesó. Fueron sus músicos quienes lo ayudaron a mantenerse de pie: “Me decían: sigue tomando, pero métete al estudio. De ahí salieron varias canciones sin querer.”
Parte de ese proceso también estuvo atravesado por la fe. Lupillo recordó la intervención de un pastor que le compartió información sobre el siniestro del avión, datos que, tiempo después, coincidieron casi exactamente con los resultados oficiales: “Le erró solo por cuatro o cinco segundos. Eso me tocó vivirlo y me dio tranquilidad.”
Una visión distinta de lo que ocurrió
Rivera también habló de sus dudas sobre la versión oficial del accidente: “Como fui la primera persona que habló con los dueños del rancho, ellos vieron otras cosas… que el cielo se prendiera rojo a medianoche no era normal. Eso te hace pensar distinto.”
El libro detalla su teoría y las contradicciones que observó en los días posteriores a la tragedia. “No quise dejar fuera esos sentimientos ni esos pensamientos; removimos todos los miedos”, dijo.
En una de las fotografías más impactantes del volumen —que también comentó en la FIL— aparece la pequeña caja con los restos de Jenni: “Esa foto aclara lo que queríamos decir cuando hablábamos de hacer las pruebas de ADN en Monterrey.”
El mensaje que lo salvó
Uno de los momentos más emotivos que recoge el libro es la experiencia espiritual que vivió su hijo, entonces de cinco años. “Estábamos jugando con la espuma en la regadera… y me dijo: ‘Así eran las alas que se le miraban a mi tía y a mi nana Rocío’.”
León recordó que el niño incluso citó en inglés una frase que Jenni solía repetirle: “Cuando dijo esa frase, entendí que algo estaba pasando. Un niño de cinco años no inventa algo con tanto detalle.”
Para Lupillo, ese momento fue una señal que lo ayudó a aceptar la pérdida: “Fue como un mensaje de Dios de que todo estaba bien.”
El peso del origen y el valor del trabajo
Otro eje central del libro es su infancia, marcada por la pobreza y la necesidad. “A los siete años recogíamos latas de aluminio… si no traía dinero, no comía. Así de simple.”
Javier León destacó el título “El niño de los botes”, uno de los capítulos más relevantes para comprender el carácter del cantante. “Mi padre fue la persona más influyente en mi vida. Me enseñó a trabajar y a enfrentar las cosas: primero haces frío y luego lloras”, compartió Lupillo.
El cantante también recordó que sus inicios moldearon su compromiso con la gente que menos tiene: “Cuando veo niños vendiendo chicles, yo sé lo que es eso. Siempre les damos su domingo o un apoyo. Eso tiene que existir siempre.”
Frente a las críticas que recibió cuando se le acusó de “aventar dinero”, fue claro: “La gente no entendía que no era presumir; era ayudar. Me iba por el sentimiento del momento.”
Confesiones que darán de qué hablar
“Tragos Amargos” incluye las historias más duras que ha vivido la familia Rivera, así como episodios relacionados con su vida sentimental, sus matrimonios, sus amores —incluida Belinda—, la fama y la pérdida de audición que amenaza su carrera.
“Lo conté todo… nunca había dicho tantas cosas. Va a estar fuerte, pero aquí estamos para contarlas”, aseguró.
Con este libro, Lupillo busca dejar un testimonio honesto y útil: “Es una historia de perseverancia. Un ejemplo para la gente que tiene dudas de si puede lograr sus sueños. Sí se puede, siempre que estés dispuesto a trabajar.”