“Zazá”, el objeto de deseo de la comunidad gay

El actor Mario Iván Martínez es uno de los histriones más completos de la industria del entretenimiento en México, lo mismo hace teatro cultural que comercial, es una de las figuras más cultas y con una capacidad impresionante para recrear cualquier personaje, sí, el que sea. Es como un pintor listo para hacer magia con el lienzo.

Mario Iván –hijo de la fallecida actriz Margarita Isabel– también tiene el oficio de cuenta cuentos, ha generado un vínculo muy estrecho con el público infantil, y eso precisamente habla de su versatilidad.

Durante más de 600 representaciones (más dos años), el actor ha encarnado a un personaje inolvidable, el de “Zazá” en “La Jaula de las locas”, tan mítica ha sido su interpretación que esta diva del cabaret ha cobrado vida propia en el universo del teatro musical mexicano y se ha convertido en un icono gay de la actualidad.

Para quienes aún no han tenido la oportunidad de ver esta puesta en escena que vino en dos ocasiones a Guadalajara. El productor Juan Torres anunció en redes sociales, que el montaje tendrá 12 semanas más en cartelera en la Ciudad de México, a partir del 19 de enero en el Teatro Hidalgo, y créanme, es una puesta en escena que vale muchísimo la pena. Además, otra de las buenas noticias es que regresa Rogelio Suárez como “Silvia”. Y ver en un mismo escenario a Mario Iván y Rogelio es un garbanzo de a libra. Y todavía hay más, a finales de julio, Torres montará “El beso de la mujer araña”.

Conversé con Mario Iván quien me cuenta de cómo “Zazá” ha deslumbrado con su glamour, su inteligencia y su fiereza, y que parte de las referencias del actor para interpretar a este personaje fue precisamente ver el reality show de VH1, “RuPaul’s Drag Race”.

-¿Cómo te sientes de que “Zazá” haya adquirido vida propia?

–Uno como actor se siente halagado de que su personaje cobre vida propia. Quiere decir que los diversos ingredientes que se pusieron en el guiso fueron los correctos para que ese guiso prosperase. Entonces, en el caso de “Zazá”, es por ser el personaje más vistoso y digamos que paradigmático, porque precisamente por ser tan irreal es que nos causa mucha atracción; porque los personajes más terrenales, pues si no identificamos con ellos y todo, pero, ¿por qué existen estas divas en los cabarets gay? ¿Qué necesidad hay de pronto de estarlas viendo? Pues porque se vuelven una especie de alter ego, un objeto de deseo. Entonces, con “Zazá” ocurre eso y me congratulo que ocurra porque quiere decir que algo se hizo bien en el trabajo a la hora de moldearlo.

– ¿Te gustaría que el personaje de “Zazá” tuviera su propio espectáculo, su propio universo fuera de “La jaula de las locas”?

–No. Incluso me han sugerido: “la entrevista será con ‘Zazá’”, pero no, ella existe dentro del contexto de la obra. Y hay que recordar que yo no soy un travesti, soy un actor. Si yo fuera un travesti, entonces a lo mejor sí, porque mi única ocupación seria serlo, en este caso no. Soy un actor, el cual se deleita con interpretar una multiplicidad de personajes, y así como me deleito con “Zazá”, me delito también con Vincente van Gogh (otro de sus roles), y más opuestos y más disimiles no podrían ser. Claro, no estaría cerrado a que un dramaturgo se acercase y me dijera: “mira, a raíz de lo que sucedió, se hizo esto, vamos a evaluar la dramaturgia”, pero tocando base en el teatro, no en el personaje per se.

–Desde que el mundo es mundo, el arte del transformismo siempre ha estado presente. Para muchos de nosotros es una expresión de arte, pero hay un sector de la sociedad doblemoralino que lo ve como un gusto culposo…

–Hay innegable estigma que prevalece, por supuesto, actitudes cavernarias que emanan de la ignorancia y el desconocimiento. A mi ver, una cerrazón ante las minorías por ser distinto y en el caso de “Soy lo que soy”, la canción que interpreta “Zazá” al final del primer acto, no es solamente un himno para la diversidad sexual, es un himno hacia todos los que son distintos y que no encuentran compresión, que encuentran rechazo por ser distintos.

–Particularmente ha habido un boom a partir del reality show de “RuPaual’s Drag Race”, ¿cuál es tu percepción sobre este fenómeno?

–El show de RuPaul justo lo vi para la creación de “Zazá”, me ayudó mucho, porque tienes además personajes muy distintos, maneras muy diversas de acercarse al transformismo y a la androginia. Recuerdo que uno de los que ganó no era el prototipo de la diva emplumada, era bastante punk, muy interesante y con mucha cultura. Me nutrí muchísimo de ese programa, uno como actor tienes que hacer la tarea. Cuando hice “Diario de un loco” me fui a conocer a los esquizoides y así era necesario ver a los que se transforman, ver la dignidad y el compromiso con el que lo hacen y al mismo tiempo hurgar en su necesidad psicológica de hacerlo.

  • Fotografía, cortesía “La jaula de las locas”

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Kike Esparza

Soy un periodista apasionado del cine, la música y la moda. Tengo una obsesión por contar las horas y estornudar una y otra vez cuando tengo que tomar una decisión. Quiero ser como Carrie Bradshaw.