La cocina vuelve a encenderse, pero ahora entre sombras más profundas. La actriz mexicana Lesslie Apodaca está lista para el estreno de la segunda y última temporada de “Como agua para chocolate”, que llega este domingo a HBO Max con un capítulo semanal. La serie, protagonizada por Azul Guaita y Andrés Baida, entra en su etapa más intensa, emocional y oscura, y su personaje, “Fina”, vivirá una transformación clave.
“Ya estamos a días de regresar a los domingos para odiar a Pedro Múzquiz”, dice entre risas Lesslie, dejando claro que el drama viene con todo. “Muy feliz, muy contenta, esperando que la gente disfrute esto que hicimos con mucho cariño para revivir este clásico de Laura Esquivel”.
La producción, impulsada por Salma Hayek, logró algo que parecía difícil: conquistar a nuevas generaciones sin borrar la huella de la icónica película noventera. “El clásico de la película es una obra maestra, pero ¿por qué no darle oportunidad a esta nueva versión? La primera temporada abrió un espacio en el corazón del público, y por eso existe esta segunda”, afirma.
Una temporada más oscura y madura
Si la primera entrega fue luminosa y de introducción, los nuevos episodios se adentran en terrenos más densos. “La primera temporada es luz, esta está bien oscura, bien pesada”, adelanta la actriz. “Mi personaje va a atravesar cosas fuertes que no sé cómo va a recibir el público”.
“Fina”, recordada por su dulzura y lealtad hacia “Tita”, enfrentará circunstancias que la obligarán a crecer sin perder su esencia. “Es una niña muy jovial e inocente, pero las situaciones que vive la hacen darse cuenta de lo que realmente vale la pena”, explica Apodaca. “Fue muy interesante como actriz no perder esa chispa de Fina, pero sí darle madurez”.
La actriz también celebra que en esta temporada se profundice más en la vida de su personaje: “Van a conocer una historia más grande de Fina, qué decide hacer con su vida, si se queda en la hacienda o toma otro camino”.
La familia que se elige
Uno de los ejes emocionales será la relación entre “Fina” y “Tita”, interpretada por Azul Guaita. “Fina ve a Tita como una hermana mayor. Tita encuentra en Fina esa complicidad que no tiene con sus hermanas”, cuenta. “Es esa familia que uno elige, no la de sangre”.
Esa conexión traspasó la pantalla. “Azul y yo somos amigas fuera del set, platicábamos, jugábamos, nos reíamos… eso ayudó muchísimo a que la química se viera real”.
Un festín visual… y literal
Además del drama, la serie mantiene su sello estético y gastronómico. Vestuarios, escenografía y comida construyen un universo sensorial que transporta a esa época de oro.
“Era muy chistoso porque se te salía un ‘okey’ y te decían: ‘En los 20 no se decía eso’”, recuerda divertida. “Pero entre el vestuario, la escenografía y la forma de hablar, sí te viajabas por completo”.
Y sí: la comida es real. “No es utilería. Los platillos se preparan de verdad con una cocinera y su equipo. Los probábamos y eran deliciosos”, revela. Cada episodio vuelve a girar en torno a una receta que conecta emociones y destino, tal como en la novela de Laura Esquivel.
Estreno y nuevos proyectos
La segunda temporada consta de seis episodios que se estrenarán domingo a domingo. “No salen todos de golpe, vamos a sufrir y disfrutar cada semana”, dice Lesslie. “Esta temporada tiene ese drama fuerte que nos gusta como mexicanos, muy apegado al libro”.
Mientras tanto, la actriz ya trabaja en otros proyectos. Terminó de grabar una serie para ViX que abordará un tema social delicado: “Habla de cómo la esclavitud todavía existe, disfrazada de oportunidades laborales. Es fuerte, pero muy necesaria”.