La cuarta entrega de “La Casa de los Famosos México” vivió una de sus jornadas más álgidas e intensas. Tras la intempestiva salida del fashion stylist Aldo Rendón por motivos de salud, el reality dio un giro completo este domingo con la eliminación de la cantante y bailarina argentina Flor Vigna.
La gala del domingo no solo estuvo marcada por la marcada competencia de audiencia frente al estreno de la segunda temporada de “La Granja VIP” en TV Azteca, sino también por una dinámica agudizada por la producción al meter a exhabitantes como Alexis Ayala, Apio Quijano, Ricardo Peralta y Dalilah Polanco, quienes instaron a los participantes a perder el miedo a la ‘funa’ y animarse a jugar sin violencia de por medio.
El clímax de la velada llegó cuando en la temida silla giratoria quedaron expuestos Ese Pérez y Flor Vigna, la pareja romántica de la temporada que terminó más desunida que nunca tras enfrentarse por constantes desacuerdos. Al confirmarse su expulsión tras 44 días de encierro, Flor encaró los micrófonos de las galas para analizar su paso por el programa, el sorpresivo ingreso de Gala Montes y los desatinos emocionales que desgastaron su juego. “No fui inteligente para ser jugadora, pero sí para no salir traumada”.
Al hacer un balance de su estrategia, Flor reconoció abiertamente que se dejó llevar por la intensidad afectiva, lo que terminó nublando su visión dentro de la competencia. “Siento que tuve un juego muy desnudo. Al principio tenía una amistad con Gema y luego con Ese, pero después se confundieron las cosas. Todas esas emociones me empezaron a marear y a consumir; me afectaba mucho la energía estar bien o mal con ellos. Siento que ese fue mi error: poner mi poder personal en los vínculos”, confesó la argentina.
La artista explicó que la dinámica del formato 24/7 resultó abrumadora a diferencia de sus experiencias previas en reality shows enfocados en el rendimiento físico o el talento, donde la catarsis era constante.
“Acá era el ocio, la frustración de no ganar los juegos y no saber en qué vínculo creer. A veces ves un brillo real en los ojos de un compañero y a veces notas que te está usando por estrategia. En un momento me arranqué las extensiones pidiendo un nuevo comienzo. Sentí que estaba perdiendo la dignidad por ser una amiga migajera, pero es un patrón que tengo que curar. No fui inteligente para ser jugadora, pero fui inteligente emocionalmente conmigo para salir a tiempo, con una experiencia increíble y sin salir traumada”, afirmó.
El factor Gala Montes y la despedida de Ese Pérez
Uno de los momentos más impactantes tras la expulsión de Vigna fue el anuncio del ingreso de Gala Montes —tercer lugar de la segunda temporada— como reemplazo de Aldo Rendón. Al enterarse de la noticia en la postgala, Flor no dudó en reaccionar con ironía y franqueza sobre cómo habría cambiado la convivencia dentro de la casa:
“¡Esta se va a poner bueno justo cuando me voy! Si me hubiese quedado, siento que Gala sacaría un poquito esa bestia en mí. Yo estaba muy sufrida, cobarde, huyendo de mis emociones malas y de poner límites. Con una Gala me habría sentido un poquito más fuerte”, admitió entre risas.
Por su parte, Ese Pérez regresó al juego tras vencer en el duelo de eliminación. Al ser consultado por la Jefa sobre los motivos que llevaron al público a votar por la salida de Flor, Pérez fue contundente:
“La verdad, ella lo pidió a gritos mucho toda esta semana que pasó. Siento que por eso la gente decidió que saliera”, aseveró Pérez, dedicándole también unas palabras sin rencores: “Florecita, sin ningún rencor, te deseo mucho éxito. Espero que en un futuro encuentres al amor de tu vida. Eres una persona muy chingona, muy creativa y buena onda. Sin rencores ni resentimientos, te mando un fuerte abrazo”.
Un “amor de verano” que queda en el pasado
Respecto a la visión que le queda de Ese Pérez tras ver fragmentos donde él opinaba a sus espaldas, Flor prefirió tomar distancia de la ilusión romántica y calificar lo vivido como una enseñanza.
“Me enamoré o sentí algo muy lindo, pero la palabra enamorar es muy grande. Me desilusioné cuando vi que hablaba mal de mí en el exilio o en el cine. Fue un opuesto complementario que me enseñó a reírme de lo malo, pero quedamos lo suficientemente bien para juntarnos afuera como amigos. Estoy super soltera, soy mi propia dueña y, por favor, no me pongan el cartel de casada”, concluyó entre risas.