El actor Juan Carlos Barreto está de regreso en los melodramas con un personaje que promete incomodar, confrontar… y también hacer reflexionar. En “Hermanas, Un amor compartido”, que se estrena este lunes 2 de febrero a las 20:30 horas por Las Estrellas, da vida a “Delfino Olmos Reyes”, un patriarca rígido cuya visión del mundo está anclada en el pasado.
Padre de “Rebeca”, “Mónica” y “Javier”, y esposo de “Rosario”, “Delfino” es un hombre marcado por la frustración, la pérdida y una educación donde la autoridad masculina nunca se cuestiona. Su dureza, sin embargo, esconde miedo: temor a perder el control y a quedarse solo.
Para Barreto, esta historia tiene un punto de partida muy poderoso y poco visto en la televisión abierta. “Es una telenovela muy original. Hay un triángulo que no tiene nada que ver con la sexualidad. Son dos mamás peleando por el amor de una hija: una madre biológica y una madre de crianza. La temática que se va a desarrollar les va a encantar; habrá mucha gente que se identifique y mucha que no, pero es una historia muy potente y entrañable”.
La trama gira en torno a “Rebeca” (Danna García), quien termina en prisión embarazada, acusada de un crimen. Su hermana “Mónica” (Adriana Louvier) decide hacerse cargo de la bebé, detonando un conflicto familiar que, en manos de “Delfino”, se vuelve explosivo.
“Para Delfino, Rebeca está muerta. No puede concebir que su hija esté en la cárcel y embarazada. Y que la hermana se haga cargo del bebé es lo peor que le pudo haber pasado a este hombre que viene de una familia tradicional donde el macho es el que ordena. No hay democracia, solo su voluntad”.
Barreto subraya que, aunque la historia tiene origen turco, la adaptación conecta directamente con la realidad mexicana.
“Se tropicalizó de tal forma que habla mucho de nosotros como mexicanos. Es un tema que no se trata mucho, pero Silvia Cano tuvo la gran idea de ponerlo en pantalla. Estoy seguro de que la gente se va a enganchar de volada”.
Un hombre duro… pero no un villano
Aunque “Delfino” será uno de los personajes que más enojo provoque en la audiencia, el actor se resiste a verlo como un antagonista tradicional. “Delfino no es un villano. Es un hombre de su tiempo, machista y cuadrado, pero hasta cierto punto rigurosamente decente. Tan decente que no permite nada que se salga de su esquema”.
Ese esquema mental está construido desde la pérdida y el dolor. Barreto explica que tres eventos marcaron profundamente a su personaje: un accidente del que salvó a sus hijas cuando eran pequeñas, la muerte de su único hijo varón y, ahora, el encarcelamiento de “Rebeca”.
“¿Qué hombre puede estar contento con eso? Ninguno. Pero para Delfino es lo peor que le pudo haber pasado. Eso lo amargó, lo mantiene furioso todo el tiempo. ‘La vida no es como me la contaron’, piensa él”.
Esa frustración se traduce en una visión rígida del hogar. “En su esquema mental, el hogar funciona como una empresa moral. Él provee y decide; la mujer cuida, obedece y sostiene lo emocional. Él no se percibe como injusto, al contrario, cree que está cumpliendo con su deber”.
Un personaje que también lo confronta
Barreto reconoce que interpretar a “Delfino” ha sido un ejercicio incómodo y revelador. “No nada más yo cuestiono a Delfino, Delfino también me cuestiona a mí.
El actor es claro: entiende al personaje, pero no lo justifica. “No estoy de acuerdo en las decisiones que ha tomado, pero lo entiendo. Es un hombre que no se permite la ternura. Llora a escondidas porque para él eso es una debilidad. Y de pronto le dicen: ‘Aquí no hay jefe, todos opinamos igual’. ¿Cómo? Si a él lo educaron para ser el jefe. Le están quitando su lugar en el mundo”.
Una familia que traspasa la pantalla
Más allá de la intensidad del drama, Barreto guarda un recuerdo entrañable del trabajo con el elenco, especialmente con su esposa en la ficción, Luz María Jerez. “No pude haber tenido mejor esposa. De verdad parecía que éramos una familia. Había una sinergia, una empatía; lo disfrutamos tanto. A pesar del viejo jodón que es Delfino, nos divertíamos mucho haciéndolo”.
También destacó el acompañamiento de la productora. “Silvia Cano es una gran persona y una productora muy consciente de su tiempo. Está siempre pendiente de los actores. Le agradezco infinitamente que me haya llamado para ser Delfino. Es un personaje durísimo, pero actoral y dramáticamente muy rico”.