“Desenfrenadas”, un llamado a la sororidad

Cuando descubro proyectos juveniles como “Desenfrenadas”, me doy cuenta que sí hemos avanzado en nuestros paradigmas sociales. Esta es una historia de cuatro amigas, fórmula que ya hemos visto en “Girls”, “Soñadoras”, “Amigas y rivales”, “Sex and the city” y demás proyectos donde cada personaje es un arquetipo social en el cual nos podemos identificar. Sí, esta producción dirigida por Diego Martínez no está descubriendo el hilo negro, pero sí está aportando y mucho en la manera de presentar roles femeninos libres, diversos, frescos y empoderados que se ayudan, se sostienen, se abrazan y se impulsan entre sí.

Imagen de Netflix.

No voy a negar que la primera temporada tiene sus inconsistencias, sobre todo cuando aparecen situaciones que parecen ser cómicas y no logran su objetivo, ahí falla el ritmo, es un punto que puede mejorarse. Los primeros episodios comienzan flojos, pero hay que darle chance, luego se repone y cierra muy bien. Pero tiene cosas muy chidas, precisamente partiendo de sus personajes y la sororidad que reflejan.

“Rocío” (Bárbara López), “Vera” (Tessa Ia), “Carlota” (Lucía Uribe) y “Marcela” (Coty Camacho) son los cuatro personajes centrales, mujeres muy distintas entre sí con luchas internas muy de nuestra realidad. Todas con cuerpos diversos, rasgos distintos y con una gama de emociones que las humanizan mucho.

Imagen de Netflix.

Por ejemplo, a “Rocío” siempre le organizaron la vida, su papá le dijo cómo tenía que ser su futuro; “Vera” se ideó una fantasía para no ser lastimada, pero le resulta todo lo contrario; “Carlota” es una chica que se sabe feminista, pero no sabe cómo canalizar sus ideas y emociones, finalmente “Marcela” vive en un mundo hostil donde la violencia es el único mecanismo de defensa que conoce.

Imagen de Netflix.

La primera temporada trata sobre un viaje que hacen las cuatro a Oaxaca, el pretexto es que es la despedida de soltera de “Rocío”, pero justo cuando van de pueblo en pueblo, se van dando cuenta que la vida va más allá de lo que les hicieron creer, se atreven a experimentar con sus cuerpos, a dejarse erotizar, pero bajo su criterio y sus condiciones, de manera consensuada, porque no es NO, ya deberíamos de haberlo entendido.

Las actrices, son muy jóvenes, y tienen una manera muy natural de conectar con la audiencia, partiendo de una interpretación orgánica. Quien más me sorprendió es Coty, quien tiene mucha tela de dónde cortar en el plano dramático en el que se desarrolla su personaje.

Imagen de Netflix.

También hay que destacar las bellas panorámicas que nos brinda la producción, me dieron unas ganas enormes de conocer Oaxaca, además, el taco de ojo estará a la orden, los roles masculinos recaen en unos actores muy guapos, quienes harán que nos dé calor varias veces. En fin, es una serie muy recomendable para estos días de aislamiento, esperemos que una vez que pase la contingencia, nos avisen que habrá segunda temporada, puesto que estas cuatro amigas todavía tienen mucho que contarnos.

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Kike Esparza

Soy un periodista apasionado del cine, la música y la moda. Tengo una obsesión por contar las horas y estornudar una y otra vez cuando tengo que tomar una decisión. Quiero ser como Carrie Bradshaw.

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En este blog Kike Esparza habla desde su experiencia, 10 años en el periodismo le han permitido adentrarse y disfrutar de tópicos como el cine, la música, la moda y la diversidad. Rosa Distrito es el espacio que disfrutamos todos.

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