La comedia ácida “Los Perros”, escrita por el reconocido dramaturgo argentino Nelson Valente y dirigida por Cristian Magaloni, ha regresado al Teatro Milán para celebrar su tercera temporada, manteniéndose en cartelera del 24 de julio al 13 de septiembre.
Producida por Hanna Berumen e Ignacio Riva Palacio, la puesta en escena se ha consolidado como una de las propuestas más aplaudidas del teatro independiente en México, cosechando múltiples nominaciones y galardones en los Premios Metropolitanos de Teatro (Premios Metro), la Asociación de Críticos y Periodistas Teatrales (ACPT) y los Premios Cartelera.
La historia parte de una premisa tan cotidiana como inquietante: durante la celebración de su cumpleaños número 40, Laura irrumpe la tranquilidad de una cena familiar con preguntas incómodas sobre las elecciones que han determinado su vida. A partir de ese detonante, el montaje exhibe secretos, frustraciones y expectativas sociales, confrontando al espectador con la disyuntiva de reinventarse o resignarse. El elenco está encabezado por Paloma Woolrich, Sofía Álvarez, Marco Treviño, Paula Watson, José Ramón Berganza e Ignacio Riva Palacio.
Para Riva Palacio, quien funge como actor y coproductor del proyecto, sostener tres años de trayectoria con una obra independiente representa un triunfo rotundo que responde a la exigencia del propio público. “Para el teatro independiente es un logro enorme; se dice fácil, pero llevamos tres años luchando con esta obra. La gente la sigue pidiendo y nos pregunta cuándo regresamos. El teatro vuelve cuando la gente quiere, y si la gente quiere, ahí estamos de regreso”, señala.
El arte de frenar y cuestionar la propia vida
El impacto de “Los Perros” reside en su capacidad para abordar inquietudes universales sobre la frustración, la rutina y la salud emocional. De acuerdo con Riva Palacio, el texto obliga a realizar una pausa necesaria en la vorágine diaria. “Es una cuestión humana el cuestionarnos, confrontarnos o estar enojados sin saber por qué. Todo se soluciona cuando frenamos, nos volteamos a ver y nos preguntamos: ‘¿Te gusta esto? Y si no te gusta, ¿qué vamos a hacer al respecto?’. Debemos hacerlo por sanidad mental y física”, reflexiona.
Este proceso de confrontación dramatúrgica no solo ha impactado al público, sino que transformó la propia perspectiva profesional y personal del actor: “Lo primero que me dejó Los Perros fue ser sincero conmigo mismo y aceptar si no estoy bien. Profesionalmante me confrontó a decir: ‘Si no te gusta este trabajo o este personaje, ¿para qué lo buscas?’. Me ha vuelto más coherente y valiente para decir un no por valentía, cuando antes uno decía sí a todo por miedo”.
Asimismo, asumir el rol de productor le otorgó una visión integral del engranaje escénico, un aprendizaje que considera indispensable para cualquier intérprete. “Le deseo a todos los actores y actrices que en algún momento hagan producción. Así entiendes el trabajo inmenso y titánico que hay antes de pisar el escenario y llegas mucho más agradecido. Es padrísimo autogestionar y levantar tus propios proyectos en lugar de esperar toda la vida un casting”, afirma.
El ritmo del escenario y la reacción del público
La dinámica del elenco exige una preparación rigurosa antes de cada función para sostener el tono hiperrealista y vertiginoso de la comedia. “Nos juntamos los actores en el camerino a pasar toda la obra antes de entrar. Eso le da una velocidad vertiginosa. Es bellísimo ver a actores como Paloma Woolrich, Sofía Álvarez o Marco Treviño jugar con un texto tan realista y cómico, pero con un mensaje tan duro”, comparte Riva Palacio.
El termómetro del éxito en el Teatro Milán se mide en la transición del humor a la reflexión colectiva. “Durante una hora y diez minutos escuchamos risas constantes, pero en los últimos 15 minutos el público deja de reír. Ese efecto quiere decir que la obra funciona, porque entienden que no hablamos de una familia lejana, sino de ellos mismos. Se escuchan reacciones muy vocales en el escenario, y cuando el público se reconoce en la historia, nos damos por bien servidos”, explica.
Planes de gira y un nuevo reto escénico
Ante la demanda de espectadores fuera de la Ciudad de México, la producción ya prepara carpetas para llevar el montaje a ciudades como Querétaro, Guadalajara y Monterrey. “Queremos viajar por toda la República porque es una obra que conecta con todo tipo de público y con cualquier edad. Aconsejo que no se esperen al final de la temporada porque se quedan sin boletos”, advierte el productor.
En paralelo a las funciones de “Los Perros” y a sus compromisos en televisión, Riva Palacio se prepara para estrenar en octubre un nuevo proyecto teatral junto a Hanna Berumen: un unipersonal de origen español centrado en el debate de la eutanasia. “Es un monólogo de casi 80 páginas donde hablo solo durante una hora y media. Es un reto actoral y un tema que está en plena discusión, pero por ahora estamos dándole con todo a Los Perros”, concluye.