A unos días del estreno de “Hermanas, Un amor compartido”, Luz María Jerez habla con entusiasmo —y evidente emoción— sobre “Rosario Juárez Cienfuegos”, el personaje que interpreta en el nuevo melodrama de Las Estrellas, que llega a la pantalla este lunes 2 de febrero a las 20:30 horas.
“Muy emocionada, muy contenta porque es una novela diferente en el sentido del melodrama, el triángulo es diferente”, cuenta la actriz. Y es que, en lugar del clásico conflicto amoroso entre parejas, la historia gira alrededor de un secreto que involucra a dos hermanas: una madre biológica y una madre de crianza que se disputan el lugar en la vida de una hija.
Una familia que se siente real
Jerez forma parte de la familia “Olmos”, un núcleo que, aunque ficticio, refleja dinámicas muy reconocibles para el público mexicano.
“Yo creo que hay muchísimo de eso, en efecto”, dice sobre la posibilidad de que la audiencia se identifique con la historia. “Hermanas que se encargan de los hijos o abuelos que se hacen cargo… está bien padre para ver el real conflicto y cómo se va resolviendo”.
Dentro de ese universo, “Rosario” es el corazón silencioso del hogar: una mujer amorosa, mediadora y profundamente protectora.
“Vivimos así… yo hago gelatinas y hago arroz con leche (para vender), y mi relación con mi marido y con mi familia es como Rosario te callas y te aguantas, ¿no?”, explica. Su esposo, “Delfino”, es un hombre duro y de carácter difícil, pero “Rosario” ha aprendido a mantener el equilibrio familiar con inteligencia emocional.
“Yo estoy del lado de ellas —mis hijas y mis nietas—, pero tengo que lidiar con mi marido, que sí lo amo, pero es un tremendo amargado, cerrado mentalmente”, detalla. Sin embargo, deja claro que su personaje no es una mujer débil: “‘A mí me puedes decir lo que quieras, pero yo no quiero que lastimes y maltrates a mis hijas ni a mis nietas’”.
El dolor que une… y el secreto que lo cambia todo
Uno de los ejes emocionales de la historia es una pérdida que marcó a la familia. “Lo que une a esta pareja es el dolor porque se nos muere un hijo”, revela Jerez. A ese golpe se suma otro conflicto: otra de sus hijas está en prisión al inicio de la trama. “Se rompe la familia y todo más o menos la llevamos… hay un secreto que ni se menciona hasta que sale de la cárcel la otra hija y empieza el conflicto. Padrísimo, está muy bonito”.
La actriz destaca que, aunque el melodrama es intenso, también hay espacio para el amor, el humor y personajes entrañables que dan respiro a la historia.
Un personaje que la toca por dentro
Con una trayectoria llena de villanas, mujeres seductoras y personajes de carácter fuerte, Luz María Jerez reconoce que “Rosario” representa una etapa distinta y profundamente personal en su carrera.
“Lo único que me ocupa aquí es buscar adentro de mí las partes verdaderas que sí tengo”, comparte. “Estos personajes me ayudan a entrar en otro lugar de mí, que es conmovedor, porque me conmueven los personajes, muchísimo”.
Además, hay un componente generacional que la conecta directamente con “Rosario”: “Es de la época de donde yo soy… que eran más así las mamás y las abuelas como están aquí retratadas”.
Jerez también agradece la confianza de la productora Silvia Cano por verla en un registro distinto al habitual. “Yo le agradezco muchísimo a Silvia que me haya visto en Rosario… me saca de mi zona de confort y me abre a una parte mía interna que está muy bonito explotar y reconocer”.
Un set que se volvió familia
Sobre la experiencia de grabación, la actriz no escatima elogios. “No sabes qué padre, nos la pasamos tan bien, se vuelve una cosa de familia”, dice sobre el ambiente de trabajo. “Hay un buen ambiente desde toda la gente que trabaja con ella, hasta la oficina, todo está muy bonito”.
Y aunque el final de grabaciones trae nostalgia, también llega acompañado de ilusión: “Horrible, porque sí se hace un vínculo increíble y nos divertimos y nos amamos… pero así es esto, así es la vida”.