La participación de Serena Morena en la tercera temporada de «RuPaul’s Drag Race: UK vs. the World» (2026) no solo marcó un nuevo capítulo en su carrera, sino que confirmó la fuerza del drag mexicano en una de las vitrinas más influyentes del entretenimiento global. La artista originaria de Aguascalientes se convirtió en la más reciente eliminada del reality en el episodio cinco, titulado “Silent Movie Acting Challenge”, tras perder el lip-sync frente a Fontana al ritmo de “Axel F” de Crazy Frog.
Con más de una década de trayectoria, Serena Morena es una de las figuras más destacadas del drag contemporáneo del Bajío. Su estética sofisticada —que equilibra comedia, sensualidad y elegancia— la llevó primero a consolidarse como referente regional tras ganar “The Best” Aguascalientes 2021, y más tarde a proyectarse a nivel nacional como participante de «Drag Race México», donde se posicionó como orgullo del drag de provincia.
Ahora, tras su paso por «RuPaul’s Drag Race: UK vs. the World», Serena habla con tranquilidad y gratitud sobre una experiencia que —asegura— superó cualquier expectativa.
“No tengo nada de qué quejarme, ¿sabes? El que yo haya tenido la oportunidad de estar allá frente a RuPaul en Londres grabando todo un mes… es una experiencia que no la hubiera pensado en mucho tiempo”, comparte en entrevista.
Aunque reconoce su espíritu competitivo, entiende que los tiempos del reality son impredecibles. “Uno quiere llegar a la final y ganar la corona, pero hay veces que las cosas se acomodan de cierta manera y ya no puedes avanzar más. Yo estoy feliz de que lo que alcancé a mostrar fue lo que yo necesitaba mostrar para sentirme satisfecha el día de hoy”.
México en la pasarela global
Desde el inicio, Serena tuvo claro que su paso por la franquicia debía ser una carta de amor a la cultura mexicana. “Cuando te dan la lista de las pasarelas, quise ajustarlo a nuestra cultura mexicana. Hay muchas cosas por mostrar, incluso no alcanzan las pasarelas para hablar de nuestro país”, explica.
Su objetivo fue mantenerse fiel a su identidad estética: “Llevar la pasarela a lo que a Serena le gusta vestir le permitió a RuPaul conocer un poquito más de lo que es el drag mexicano”.
La evolución respecto a su primera experiencia televisiva fue evidente. “Esta temporada quise hacer lo que no hice la temporada pasada: echar la casa por la ventana. Era esta segunda oportunidad de que el mundo viera a Serena… pero ahora en esta faceta de subir un poquito el nivel”.
Esa decisión implicó una inversión económica y creativa importante. “Sabes que rodearte de los recursos económicos, humanos y técnicos para que las cosas salgan mejor, pues siempre va a ser algo que consideres en la medida de que se pueda”.
El reto invisible: idioma y cultura
Más allá de los desafíos artísticos, competir en un entorno anglosajón supuso una presión adicional. “El primer reto era sobrellevar que no estabas hablando en tu lengua original. Entender lo que te dicen, traducirlo y luego lo que tú quieras decir, traducirlo y decirlo. Desde ahí hay un ejercicio muy fuerte”.
A ello se sumó el humor británico y la dinámica particular del universo de RuPaul. “No me podía equivocar y no podía dejar de escuchar al 100% para avanzar en los retos”, confiesa.
La eliminación y lo que viene
Sobre su salida en el episodio cinco, Serena la asume con madurez. “Yo nada más quería ver cómo se veía en la tele y sentirme a gusto. Si bien el episodio habla de mi eliminación, también tiene muchos factores que lo hacen muy llamativo para la audiencia”.
Lejos de enfocarse en la derrota, su meta era clara: mostrar la mayor cantidad posible de sus vestuarios. “Mientras todas estaban compitiendo por tener cámara, yo en mi cabecita era: ‘Avanza y que muestres un vestuario más’. Cada vestuario tiene un costo y un valor increíble”.
Aunque algunos looks ya no pudieron verse en competencia, adelanta que llegarán a sus redes sociales. “Se viene un material muy bonito, uno muy mexicano y otro con una resemblanza familiar… y luego regresamos a la gran final donde hay otros dos vestuarios que la gente va a terminar amando”.
RuPaul, el empresario y el artista
Compartir set con RuPaul fue una experiencia reveladora. “Al final del día RuPaul es un empresario. Está haciendo su programa y está haciendo que funcione”, reflexiona. Sin embargo, también destaca su lado humano: “Hay momentos donde sí voltea a vernos directamente y nos dice: ‘¿Estás bien con los zapatos? ¿Te incomoda algo del vestuario?’… Descubres el lado empresarial, pero también el lado humano”.
Para Serena, verlo hacer drag a su edad es inspirador: “Qué chido que hoy por hoy sea el dueño del universo drag, pero también entienda de qué va el ser drag”.
Un año después, más segura que nunca
Aunque para el público su eliminación es reciente, ella vivió el proceso hace un año. Ese tiempo le permitió procesarlo todo. “A veces a uno se le cruzan esos demonios: ‘¿De verdad yo me merecía ir?’ Pero conforme vas avanzando descubres que sí, que estaba hecho para ti de cierta manera… no queda más que abrazarlo y sacarle el mejor provecho”.
Hoy, Serena Morena capitaliza el boom internacional con presentaciones en México, Estados Unidos y Canadá. Además, no descarta nuevos proyectos. “Tengo muchas ganas de hacer televisión, pero una televisión más de entrevista, un talk show… nunca me quedo con las ganas de hacer las cosas”.
Lejos de representar un final, su salida del reality parece el inicio de una etapa más ambiciosa. Y como ella misma advierte: “Váyanse hasta la final, disfruten la temporada porque todavía hay cosas que ver de todas las reinas”.
Serena Morena no ganó la corona, pero sí algo más duradero: visibilidad global, evolución artística y la certeza de que el drag mexicano tiene un lugar sólido en el escenario internacional.