Backrooms: Cuando el horror se atreve a imaginar algo diferente

En una industria cinematográfica cada vez más dominada por remakes, reboots, precuelas y secuelas, encontrar una propuesta que se atreva a romper el molde resulta casi un acto de rebeldía. “Backrooms: Sin salida” no solo representa una bocanada de aire fresco para el cine de terror contemporáneo, sino también una prueba de que las ideas originales todavía pueden abrirse camino en medio de las fórmulas comerciales.

Dirigida por Kane Parsons, un joven realizador que aún no supera los 25 años, la película nace de un fenómeno que tuvo sus raíces en YouTube y en la creatividad de una nueva generación de creadores digitales. Lo que comenzó como un proyecto de bajo presupuesto inspirado en los inquietantes espacios liminales de internet, hoy encuentra una nueva dimensión en la pantalla grande gracias a A24 e Imagem Films Mx.

La historia sigue la desaparición de un paciente que cruza una misteriosa puerta surgida en el sótano de una tienda de muebles. Su terapeuta emprende entonces una búsqueda que la conduce hacia una dimensión paralela compuesta por pasillos interminables, habitaciones repetitivas y escenarios aparentemente cotidianos donde la lógica deja de existir. Sin embargo, reducir “Backrooms: Sin salida” a una simple película de terror sería quedarse corto.

La propuesta de Parsons utiliza el horror como punto de partida para explorar temas mucho más profundos relacionados con la psicología, la filosofía y la introspección humana. A través de una estética claramente influenciada por el cine independiente y el arte visual contemporáneo, la película construye una experiencia que juega constantemente con la percepción del espectador, cuestionando la realidad, el aislamiento y el sentido de pertenencia.

El concepto del llamado “horror liminal” encuentra aquí una de sus expresiones más interesantes. Los espacios vacíos, las luces fluorescentes y los escenarios familiares se transforman en territorios hostiles donde la nostalgia y la incomodidad conviven en un mismo plano. El miedo no surge necesariamente de monstruos visibles, sino de aquello que reconocemos y que, de pronto, deja de comportarse como debería.

Más allá de sus virtudes narrativas y visuales, “Backrooms: Sin salida” destaca por recordarle a la industria que el cine sigue siendo un espacio para la experimentación. Es una obra que demuestra que las nuevas generaciones tienen historias distintas que contar y formas innovadoras de hacerlo. Su existencia debería servir como inspiración para aquellos directores y guionistas que parecen haber renunciado a la creatividad en favor de intereses puramente comerciales.

En ese sentido, la película funciona como una invitación a recuperar el amor por el arte, a dejarse llevar nuevamente por los impulsos creativos y a apostar por ideas que desafíen las convenciones. Puede que no sea una propuesta para todos los públicos, pero precisamente ahí radica parte de su valor.

“Backrooms: Sin salida” no solo adapta uno de los mitos digitales más inquietantes de los últimos años; también confirma que el cine todavía puede sorprender cuando se atreve a mirar más allá de las fórmulas establecidas.

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Kike Esparza

Soy un periodista apasionado del cine, la música y la moda. Tengo una obsesión por contar las horas y estornudar una y otra vez cuando tengo que tomar una decisión. Escribir es vivir.

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En este blog Kike Esparza habla desde su experiencia, 17 años en el periodismo le han permitido adentrarse y disfrutar de tópicos como el cine, la música, la moda y la diversidad. Rosa Distrito es el espacio que disfrutamos todos.

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