Antonio Becerril desafía la humanidad desde la IA en Futuro Desierto

La ciencia ficción hecha en Latinoamérica sigue siendo una rareza dentro de la industria audiovisual, pero justamente por eso proyectos como Futuro Desierto han logrado captar la atención del público. La nueva miniserie de Netflix, dirigida por la cineasta argentina Lucía Puenzo, presenta una historia distópica donde la tecnología, la inteligencia artificial y la condición humana convergen en un escenario tan inquietante como fascinante.

Dentro de este universo destaca el trabajo de Antonio Becerril, actor oaxaqueño egresado del Centro Universitario de Teatro de la UNAM, cuya trayectoria se ha consolidado principalmente sobre los escenarios teatrales.

Con más de tres décadas de montajes en su historial y colaboraciones con figuras fundamentales de la escena mexicana como Luis de Tavira, José Caballero y Boris Schoemann, Becerril da ahora un paso importante en la pantalla internacional interpretando a Mateo, un ANBI (Agente No Biológico Inteligente), una inteligencia artificial humanoide diseñada para asistir y proteger a los seres humanos.

Una serie que rompe con las narrativas habituales

Desde su estreno, Futuro Desierto ha despertado entusiasmo entre los espectadores, particularmente por alejarse de los temas que suelen dominar gran parte de la ficción latinoamericana.

“La gente que ve la serie está muy contenta con el proyecto. Me comentan que primero la historia los atrapó, luego todo el diseño de producción, las actuaciones, como que todo lo que envuelve la ciencia ficción”, comparte el actor.

Para Becerril, el interés del público también responde a la necesidad de encontrar nuevas historias en la producción regional. “Estamos acostumbrados a narrativas que ya conocemos. Hay muchas historias que hablan del narcotráfico y no es gratuito porque forma parte de nuestra realidad, pero el hecho de hacer un proyecto distinto también entusiasma mucho”.

La apuesta cobra todavía más relevancia al tratarse de una producción latinoamericana de ciencia ficción, un género que históricamente ha sido dominado por propuestas provenientes de Estados Unidos o Europa.

“La ciencia ficción estamos acostumbrados a consumirla del norte global. Entonces, empezar un proyecto de manufactura latinoamericana también genera entusiasmo”, afirma.

Construir un robot desde la actuación

Uno de los mayores retos para Becerril fue precisamente interpretar a un personaje que, en teoría, carece de emociones. “Primero implicó un reto de cómo voy a abordar este personaje. Son lo que llaman ANBI, agentes no biológicos inteligentes. La paradoja era que uno está acostumbrado a trabajar la emocionalidad del personaje y aquí era un personaje que carece de emociones”.

Mateo inicia la historia como un androide eficiente, obediente y perfectamente alineado con las leyes que gobiernan a los ANBI. Sin embargo, un acontecimiento durante una expedición transforma por completo su existencia y desencadena una especie de despertar de conciencia.

“Fue primero contactar con esta parte totalmente física de un personaje que está diseñado para realizar con precisión actividades humanas, para servir, para agradar. Y luego, después de este despertar, habitar una especie de vacío emocional y habitar la conciencia que tiene Mateo”.

La construcción del personaje también implicó alejarse de los estereotipos clásicos del robot rígido y mecánico. “El primer paso fue trabajarlo desde salir del lugar común del robot. Esta cosa cartonada, cuadrada, lineal, y encontrar una especie de rareza. Sobre eso lo trabajé: mucha precisión y rareza en el comportamiento”.

El resultado fue la creación de un lenguaje corporal particular que compartieron todos los intérpretes que dan vida a los ANBI en la serie. “Tenemos cierto código extraño de comportamiento que creo que le da mucha contundencia a los robots que participamos en la serie”.

Una ficción que cada vez parece menos ficción

Más allá de los elementos futuristas, Futuro Desierto plantea preguntas que ya forman parte de la realidad contemporánea. Para Becerril, el tema central de la serie gira en torno a una interrogante profundamente humana: ¿las máquinas pueden tener alma?

“La pregunta de la serie es esa: si las máquinas tienen o no alma”. El actor considera que la discusión resulta especialmente vigente en una época donde la inteligencia artificial ya forma parte de la vida cotidiana.

“Hace diez años nunca pensamos que podíamos conversar con una inteligencia artificial. Incluso hace cinco años parecía una historia de locos, pero ahorita ya está sucediendo”.

Y añade una reflexión que atraviesa buena parte de la trama de la serie: “Ya delegamos ciertas acciones y tareas importantes a las inteligencias artificiales y no nos estamos haciendo responsables de las implicaciones que eso va a tener en el futuro”.

Oaxaca, Chiapas y el orgullo de verse en pantalla

Otro aspecto que ha conectado emocionalmente con el actor y su entorno es la presencia de locaciones mexicanas dentro de una historia futurista. Parte del rodaje se realizó en Oaxaca y Chiapas, incluyendo escenarios tan emblemáticos como el Cañón del Sumidero.

“Mis familiares de Oaxaca están muy contentos porque grabamos en locaciones de Oaxaca y Chiapas. También quienes conocen el Cañón del Sumidero tienen mucho entusiasmo respecto al proyecto”, comenta.

Un futuro abierto para Mateo

Aunque Futuro Desierto fue concebida inicialmente como una miniserie de seis episodios, Becerril reconoce que la historia tiene potencial para expandirse. “La serie, como yo la leí desde el guion, está pensada para más, para continuar”.

Sin embargo, el futuro de Mateo dependerá de la respuesta de la audiencia y de las decisiones que tome Netflix respecto al proyecto. “Uno como actor espera que su trabajo siga creciendo y que un proyecto siga dando”, señala.

Terror, cine y teatro: los próximos pasos

Mientras espera noticias sobre una posible continuación de Futuro Desierto, Antonio Becerril mantiene una agenda intensa de trabajo. Próximamente estrenará la película El Conserje en un festival de Inglaterra y también participará en nuevas producciones de terror para cine y plataformas.

“Soy muy hiperactivo en ese sentido. Me gusta estar trabajando todo el tiempo. Si no me invitan o no me quedo seleccionado en los proyectos, trato de empezar a escribir”, finaliza.

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Kike Esparza

Soy un periodista apasionado del cine, la música y la moda. Tengo una obsesión por contar las horas y estornudar una y otra vez cuando tengo que tomar una decisión. Escribir es vivir.

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En este blog Kike Esparza habla desde su experiencia, 17 años en el periodismo le han permitido adentrarse y disfrutar de tópicos como el cine, la música, la moda y la diversidad. Rosa Distrito es el espacio que disfrutamos todos.

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