Tras cuatro semanas de intenso rodaje entre la ciudad de Guadalajara y las playas de la Costalegre en Melaque, Jalisco, concluyó la filmación de “Las llamadas perdidas”, la esperada segunda película como director del cineasta jalisciense Omar Robles Cano.
Con un elenco estelar encabezado por Hoze Meléndez (Almacenados, Sueño en otro idioma) y Teresita Sánchez (La camarista, Moscas), el filme retrata una dolorosa búsqueda cruzada por el amor y la incertidumbre.
La historia sigue a “Tomás”, quien habita los restos de una vida en común tras la repentina desaparición de su novio, “Manuel”. Al intentar entender qué pasó, “Tomás” decide acercarse a “Claudia”, la madre de “Manuel”, tejiendo un vínculo entre silencios y recuerdos mientras descubren facetas desconocidas del hombre que ambos amaban.
Para Omar Robles, egresado de Artes Audiovisuales de la Universidad de Guadalajara y cofundador de la casa productora Muchachxs Salvajes, este proyecto representa una travesía personal y artística que le llevó una década concretar.
Una década de gestación y compromiso ético
La semilla de “Las llamadas perdidas” comenzó a germinar hace diez años, cuando el director obtuvo el estímulo de Jóvenes Creadores del FONCA para la escritura del guion. Sin embargo, la historia fue cobrando una dimensión desgarradora a medida que la realidad social del estado se intensificaba.
“Las intenciones de contar esta historia surgieron porque aquí en Guadalajara y en Jalisco comenzó a ser cada vez más visible la crisis de desapariciones forzadas”, reflexiona Robles. “La película surgió como un miedo sobre qué pasaría si alguien a quien amo desapareciera. A lo largo de estos diez años sucedieron cosas en mi vida personal que me fueron preparando para enfrentarme a contar esta película de la manera más responsable y ética. Se convirtió en algo todavía más íntimo que refleja muchos de los miedos que me aquejan y que tienen que ver con ser una persona gay que vive en medio de una crisis”.
El realizador, quien obtuvo el Premio Ariel por el cortometraje “Aurelia y Pedro” y el Premio del Público en el FICM por su ópera prima documental “Las flores de la noche” (2020), impregnó su experiencia en el cine de no ficción para construir el lenguaje visual de su primer largometraje de ficción.
“El cine documental me ha dado una forma de mirar la vida cotidiana a través de la pantalla, entendiendo que en las cosas diarias hay potencia dramática. Eso hizo que la película adquiriera una esencia en la que, a pesar de tratarse de una ficción, la estética se construye como quien mira la realidad. Eso hace que se sienta muy íntima y cercana a los personajes, liberada de artificios”, explica el realizador.
Filmada desde las entrañas de Guadalajara
Lejos de alejarse de sus raíces, Robles apostó por filmar en los espacios que habitualmente transita. Incluso convirtió su propia casa en el set principal. “La filmamos completamente en los espacios que siento más cercanos a mí y que inspiran la película. Por ejemplo, una de las locaciones principales, que es la casa del protagonista, era mi propio departamento. Tuve que salirme de ahí para entregárselo al personaje y a la historia”, comparte.
Ese compromiso local no solo responde a una búsqueda estética, sino también a una postura política respecto a la descentralización de la industria cinematográfica mexicana. WSiento que acá en Jalisco el cine está creciendo mucho como industria, pero a veces se dejan de lado películas que intentan tener una perspectiva más social o verse como un patrimonio cultural. Como persona queer, para mí es importante tejer redes con otros artistas y seguir picando piedra desde la región”.
El camino hacia la postproducción y ruta de festivales
El proyecto ha sido respaldado por el FOCINE Producción de Largometrajes en los Estados para su fase de filmación y se encuentra a la espera de apoyos como Filma Jalisco. Además, la producción continuará su posicionamiento internacional en el mercado Match Me! del Festival Internacional de Cine de San Sebastián, invitada por el IMCINE y el propio certamen, donde buscará socios de coproducción y agentes de ventas para completar la postproducción.
Muchachxs Salvajes proyecta presentar la cinta en espacios de Work In Progress (WIP) y alistar su estreno mundial en los principales festivales de cine de 2027, como Sundance, Rotterdam y la Berlinale, para posteriormente concretar su corrida comercial en salas nacionales.
Mientras tanto, la productora tapatía mantiene una activa presencia en el panorama nacional, distribuyendo títulos como el documental “Mi pecho está lleno de centellas” y el largometraje de ficción “La eterna adolescente”. El público y la comunidad cinematográfica pueden dar seguimiento al avance de Las llamadas perdidas a través de las redes sociales oficiales de la productora Muchachxs Salvajes.