“La Oficina”: la comedia que audita el humor deliciosamente incorrecto

Comedia que divierte e incomoda. La adaptación mexicana de la icónica serie laboral “The Office”, llega con una apuesta clara: provocar y reírse de lo absurdo que puede ser la vida en una empresa familiar.

“La Oficina”, basada en el fenómeno global “The Office”, se estrena con todos sus episodios el próximo 13 de marzo a través de Prime Video, presentando una mirada local situada en Aguascalientes dentro de la compañía Jabones Olimpo.

Detrás del proyecto están Gary Alazraki —director y productor ejecutivo— y Marcos Bucay como showrunner, bajo el sello de Amazon MGM Studios y Máquina Vega, en una producción que se suma a las múltiples adaptaciones internacionales del formato creado por Ricky Gervais y Stephen Merchant.

En entrevista, los actores Fernando Bonilla y Elena del Río reflexionan sobre el tono de la serie, el reto de encarnar personajes incómodos y el delicado equilibrio entre la sátira y la empatía.

Una comedia “deliciosamente incorrecta”

Desde el inicio, el espíritu de la serie queda claro: reírse de lo que incomoda. “Sí, es como dicen por ahí, ‘Guácala, qué rico’. Creo que sí es de esas que es como ‘Ay, qué incómodo’ y que no puedes dejar de verla porque además sí te da mucha risa”, comparte Elena del Río sobre la experiencia de ver los primeros episodios.

Para la actriz, el primer contacto con la historia provoca sorpresa: “Creo que el primer capítulo solo estás como ‘Esto está pasando’ y luego ya entras a la situación de esta oficina tan horrible que te da muchísima risa, que compadeces a las personas que trabajan para este tipo tan horrible”.

Reírse del poder… y de un jefe inepto

Fernando Bonilla interpreta a “Jerónimo Ponce III”, el gerente regional que encarna todo lo que puede salir mal en una estructura laboral. El actor reconoce que el humor de la serie se construye desde la empatía con quienes lo padecen.

“El humor de la serie está muy claramente depositado en empatizar con las personas que se acomodan por padecer a un jefe imbécil… y es un humor que a mí me seduce mucho”, afirma.

Bonilla, además, admite que su relación con la versión original fue determinante: “La versión original, la británica de Stephen Merchant y de Ricky Gervais es un referente indiscutible en mi manera de hacer y de consumir comedia”.

Incluso confiesa que al inicio dudó en participar: “Lo primero que sentí cuando me enteré que me iban a invitar al casting fue terror de que hicieran una porquería… no quería ser cómplice de una masacre. Pero me fui dando cuenta de que había un trabajo muy serio”.

El delicado arte de hacer chistes incómodos

Uno de los grandes retos —coinciden— fue construir un humor donde la risa proviene de la reacción, no del comentario ofensivo en sí.

“Es muy complejo hacer un chiste en el que no te estás riendo de lo que se está diciendo, sino de la reacción”, explica del Río, subrayando el trabajo actoral detrás de cada escena.

Bonilla lo complementa con una reflexión sobre la recepción del público: “No podemos ser responsables de cómo se va a entender… hay gente que es así y que se ríe de lo que se ríe él (su personaje)”.

El actor insiste en que la clave está en el punto de vista: “La reacción es fundamental… el cuate dice algo misógino, clasista u homofóbico muchas veces sin darse cuenta, y la reacción es lo que nos hace entender que la serie no suscribe estas conductas”.

La cámara como un personaje más

Para los actores, el estilo tipo documental no es solo un recurso estético, sino narrativo. “La cámara era otro personaje, porque si el operador no estaba apuntando hacia la reacción, por ejemplo, de Jerónimo o de quienes lo estaban escuchando a él, no había esa conexión inmediata para generar la risa (en la audiencia)”, explica Elena.

Este enfoque permite que el espectador identifique el absurdo sin perder de vista la crítica social implícita.

Un elenco elegido por su talento, no por su fama

Otro de los aspectos que entusiasma al equipo es la diversidad de rostros en pantalla. “A mí eso también me atrajo mucho… estaban buscando a la persona que podría ser ese personaje en vez de una cara reconocida (de la industria)”, dice del Río, destacando la autenticidad del casting.

Bonilla añade una lectura sobre la industria: “Aquí afortunadamente el nombre es The Office y eso permitió que buscaran no el elenco más mediático, sino el mejor elenco para contar esta historia”.

Una sátira muy mexicana

Ambientada en la dinámica de una empresa familiar, la serie explora jerarquías, torpezas administrativas y pequeñas tragedias cotidianas que resultan profundamente reconocibles.

Como apunta Bonilla, la historia observa “una dinámica de poder ejercida por un tipo inepto y torpe e inconsciente… y esto es muy real”.

Estreno con maratón incluido

“La Oficina” llegará el 13 de marzo con todos sus episodios disponibles, lista para que el público se sumerja —sin pausas— en este retrato ácido de la cultura laboral mexicana. Una invitación a reír, incomodarse y, quizá, reconocerse un poco en ese espacio donde lo absurdo y lo cotidiano conviven todos los días.

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Kike Esparza

Soy un periodista apasionado del cine, la música y la moda. Tengo una obsesión por contar las horas y estornudar una y otra vez cuando tengo que tomar una decisión. Escribir es vivir.

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En este blog Kike Esparza habla desde su experiencia, 17 años en el periodismo le han permitido adentrarse y disfrutar de tópicos como el cine, la música, la moda y la diversidad. Rosa Distrito es el espacio que disfrutamos todos.

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