El fin de las primeras veces: una película queer sin filtros para capturar lo irrepetible

Hay un instante preciso en el que se termina una etapa de la vida. Ese punto en el que la adolescencia se rompe y comienza algo todavía incierto, lleno de deseo, dudas, descubrimientos y libertad. Sobre esa transición habla “El fin de las primeras veces”, la ópera prima del director tapatío Rafael Ruiz Espejo, que llegará a salas de cine este 28 de mayo con una historia íntima sobre el despertar emocional y sexual de un joven de 18 años.

La cinta sigue a “Eduardo”, interpretado por Alejandro Quintana, un chico que viaja solo a Guadalajara para presentar su examen de admisión a la universidad. Lejos de la vigilancia de una madre estricta y del entorno familiar en el que creció, comienza a enfrentarse por primera vez a la libertad de ser él mismo: el amor, el deseo, los excesos, la soledad y las decisiones que acompañan el inicio de la adultez.

Con una filmografía que incluye cortometrajes como “Primavera”, “Verano”, “Invierno” y “Charco” —este último antecedido por una nominación al Ariel en 2022 por “Invierno”— Ruiz Espejo ha construido una voz autoral enfocada en la diversidad sexual y de género desde una mirada frontal, alejada de discursos complacientes. En este largometraje, el cineasta apuesta por una película queer narrada desde la honestidad, sin filtros y sin intención de suavizar experiencias para hacerlas más digeribles.

“Creo que esta peli se hizo para nosotrxs”, expresó Ruiz Espejo durante una charla con Rosa Distrito, al explicar que la intención nunca fue construir una historia que buscara aprobación desde una mirada heteronormada.

“Se hizo pensando en lo que somos nosotras y en retratarnos con mucha honestidad, con los claroscuros, con la oscuridad que tenemos, con los momentos tiernos y hermosos, pero también con los momentos no tan chidos”, afirmó el director. “Sí es para nosotros más que para nadie”.

El realizador reconoce que gran parte del contenido queer contemporáneo suele tener una lógica más comercial, donde muchas veces las historias están suavizadas para evitar incomodar al espectador. Frente a ello, “El fin de las primeras veces” busca ir en otra dirección.

“Está padre que exista ese otro cine más amable, pero también que exista lo otro, donde no nos censuremos, no nos guardemos y no nos escondamos de nada; que sea lo más honesto posible”, señaló.

Un viaje de descubrimiento… también para el elenco

Alejandro, Rafael, Mariana y Carlos en entrevista con Rosa Distrito. Foto: Kike Esparza.

Para Alejandro Quintana, quien da vida a “Eduardo”, el proyecto significó un punto de quiebre personal. Originario de San Luis Potosí, recordó cómo su llegada a Guadalajara coincidió con el inicio de la película y con un proceso íntimo de transformación.

“Esta película empezó lo que es mi ciclo de vivir aquí en Guadalajara”, compartió el actor. “Para mí sí fue algo totalmente nuevo en todos los sentidos y Rafa lo vio también. Fue un descubrimiento bastante bello”.

El intérprete confesó que, en muchas aristas, él era “Eduardo” mientras filmaban: un joven viviendo experiencias intensas por primera vez, enfrentando descubrimientos con torpeza, emoción e incertidumbre. “Yo me sentí súper identificado con Eduardo y en ese momento yo era ese güey, estaba viviendo demasiadas cosas por primera vez con bastante intensidad”, relató.

Ahora, al revisitar la película años después de haberla filmado, Quintana encuentra una nostalgia inevitable: “Se extraña esa inocencia, esa ternura, ese descubrimiento… el permitirte ser libre por primera vez y conocerte más allá de las expectativas de tu familia o de ti mismo”.

Por su parte, Mariana Rivas, quien interpreta a “Gina”, una tatuadora cercana al protagonista, reveló que su relación con el universo creativo de Ruiz Espejo ya venía de tiempo atrás, tras varios cortometrajes juntos. “Más que adentrarme a su universo, ya estaba inmersa en él desde años antes”, explicó. “Fue entrar con mucha emoción y mucha hambre de hacer las cosas”.

Sin embargo, volver a ver la película le permitió reencontrarse con una versión de sí misma que ya no existe. “La primera vez que la vi después de varios años me di cuenta de que era una persona muy enojada en ese momento de mi vida”, confesó. “Ahora veo que crecí y dejé esos sentimientos atrás, pero de alguna forma eso siempre queda ahí”.

Rivas también reconoció que actuar frente a cámara fue una experiencia profundamente vulnerable, sobre todo viniendo de áreas técnicas dentro del cine. “Estar enfrente de la cámara es una sensación un poco solitaria”, comentó. “Lo que pasa frente a la cámara no hay nadie que pueda llegar a intervenir; eres el último engranaje para que todo funcione”.

Una experiencia fuera de la zona de confort

En el caso de Carlos E. López Cervantes, quien interpreta a “Mario”, el interés amoroso de “Eduardo”, el acercamiento al proyecto fue completamente inesperado.

El actor contó que llegó al filme gracias a una invitación vía Facebook y que, pese a sus dudas iniciales, terminó encontrando un ambiente de confianza gracias a los ensayos previos y al trabajo cercano con el equipo.

“Me sentí muy cómodo. Sí sentí nervio en el set, pero se me fue quitando luego luego”, recordó. “Ya entre tomas fue más bonito porque se sentía el compromiso real de todos”.

López Cervantes reconoció que la película también representó un reto personal al enfrentarlo a situaciones fuera de su zona de confort. “No estaba acostumbrado a este acercamiento con varones, entonces sí fue algo diferente”, confesó. “Pero estaba de acuerdo con todo lo que estaba haciendo. Sentirse fuera de tu zona de confort es algo positivo, es dar un paso más”.

Tras la experiencia, el actor asegura que el cine despertó en él un interés profesional más amplio, llevándolo incluso a participar en otros proyectos audiovisuales.

Una película para capturar lo irrepetible

Para Ruiz Espejo, mirar nuevamente “El fin de las primeras veces” también ha significado descubrir cosas sobre sí mismo y sobre las verdaderas razones por las que hizo la película.

“Siento que por fin estoy descubriendo las razones por las que la hice”, confesó. “A veces haces algo creyendo que sabes por qué y años después entiendes realmente qué estabas buscando”.

Hoy, el cineasta entiende que la película fue un intento de atrapar algo que inevitablemente desaparece: ese instante donde todo parece posible.

“Quería capturar un momento específico donde sentía que el mundo se me abría, donde todo era posible”, explicó. “Enamorarte por primera vez se siente como que el mundo está enamorado de ti, y quería poner eso en una película”.

Sin caer en el melodrama ni en la complacencia, “El fin de las primeras veces” se convierte así en un retrato honesto de la juventud queer, de la búsqueda de identidad y de esos momentos irrepetibles que, aunque cambien con el tiempo, permanecen vivos en la memoria.

La película llegará a salas de cine este 28 de mayo, invitando al público a revisitar —o quizá descubrir— ese instante exacto en el que uno deja de ser quien era para convertirse en otras versiones de sí mismx.

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Kike Esparza

Soy un periodista apasionado del cine, la música y la moda. Tengo una obsesión por contar las horas y estornudar una y otra vez cuando tengo que tomar una decisión. Escribir es vivir.

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En este blog Kike Esparza habla desde su experiencia, 17 años en el periodismo le han permitido adentrarse y disfrutar de tópicos como el cine, la música, la moda y la diversidad. Rosa Distrito es el espacio que disfrutamos todos.

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