A propósito de la edición 41 del Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG), la actriz y modelo Trinidad González vive una experiencia distinta a la de estar frente a la cámara: formar parte del jurado del Premio Maguey, una de las plataformas más relevantes del cine de diversidad en América Latina.
Con una carrera que comenzó a tomar fuerza tras su participación en la serie de Netflix El secreto del río, donde interpreta a Sicarú, González enfrenta este nuevo rol con asombro, sensibilidad y una mirada crítica sobre las narrativas contemporáneas.
“Ha sido mi primera experiencia siendo jurado y de un festival tan importante como es el de Guadalajara… y nada, creo que pudiese sonar fácil, pero realmente tiene una gran responsabilidad”, comparte.
Narrativas diversas: más allá de la identidad
Lejos de encontrar discursos repetitivos, Trinidad identifica una evolución clara en el cine LGBTQ+: ya no se trata únicamente de contar historias sobre orientación sexual, sino de usarla como punto de partida.
“Hay muchos proyectos que tal vez no sea el mismo mensaje, pero sí pueden parecerse mucho. Y creo que eso es lo lindo hoy: que se cuenten historias diferentes, porque el público es lo que quiere ver”, afirma.
Para ella, uno de los cambios más significativos es que las historias ya no exigen pertenecer a la comunidad para generar empatía. “No necesariamente tienes que ser de la comunidad LGBT+ para entenderlas, hay historias con las que puedes conectar muy fácil y eso se me hace súper lindo”.
Además, destaca la diversidad de tonos: “No todo tiene que ser drama, no todo tiene que ser ‘pluma’. Depende mucho del contexto y de la delicadeza con la que cuentes las historias”.
El impacto en su mirada como actriz
El ejercicio de ver cine desde el lugar del análisis también ha sido transformador para su propia práctica actoral. “Tengo uno que otro actor y actriz que me dejaron en shock por la manera en la que cuentan una historia, como pasan de un mood a otro donde no sabes qué esperar”.
Ese descubrimiento alimenta su deseo de seguir explorando. Aunque reconoce que su trayectoria aún está en construcción, tiene claro que el crecimiento implica soltar el control: “Antes me detenía mucho, pero fui fluyendo, siendo un poco más libre. Hay que disfrutar lo que haces porque eso se ve en pantalla”.
Sin presión, con intuición
Tras el impacto que generó su personaje de Sicarú, Trinidad decidió dejar de lado la ansiedad por el “qué sigue”. “Esa pregunta ya me la dejé de hacer hace mucho tiempo porque me daba mucha ansiedad. Cuando la dejé, empezaron a llegar cosas muy lindas”.
Hoy, su brújula es la conexión: “Estoy abierta a lo que me vaya llegando siempre y cuando haya algo que me haga conectar, ya sea con el proyecto o con el director”.
También busca evitar encasillarse: “No quiero hacer siempre un mismo tipo de personaje, quiero explorar, jugar con diferentes papeles, eso es lo que te regala la actuación”.
Entre la actuación y el modelaje
Su faceta como modelo ha sido clave en su desarrollo personal y profesional. “El modelaje me ha regalado seguridad, confiar en mí, y eso es importante a cuadro”.
Aunque reconoce que son disciplinas distintas, encuentra puntos en común: “Las dos tienen que ver con disciplina, constancia y esfuerzo”. Incluso habla del “alter ego” que aparece frente a la cámara: “No vas por la calle caminando así, pero sí es parte de un performance”.
Abrir camino sin asumir etiquetas
Como mujer trans visible en la industria, Trinidad es consciente del impacto que puede generar, aunque evita asumirse como referente. “No me gusta tener esa responsabilidad de decir ‘soy un referente’, se me hace un poco pretencioso. Prefiero ser una conexión, un puente”.
Sin embargo, no evade el compromiso de acompañar a quienes se le acercan: “Si alguien me pide un consejo o una plática, yo feliz de la vida”.
También reconoce que abrirse camino no ha sido sencillo: “Hay veces que piensan que es todo color rosa, pero no. Sí hay un trabajo, sí es una lucha”.
Desde su trinchera, apuesta por generar espacios: “Seguir trabajando, seguir creando espacios donde todas las mujeres, sobre todo las actrices trans, se sientan apoyadas y motivadas”.
Una búsqueda en proceso
Actualmente, Trinidad se encuentra en un momento de calma y construcción. “Estoy muy tranquila, feliz, trabajando con marcas, me encantaría trabajar más en actuación”.
Con honestidad, reconoce: “No soy la mejor actriz del mundo, pero quiero seguir preparándome para llegar a ser una buena actriz y que a la gente le siga gustando lo que hago”.
Y si algo tiene claro, es el motor que la impulsa: la conexión. Esa misma que logró con Sicarú y que hoy sigue resonando en el público. “Cómo un personaje puede mover tantas cosas en ti y en las personas, eso fue lo que más me marcó”.