Gastón Filgueira explora la vulnerabilidad en un unipersonal sobre el desamor

La ruptura amorosa es una de las experiencias más universales y, al mismo tiempo, más íntimas que puede atravesar una persona. Bajo esa premisa, el actor y productor argentino Gastón Filgueira Oria presenta en la Ciudad de México el unipersonal “El amor es una mierda”, una propuesta escénica que explora con crudeza y honestidad los laberintos emocionales que surgen después de una separación.

La obra, con dramaturgia y dirección de Cecilia Meijide, se presenta todos los martes a las 20:00 horas en La Teatrería, específicamente en su Sala B, un espacio que permite una experiencia íntima entre el actor y el público. La temporada comenzó el pasado 17 de febrero y permanecerá en cartelera hasta el próximo 5 de mayo.

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Un hombre frente a sus propias emociones

La historia se sitúa en un momento aparentemente simple pero cargado de tensión emocional: un hombre está a punto de encontrarse con su ex pareja para firmar el divorcio. Antes de ese momento definitivo, ensaya lo que dirá, imagina escenarios y atraviesa una montaña rusa emocional en la que los recuerdos, las heridas y las contradicciones emergen sin filtro.

“La historia es un hombre que está por separarse, que va a firmar el divorcio con su ex pareja. Entonces son los momentos antes de encontrarse, cuando practica lo que le va a decir y cómo quiere decírselo”, explica Filgueira Oria sobre la premisa de la obra.

Ese ensayo íntimo se convierte en el espacio donde el protagonista deja ver todo aquello que intenta ocultar: el dolor, la nostalgia y la confusión que acompañan a una ruptura.

“En ese practicar aparecen todos los vaivenes emocionales que a uno le pasa cuando está separándose: de pronto dices ‘me voy a cortar el pelo’, luego te pones a llorar, después crees que estás bien… esas locuras que nos pasan a todos”, añade.

Un retrato universal del desamor

Aunque la obra presenta a un hombre en el centro del relato, sus creadores evitaron construir una narrativa desde una perspectiva de género específica. Para Filgueira Oria, el desamor es una experiencia profundamente humana que atraviesa a cualquier persona.

“Nunca quisimos tener una visión masculina o femenina sobre el desamor. El desamor nos atraviesa a todos: hombres, mujeres, personas no binarias. Es algo universal”, afirma. Aquí lo que van a ver es a un hombre abriendo su corazón y atravesando ese momento que creo que a todos nos pasa igual, porque todos somos seres humanos”, dice el actor.

La obra combina un código interpretativo realista con momentos expresionistas en los que las emociones reprimidas se desbordan. A través de gestos exagerados, cambios abruptos de tono y una corporalidad intensa, el protagonista revela el caos interno que atraviesa.

El desafío de estar solo en escena

Para Filgueira Oria, esta producción también representa un reto personal: es la primera vez que protagoniza un unipersonal de estas características.

“Es la primera vez que hago un unipersonal así y la verdad es algo nuevo para mí. Cada vez que tengo que subir al escenario hay miedo hasta que lo domino y empiezo a disfrutarlo”, confiesa.

La ausencia de compañeros en escena implica una responsabilidad absoluta sobre el ritmo y la energía del espectáculo.

“No hay un compañero que te ayude si te pierdes. Todo depende de mí. Si me distraigo con una mirada del público o con un comentario, toda la obra se puede hacer chiquita. Entonces tengo que estar muy concentrado”, explica.

Aun con ese vértigo, el actor asegura que la experiencia se ha vuelto cada vez más gratificante. “Me estoy divirtiendo y ya me estoy dejando llevar por el proceso”, comenta.

Un espejo para el público

Uno de los elementos más reveladores del montaje ha sido la reacción del público, particularmente de los hombres que se identifican con el viaje emocional del personaje.

“Una mujer me dijo que le sorprendió ver a tantos hombres emocionados. Yo había visto a uno secándose las lágrimas, pero parece que había más”, recuerda el actor.

El objetivo del montaje no es manipular emocionalmente al espectador, sino generar una identificación honesta con la experiencia del duelo amoroso.

“No vamos al cliché ni al chiste fácil. Simplemente retratamos esos momentos y esos vaivenes emocionales que nos pasan a todos”, explica.

Una historia que cruza fronteras

La obra cuenta con una larga trayectoria internacional. Escrita por Meijide, “El amor es una mierda” se presentó durante más de cinco años en Buenos Aires y ha tenido montajes en distintos países de América Latina.

Filgueira Oria y la directora se conocen desde sus años de formación en la Escuela Metropolitana de Arte Dramático de Buenos Aires, donde formaron parte del grupo de investigación teatral El Ensamble Orgánico.

“Nuestra confianza mutua y el conocimiento que tenemos sobre nuestras formas de trabajo hacen que esta colaboración sea natural y enriquecedora”, explica el actor.

El teatro como punto de regreso

Radicado en México desde 2019, Filgueira Oria ha desarrollado su carrera en televisión y publicidad, participando recientemente en la serie “Horario Estelar” y en “Los Incorregibles de Santa Martha”. Sin embargo, el teatro sigue siendo el espacio donde se siente más cercano a su esencia artística.

“Lo que me faltaba era volver al teatro, que es donde yo soy. Tenía muchas ganas de hacer un proyecto propio y este año lo pudimos concretar”, afirma.

Por ahora, la temporada está confirmada hasta el 5 de mayo, aunque el actor no descarta extender la vida del montaje. “A mí me encantaría llevar la obra por todo México y después viajar a otros países”, señala.

Mientras tanto, el público capitalino tiene la oportunidad de acercarse a esta propuesta que, con humor, crudeza y honestidad, recuerda que el amor —y su ausencia— sigue siendo una de las experiencias más complejas y profundamente humanas.

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Kike Esparza

Soy un periodista apasionado del cine, la música y la moda. Tengo una obsesión por contar las horas y estornudar una y otra vez cuando tengo que tomar una decisión. Escribir es vivir.

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En este blog Kike Esparza habla desde su experiencia, 17 años en el periodismo le han permitido adentrarse y disfrutar de tópicos como el cine, la música, la moda y la diversidad. Rosa Distrito es el espacio que disfrutamos todos.

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