“El Mochaorejas”: la serie de ViX que reconstruye uno de los casos criminales más oscuros de los 90

La plataforma ViX apuesta por una de sus producciones más ambiciosas y perturbadoras con “El Mochaorejas”, serie original que se estrenó el pasado 23 de enero. Protagonizada por Damián Alcázar y Paulina Gaitán, la ficción de ocho episodios reconstruye —desde la mirada del thriller— uno de los casos criminales más estremecedores de México en la década de los noventa.

Inspirada en una investigación de la periodista Olga Wornat, la serie retoma el contexto de la ola de secuestros que sacudió al país y el ascenso de Daniel Arizmendi, conocido como El Mochaorejas, capturado el 17 de agosto de 1998. La producción corre a cargo de The Mall, con dirección de Mauricio Cruz (La Reina del Sur, Pasión de Gavilanes) y producción ejecutiva de Carlos Bardasano y Jorge Bermúdez.

Además de Alcázar, el reparto incluye a Alex Perea, Ariana Saavedra, Armando Espitia, Armando Hernández, Fermín Martínez, Giovanna Zacarias, Gustavo Sánchez Parra, José Sefami, Juan Carlos Barreto, Marco Treviño y María Antonieta Hidalgo, con participaciones especiales de Arcelia Ramírez, Oka Giner, Julio Bracho, Alberto Estrella, Emilio Guerrero, Claudia Ramírez y Scarlet Gruber.

Contar el horror desde el respeto

Para María Antonieta Hidalgo, quien interpreta a Eva Luna —la pareja sentimental de Daniel Arizmendi—, el estreno llega cargado de emoción y responsabilidad. “Es paradójico que, a pesar de la temática cruda, fuerte y que marcó el corazón de México, nosotros disfrutamos contar historias desde el respeto”, señala. “Es algo delicado, pero lo hacemos con todo el profesionalismo y con todo el corazón, porque está inspirada en hechos reales”.

La actriz reconoce que, aunque la historia se permite licencias narrativas, el equipo fue consciente del peso histórico del caso. “Estamos muy emocionados y a la expectativa de que el público lo reciba con todo el amor con el que fue hecho”, añade.

Personajes ficticios, verdades incómodas

En el caso de Armando Espitia, quien da vida a uno de los integrantes más jóvenes de la banda criminal, el trabajo actoral se construyó desde la convivencia y el ensayo, más que desde una investigación documental directa. “Muchos de nuestros personajes son creados de manera ficticia. Están inspirados en una investigación para construir el universo que rodeaba a este personaje”, explica.

El actor destaca que el proceso fue profundamente colectivo: “Ensayamos mucho, convivimos mucho, y trabajamos no solo en qué hacía cada personaje, sino cómo su personalidad embonaba con los otros”. Para Espitia, formar parte de este elenco fue casi irreal: “Yo pensaba en mi yo adolescente y trabajar con este cast es una locura”.

Humanizar sin glorificar

Uno de los mayores retos de “El Mochaorejas” es mostrar a personajes atroces sin convertirlos en héroes. “Nuestro trabajo es no juzgar a los personajes”, afirma Hidalgo. “Si emites un juicio moral, eso lo tienes que dejar a un lado y pensar en la psicología del personaje, en lo que lo motiva”.

Espitia complementa esta visión señalando que la serie plantea una pregunta más amplia: “La construcción de estos personajes cuestiona qué está fallando en la sociedad para que personas comunes vean en el crimen una forma de vida”.

Damián Alcázar, el maestro dentro y fuera del set

Tanto Hidalgo como Espitia coinciden en que trabajar con Damián Alcázar fue una experiencia formativa. “Para mí fue muy cómodo trabajar con él. Ya lo conocía de un proyecto anterior y eso me dio mucha confianza”, comenta María Antonieta. “Le aprendí muchísimo; siempre me apoyó y me cobijó desde el respeto y el profesionalismo”.

Espitia lo describe como un mentor natural: “Verlo interpretar a un personaje tan malo y, al mismo tiempo, ser un gran líder y compañero, es impresionante”. Incluso fuera de cámara, Alcázar marcaba el tono del rodaje: “En los breaks siempre buscaba llevar la energía a algo más luminoso, alejándonos de los temas oscuros de las escenas”.

Una estética noventera con alma documental

La ambientación de finales de los noventa y la fotografía aportan una sensación casi documental que potencia la incomodidad del relato. “La cámara está siempre un poco lejitos, como si nos estuviéramos metiendo en una historia que no deberíamos estar viendo”, describe Espitia. “Te pone los pelos de punta”.

El actor también destaca el trabajo técnico detrás de cámara: “Todo está finísimo: vestuario, coches, props. Hay que mencionar a nuestro director Mauricio Cruz y al director de fotografía Andrés León Becker, que fueron las cabezas de esta magia”.

Amor, cinismo y paradojas

Uno de los elementos más perturbadores de la serie es la relación sentimental entre Eva Luna y El Mochaorejas. “Yo le decía a Damián: yo no soy tu amante, soy tu novia”, recuerda Hidalgo. “Ella es el fuego que lo enciende, una luz dentro de su vida”.

La actriz decidió construir a Eva Luna como una mujer enamorada, leal y trabajadora: “Se vale de su sensualidad y belleza, pero también chambea y pone a trabajar a toda su familia”.

Espitia, como espectador de su compañera, lo resume así: “Es bizarro ver cómo estos personajes atroces se quieren y se cuidan. Hay química, comedia y cinismo, y eso lo vuelve inquietantemente humano”.

Un estreno que incomoda y cuestiona

Con sus ocho episodios disponibles desde el día del estreno, “El Mochaorejas” no busca justificar ni glorificar, sino confrontar. “Es un reflejo de la vida misma”, concluye Hidalgo. “Mostrarlo no es apoyarlo, sino entenderlo para pensar cómo podríamos cambiar y transformar nuestra realidad”.

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Kike Esparza

Soy un periodista apasionado del cine, la música y la moda. Tengo una obsesión por contar las horas y estornudar una y otra vez cuando tengo que tomar una decisión. Escribir es vivir.

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