Este 29 de enero llega a las salas de cine de todo México “Sobriedad, me estás matando”, una comedia negra profundamente humana que marca la ópera prima del director Raúl Campos y que tiene como motor creativo a Octavio Hinojosa, quien no solo la protagoniza, sino que también la coescribe y coproduce.
Formado en el Stella Adler Studio de Nueva York y con un Master of Fine Arts por el Conservatorio de Boston University, Hinojosa ha construido una carrera sólida entre cine, televisión y teatro. Ha sido rostro recurrente en la pantalla con proyectos como “Cómo Sobrevivir Soltero” (Amazon Prime Video), la franquicia estadounidense “SAW X”, la serie “Mala Fortuna”, y “Entre Paredes”.
Pero esta vez, el reto fue distinto: contar una historia íntima, incómoda y generacional… desde el humor.
“Ya llevamos trabajando en esta película más de dos años. Entonces, ya estoy emocionado porque el público la pueda ver. Lo que vale al final no son los festivales ni los premios, lo que vale es que al ir al cine el público conecte con la historia.”
La cinta tuvo su estreno internacional en el Festival de Cine de Morelia y formó parte de selecciones oficiales en Alemania y Polonia, pero para Hinojosa el verdadero termómetro está en las salas mexicanas.
Reír para no llorar: una comedia negra muy mexicana
En “Sobriedad, me estás matando”, Octavio interpreta a “Raffi”, un hombre que ha pasado 17 años entrando y saliendo de centros de rehabilitación. Tras ser expulsado de su última clínica y corrido de casa de su mamá, intenta reconstruir su vida cuando reaparece “Inés” (Maya Zapata), su amor de juventud.
Aunque el tema de fondo son las adicciones, el fracaso y la sensación de “llegar tarde a la vida”, el tono es el de una comedia negra ácida y honesta.
“Esta historia es un poco autobiográfica, de mis propios problemas con las adicciones y con este sentimiento colectivo de nuestra generación de sentir que vamos tarde, que no hemos alcanzado todo lo que queríamos.”
Para aligerar el peso emocional, Hinojosa convocó a sus amigos y guionistas Félix de Valdivia y Raúl Campos. “Les dije: esto se tiene que contar como una comedia negra, para reírnos un poco de estas situaciones que son tan difíciles. Y eso es algo muy mexicano, ¿no? Nos gusta reírnos de nuestras propias tragedias.”
Y remata con un ejemplo muy nuestro: “Hay un temblor y a los tres minutos ya hay memes. Nos reímos porque es una manera más fácil de lidiar con el dolor.”
La generación que siente que va tarde
Uno de los temas centrales de la película es la presión generacional: la idea de que a los 40 la vida debería estar resuelta.
“Ahorita alguien de 40 años anda en tenis y batalla para pagar la renta, y nuestros papás a los 40 ya tenían casa, familia e hijos. Vamos a un ritmo completamente distinto.”
Esa comparación constante es, para el actor, paralizante. “Lo más peligroso que podemos hacer es comparar nuestras vidas con las de los demás. De ahí viene el miedo al fracaso.”
“Raffi” encarna justo eso: un hombre congelado por el miedo a equivocarse. “Le tiene tanto miedo al fracaso que se queda paralizado y no hace nada. Su vida pasa enfrente de él.”
Hacer cine sin pedir permiso
La película se realizó con recursos limitados, pero con libertad total. “La hicimos con muy poquito tiempo y muy poquito dinero. Como no había un estudio ni una plataforma dándonos notas, dijimos: tenemos una responsabilidad aún más grande de hacer la película que nosotros queremos ver.”
Esa independencia permitió tomar riesgos narrativos y de tono poco comunes en la comedia mexicana comercial. “Sí sentía el peso de la responsabilidad creativa de hacer algo distinto, porque no sabía si iba a volver a tener otra oportunidad.”
Escribir como terapia

El proceso creativo fue también un proceso personal. “Escribir fue súper divertido, pero también fue como exorcizar demonios. Es una historia que conozco muy bien porque está basada en temas que yo he tenido que enfrentar personalmente.”
Y llevarlo a la pantalla terminó de cerrar el ciclo. “Todo el proceso de escribir, producir y filmar la película ha sido como terapia. Verla terminada fue decir: wow, esta es una gran manera de exorcizar demonios.”
Una invitación directa al público
Hinojosa sabe que el primer fin de semana es decisivo para la permanencia de una película en cartelera. “Si hay una película que quieres ver, la tienes que ir a ver al cine. Ese primer fin de semana define en cuántas salas va a estar después”. Porque a veces, reírse de uno mismo es el primer paso para empezar de nuevo.