La actriz mexicana Ana de Villa vive uno de los momentos más visibles de su carrera gracias a su participación en la telenovela “Doménica Montero”, producción que se transmite de lunes a viernes a las 21:30 horas por Las Estrellas y que, según ella misma reconoce, se ha convertido en un fenómeno de conversación entre públicos diversos.
“Estamos tan contentos porque la historia ha traído a un público que estaba completamente desapegado de las telenovelas. Cada vez que conozco a alguien y le digo que estoy en Doménica Montero, todo el mundo sabe de lo que estoy hablando, aunque no vea melodramas”, comparte la actriz.
La historia —estelarizada por Angelique Boyer, Marcus Ornellas, Scarlet Gruber y Brandon Peniche— aborda temas de traición, venganza, amor y redención a través del viaje de una mujer que descubre su verdadera fuerza más allá del apellido o la fortuna.
Un personaje con luz y heridas
En la trama, Ana interpreta a “Nieves Peña”, sobrina de “Genaro” y cocinera de “Doménica”: una joven bondadosa y soñadora que enfrenta un entorno de control y violencia mientras lucha por su independencia emocional.
“Empieza una Nieves muy luminosa, divertida, carismática, fantasiosa con el amor… y después vamos viendo cómo le afectan el machismo y las reglas impuestas, cómo tiene que esconder su voz porque puede ser maltratada”, explica.
Para la actriz, el reto fue construir un personaje con múltiples capas: “Encontrar estos matices para que conozcan a una mujer que tiene alegría pero también sufrimiento, porque es un ser humano”.
La conexión con el público
Uno de los aspectos que más valora es la respuesta emocional de la audiencia, que ha encontrado en “Nieves” un espejo de experiencias y luchas personales.
“Muchos me escriben: ‘Ana, me hiciste llorar’. Eso es lo que busco como actriz: generar sensaciones, mover al público… que tengan ganas de luchar por su voz, de darse su lugar o de seguir luchando por el amor”, afirma.
Además, destaca el mensaje central de la historia: “Esta telenovela tiene el gran mensaje del poder de la mujer, de ser fuerte, de darte tu lugar, de alzar la voz si es necesario”.
Un fenómeno que trasciende versiones
Con antecedentes exitosos, la nueva adaptación implicaba un desafío creativo que el equipo asumió con entusiasmo. “La gente sí la compara con versiones pasadas, pero no en un sentido negativo, sino viendo lo que le agregamos, esta chispa de mayor actualidad”, comenta.
Química en el set y un ambiente de complicidad
Sobre su trabajo con sus compañeros —especialmente en la trama que involucra a “Pedro” (Graco Sendel) —, la actriz subraya la generosidad del equipo. “Fue una fortuna tener un compañero tan generoso y comprometido… se refleja la química y el trabajo que hicimos. Hubo un ambiente hermoso, lleno de apoyo y risas”, recuerda.
Una herencia artística desde la cuna
Hija de la reconocida actriz mexicana Claudia Ríos, Ana creció entre libretos, ensayos y escenarios, junto a su hermana melliza María. La actuación, dice, ha sido parte de su vida desde siempre.
Justo, compartir créditos con su familia en la telenovela fue especialmente significativo: “Es un regalo al corazón trabajar en un proyecto tan importante las tres juntas”.
El camino que sigue
Tras la recta final de la producción, Ana se mantiene activa en castings y abierta a nuevos retos. “Nuestra línea es siempre estar casteando… en este momento no tengo un proyecto todavía, pero confío en que llegará y me encantaría seguir interpretando personajes que le gusten mucho al público”, señala.
Y, por supuesto, extiende la invitación a la audiencia: “No se pueden perder Doménica Montero porque se va a poner cada vez más buena, más drama, más cachetadas… los villanos son malos, malos y nos dejan mucho de qué hablar”.