Foto de Joaquín Urrutia
El camino hacia la edición número 75 de Miss Universo ya comenzó oficialmente en México, y tiene un acento marcadamente jalisciense. Aunque el certamen internacional se llevará a cabo el próximo 24 de noviembre en Puerto Rico, la conversación pública ya arde tras el encuentro que sostuvieron con los medios de comunicación María Vargas, flamante Miss Universe México 2026, y Mariana Macías, primera finalista de la edición nacional.
Ambas son originarias de Jalisco: María proviene de la comunidad de Copalita, mientras que Mariana es de Chapala. Sin embargo, en la reciente contienda realizada en Los Cabos, María portó la banda de Jalisco y Mariana compitió bajo los colores de Michoacán. Tras una intensa jornada de preguntas y respuestas, ambas representantes compartieron su visión, sus planes de negocio y la filosofía con la que enfrentan tanto los aplausos como los comentarios en redes sociales.
“Miss Trouble” responder con hechos, no con palabras
María Vargas no es una reina de belleza convencional. Licenciada en Negocios Internacionales, escritora, conferencista y emprendedora involucrada en la innovación tecnológica —como el desarrollo de vehículos de energía solar—, asume su corona nacional con el firme compromiso de proyectar el empoderamiento juvenil y el trabajo de las mujeres del campo mexicano.
Sin embargo, su triunfo no estuvo exento de conversaciones digitales alrededor de fotografías editadas con inteligencia artificial y debates sobre su perfil. Lejos de esquivar los temas incómodos, María abordó la polémica con soltura y autenticidad:
“Evidentemente se dicen siempre muchas cosas en redes sociales y a lo largo de mi vida no es la primera vez que se dice algo de mí que no esté respaldado por mi persona o mis hechos… Yo me hago responsable de lo que publico desde mi perfil; no me puedo hacer responsable de lo que las personas hagan con mi imagen, porque la inteligencia artificial está al alcance de todos”.
Respecto a su reputación de figura controversial, la reina nacional recordó sus facetas como autora para resignificar las críticas y definirse a sí misma sin rodeos:
“Tengo un libro titulado ‘Miss problemas’, que es la rima de los problemas. Es precisamente un momento en mi vida en el que decidí coronarme con los comentarios que la gente decía de mí. Mi mensaje es decir que no todos somos lo que dicen que somos, sino lo que hacemos. Los hechos hacen buenas razones… Creo que lo que Fátima Bosch hizo al coronarse es algo que dejó huella. A veces, cuando te toca trascender, hay que romper un molde. Fátima vino a romper el molde a su manera, e igualmente yo rompo el molde con mi esencia y mi estilo”.
Sobre el momento exacto en que fue coronada por la mexicana Fátima Bosch —Miss Universo 2025—, María recordó las palabras que cruzó con la actual soberana universal:
“Cuando Fátima Bosch me coronó, me dijo palabras muy especiales. Fue, para mí, uno de los momentos más hermosos de todo este proceso. Sentí una validación profunda de lo que significaba asumir este reto”.
Mariana Macías: la madurez de una trayectoria y el adiós a los certámenes
Por su parte, Mariana Macías, licenciada en Mercadotecnia, modelo internacional de portadas editoriales como Marie Claire y empresaria en la industria chocolatera, aportó la templanza que otorgan más de ocho años de trayectoria en el mundo de las pasarelas.
Al ser cuestionada sobre por qué decidió representar a Michoacán siendo originaria de Jalisco, Mariana explicó cómo la organización abrió sus puertas a una visión más amplia de la representación nacional:
“Normalmente estamos muy arraigados a representar nuestro estado natal, pero en esta ocasión el casting se abrió a nivel regional. Platicando con el director, me dijo: ‘Mariana, no estamos buscando solo a la representante de un estado, queremos buscar a la mejor representante de México. Enfócate en ser México’. Entendí que la plataforma nos abría las puertas para tener una visión más amplia y no casarnos únicamente con una etiqueta local”.
Mariana abordó también el tema del retiro competitivo. Tras haber participado en múltiples certámenes nacionales e internacionales, confirmó que esta experiencia marca el cierre definitivo de su faceta como participante en concursos de belleza:
“Se requiere de mucha valentía para regresar a un escenario y aceptar las críticas del público. Pero he encontrado en este lugar una mejor versión de mí en cada etapa. Ahora sí puedo decir que hasta aquí llegué; hice lo que tenía que hacer y estoy dejando huella. Me siento muy contenta de que María sea nuestra representante en Miss Universo, porque ella lleva el sueño de todos los mexicanos”.
En cuanto a su futuro profesional fuera de las luces de la pasarela, Mariana detalló el emprendimiento personal al que se enfocará al cien por ciento: “Desarrollé una marca de chocolates junto con mi mamá, y quiero enfocarme totalmente en ella. Fuera del glamour y del medio de entretenimiento, es un proyecto que me llena de orgullo, aunque sin dejar de lado las oportunidades de modelaje que se me sigan abriendo”.
Rumbo a la quinta corona universal
México ostenta un historial dorado dentro de la organización internacional gracias a los triunfos de Lupita Jones (1991), Ximena Navarrete (2010), Andrea Meza (2020) y Fátima Bosch (2025). Con la mira puesta en el certamen que se llevará a cabo en Puerto Rico, la delegación mexicana busca lograr un histórico back-to-back.
Para María Vargas, el verdadero reto de esta preparación no radica únicamente en la postura o la pasarela, sino en el mensaje social que busca transmitir a las nuevas generaciones: “La preparación de una reina inicia desde que porta la banda estatal. Para mí, lo más importante es poder hablarle a esas ‘niñas problema’ que, como yo en su momento, sentían que no cabían en la escuela o que no tenían un espacio en el cuadro de honor. Más allá de la proyección física, lo verdaderamente valioso es la huella que dejas en la vida de las personas”.
No planea vestirse de rojo
Respecto a su ajuar para la noche gala en Puerto Rico, María dejó claro que no teme romper con las tradiciones de la pasarela internacional. A diferencia del icónico tono rojo que vistieron Ximena Navarrete, Andrea Meza y Fátima Bosch al momento de su coronación, la soberana mexicana reveló que no tiene planeado llevar ese color a la final. En su lugar, apostará por un tono diferente que refleje plenamente su personalidad y esencia en el escenario. Para el diseño de sus vestuarios y el traje de la gran noche, María estará colaborando de la mano con un talentoso equipo de creativos mexicanos, destacando la propuesta de Noé Soto, originario de Sinaloa, así como el arte y la alta costura de los diseñadores Fher Santos y Benito Santos, originarios de Nayarit y Jalisco respectivamente.