El amor es uno de los temas inevitables de la vida, pero también uno de los conceptos que aprendemos sin cuestionar. Desde la familia, la cultura, las relaciones y hasta las canciones y telenovelas, heredamos formas de entender el afecto, el desamor y la pareja que no necesariamente nos pertenecen. En “¿Quién dijo que era amor?”, su nuevo libro publicado por Editorial Actualidad, la escritora Roxana Ramos propone detenerse frente a esas creencias y preguntarnos de dónde vienen y, sobre todo, si todavía queremos vivir bajo ellas.
Después del éxito de su audiolibro “Lo que nadie te dijo del amor”, uno de los más descargados en Everand, Ramos retoma algunas de esas inquietudes y las lleva al formato impreso. Con más de 60 mil seguidores en Instagram, la autora construye una propuesta dirigida a jóvenes y adultos interesados en comprender el desamor, reconocer patrones y encontrar una manera más consciente de relacionarse.
“Estoy muy contenta con el resultado de ¿Quién dijo que era amor?. Después de largo tiempo, de pensarlo y de aclararlo conmigo misma, poder decir: ‘Ya lo entendí, pero me gustaría contarle a la gente que lo entendí’, esa es la intención”, explica.
Más que ofrecer respuestas definitivas, Ramos busca que el lector formule mejores preguntas. El libro parte de una idea que considera fundamental: cuestionar a los demás resulta sencillo, mientras que observar las propias decisiones puede ser mucho más incómodo.
“Yo no te voy a dar respuestas, pero sí me gustaría invitarte a hacerte mejores preguntas, porque mis necesidades y las de mis lectores no son las mismas. Creo que ese fue el punto ideal para que este libro existiera”, señala.
La autora reconoce que muchas veces las personas saben que una situación no les hace bien y, aun así, permanecen en ella. Para Ramos, comprender racionalmente un problema no significa estar listo para modificarlo. El cambio implica asumir una responsabilidad personal que con frecuencia se intenta evadir.

“Todos sabemos cuando algo está mal y, aun así, elegimos permanecer en esa situación o conservar a esas personas en nuestra vida. Entender algo es un proceso muy personal. Por más que la gente se desgaste y por más terapias que tengas, al final es parte de una decisión muy propia”, afirma.
Uno de los ejes del libro es precisamente desmontar aquellas conductas que se han normalizado bajo la etiqueta del amor. Ramos recurre a ejemplos cotidianos y a referentes culturales para mostrar cómo determinadas ideas pueden convertirse en modelos emocionales que repetimos sin preguntarnos si realmente nos representan.
“No quería que fuera solamente un ‘amiga, date cuenta’. Quería ejemplificarlo, porque es muy fácil que te digan que lo que estás haciendo está mal, pero cuando entiendes por qué lo estás haciendo mal, las preguntas empiezan a ser otras. Ya no te estás defendiendo del mundo que critica tu error; ya estás haciendo un trabajo personal”, explica.
La escritora también cuestiona la idea de que una relación debe estar acompañada permanentemente por ansiedad, celos, drama o sufrimiento para demostrar que existe amor. Parte de esas concepciones, sostiene, provienen de una herencia cultural cargada de melodrama.
“Podemos decir que vivimos en automático. Somos niños, empezamos a ver cosas, las normalizamos y después, como adolescentes, seguimos viendo esas situaciones dentro de casa, con los amigos, con nuestros padres y con todo el mundo. De alguna forma creemos que es una manera automatizada de vivir”, plantea.
Para Ramos, la adultez ofrece la posibilidad de revisar esas enseñanzas y construir otras. Cambiar de opinión, modificar creencias y elegir una nueva manera de relacionarse también forma parte de la libertad individual.
“Me parece maravilloso descubrir en una vida adulta que puedes cambiar. A cualquier edad tienes el derecho de cambiar tus creencias y elegir el rumbo que te plazca y que te satisfaga, porque es tu propia vida. No puedes vivirla basada en lo que los demás eligieron para ti”, asegura.
La estructura de “¿Quién dijo que era amor?” se construye a partir de relatos que funcionan como ejemplos de distintas situaciones emocionales. Ramos recuperó historias y personajes que conoció a lo largo de los años y los convirtió en una especie de rompecabezas narrativo.
“Me empecé a llenar de información y a recordar historias que veía desde niña. Comencé a escribir alrededor de entre 15 y 20 personajes diferentes y situaciones que podían enlazarse. Así fui armando la estructura de esos relatos”, cuenta.
Sin embargo, su intención no fue reproducir historias de personas atrapadas en relaciones dañinas, sino imaginar caminos distintos para ellas. “Tomé esas historias reales y les di un final más sano o una continuidad más sana, como parte de un ejemplo de que sí se puede”, explica.
Ramos también se coloca dentro de esas experiencias. Reconoce haber atravesado momentos emocionalmente oscuros y considera que su propia evolución le permite hablar hoy desde un lugar diferente.
“Soy el mejor ejemplo de que sí se puede salir de ahí. Eso no significa que no vaya a volver a caer en algún momento o que aparezca otra historia que no sepa manejar. Sin embargo, hoy cuento con mejores herramientas porque me hice mejores preguntas sobre las situaciones que estaba viviendo”, comparte.
La autora aclara que su libro no pretende sustituir la atención psicológica ni ofrecer recetas universales. Su propuesta consiste en despertar preguntas que, cuando sea necesario, puedan llevar al lector a buscar ayuda profesional.
“Este libro es para sacudirte, para despertarte, para cuestionarte y buscar ayuda si realmente la necesitas”, resume.
En esta nueva etapa de su carrera, Ramos asegura sentirse más libre para escribir y reconocer que también ha cambiado su propia concepción del amor. A sus 46 años, considera que la evolución personal también implica aceptar que las ideas que alguna vez defendió pueden transformarse.
“Me encuentro en un momento desfachatado, en el que siento mucha libertad de poder decir las cosas sin miedo, de demostrar que dejé de ser esa roca que idealizaba el amor. Hago uso del derecho que tengo a cambiar de parecer y a evolucionar”, afirma.
“¿Quién dijo que era amor?” ya está disponible en librerías y plataformas del país. La autora continuará con la promoción del libro y tiene confirmada una presentación el viernes 21 de agosto en Gandhi Mauricio Achar, en Ciudad de México, donde conversará con la escritora Elena Bazán.
Para Ramos, el propósito final de esta obra no es decirle al lector cómo debe amar, sino acompañarlo mientras descubre qué ideas quiere conservar y cuáles está listo para dejar atrás. Porque, antes de aprender a amar de otra manera, quizá la pregunta más importante sea justamente la que da título al libro: ¿quién dijo que eso era amor?