Mi dinero, mi tiempo

Un poco de drama

Uno de los temas más peleados con mis amigos, tanto mujeres y hombres, es quién tiene que pagar en una relación sentimental. ¿El hombre? ¿La mujer? Mi mamá siempre me ha dicho: cuentas claras, amistades largas y creo que es algo que se tiene que aplicar en una relación de pareja, sea heterosexual, homosexual, de amistad o lo que sea.

Desde que comencé a trabajar me gusta pagar mis propias cosas y en las diferentes relaciones sentimentales que he tenido también me he empeñado en poner de mi dinero cuando hay una cita de por medio que implica gastos: desde ir a comprar un simple elote al parque hasta en un viaje más costoso.

Cuando me fui a vivir sola comprendí realmente el significado del dinero. Las horas y sacrificios que uno hace para poder solventar gastos, desde pagar la renta y servicios, comprar comida y salir a divertirse. Todo cuesta en esta vida y muy pocas cosas son gratis.

Tengo amigas que persisten en la idea de que el hombre, desde la primera cita, tiene que pagar todo. Muchas veces eso se relaciona con la caballerosidad y la importancia que tiene en la relación. Con los años esta idea se me esfumó de la cabeza y estoy convencida de que el hombre no tiene que pagar cada vez que sale con una mujer, sea la primera o la última cita.

“Si él quiere que salgamos, que él pague”, ha sido una frase muy constante en mis amigas y no creo que sea algo justo. Cuando uno empieza a vivir solo, creo que uno valora más cada centavo que una persona destina en ti.

Claro que está súper padre que tu pareja te invite todo y tú como mujer no tengas que poner ni un solo peso, pero no siempre tiene que ser así. Una cosa muy diferente es que él te diga que no hay problema, que él de buena voluntad te está invitando, pero otro cantar es cuando una se hace la ciega y no hace ni el intento por cooperar con alguna moneda, ni siquiera para la propina.

En estos tiempos que se aboga tanto por la independencia de las mujeres, me cuesta mucho comprender la dependencia económica que algunas tienen hacia sus parejas, en especial, cuando ellas también trabajan y ganan su propio dinero. Cuando uno no tiene ni en que caerse a chillar, ahí ni como alegar, estamos a la buena voluntad de la gente si bien nos va.

Una vez escuché que quien paga, exige, y en las relaciones eso también aplica. Si el hombre es que el paga, entonces él está en todo su derecho de decidir a dónde se va y qué se hace con su dinero y ahí, hay mujeres que no están de acuerdo en que él tome las riendas de la relación.

Pienso que si una como novia no coopera económicamente en la relación es como si vendiéramos nuestro tiempo, como si cobráramos con comidas, entradas al cine o a un concierto por las horas que esteremos con él.

Una vez una amiga por fin salió con el chico que le gustaba y lo primero que me comentó es que él solo había puesto el dinero correspondiente de su cena y sus cervezas y eso la desanimó a seguir conociéndolo. Poco le importó que el chavo ya fuera independiente, guapillo y buena onda, eso se me hizo un poco egoísta.

Esa vez le dije a mi amiga que por qué le molestaba, que el joven en cuestión tenía todo el derecho de pagar solo su consumo y no pagar por alguien a quien apenas estaba conociendo, que los dos estaban en la misma circunstancia.

Además, ella fue quien lo había incitado a que salieran y el chavo aceptó, en ese caso, ella era quien tenía que pagar. Durante mucho tiempo le dijo “a ver cuándo nos vemos” y cuando se vieron y llegó la cuenta, ella muy calladita se quedó pensando en que cada cita sería lo mismo, sin pensar que quizá ese día su hombre ideal no tenía más que el dinero suficiente para él y aún así, él decidió ir a gastar esos 300 pesos que bien puedo utilizar en otras cosas, al igual que ella. Le dije que no se pusiera de intensa, que si no le hubiera importado verla, no hubiera gastado litros de gasolina en ir por ella hasta su casa, que vive en donde ni va el diablo, y de igual forma la había regresado a su casa.

De las relaciones más sanas que conozco, los dos pagan por igual o van turnándose los gastos. Creo que desde que se comienza una relación es importante hablar de dinero y de los gastos que cada uno tiene para ser considerados en los alcances económicos que cada uno tiene para divertirse mutuamente.

Es curioso que con los amigos seamos más abiertos en contar nuestras precarias situaciones económicas y a ellos no les exigimos que si nos quieren ver, que paguen nuestras salidas. Existen amigos bien chidos que aun sabiendo que no tienes ni para comer, te digan que no hay problema, que ellos pagan a donde vayan con tal de verte. Ya cuando uno tiene dinero, lo justo es que uno pague la cuenta del otro como agradecimiento.

Cuando era estudiante y aun no trabajaba, tuve un novio, al que llamaré “Don llorón” (por qué de todo me hacía un drama, más intensos que los míos), él ya trabajaba y siempre pagaba todo, incluso, llegó a ayudarme para pagar de vez en cuando la colegiatura y taxis cuando él no podía ir por mí.

Cuando terminamos después de tres años de relación, si mal no recuerdo, una de las cosas que me dijo y que nunca se me ha olvidado, es que me reclamó y echó en cara todo lo que había gastado en mí. Un día apareció muy temprano en mi casa y me pidió que si al menos le podía regresar las películas y otras cosas que me había regalado que le habían salido muy caras y quería venderlas. De ahí también me dije “chingo a mi madre si me vuelven a echar en cara lo que me han regalado o invitado”.

En ese momento odié con todo mi corazoncito a “Don llorón”, pero ahora le agradezco que gracias a ese comentario jamás me han vuelto a reclamar lo que gastan en mí –o al menos no como él- porque muy pocas veces dejó que alguien pague todo o si me invitan ya es ganancia.

Eso me hizo pensar en cómo a veces como pareja hacemos planes para gastar o salir sin considerar la billetera del otro, de cómo también la pareja asumimos por inercia que es necesario salir cada fin de semana a un bar o al cine para no aburrirse, cuando a veces uno pasa las experiencias más lindas sin la necesidad de gastar un solo peso y solo salir a caminar, quedarse a ver la película que ya han visto miles de veces.

Creo que el ir gastos compartidos también hace que terminar con una relación sea más sencillo, uno no siente que “desperdició” sus millones de pesos en alguien que esperamos no volver a ver jamás en la vida. Si pagamos lo del otro es porque queremos y no porque sea una obligación para que la relación funcione.

Ilustración de @jaimejohnston7

mm
Norma Gutiérrez

Desde 2009 soy reportera. Soy dramática por gusto propio y le doy vueltas hasta el cansancio a cada problema. Tengo doctorado en relaciones amorosas tóxicas.

RosaDistrito

En este blog Kike Esparza habla desde su experiencia, nueve años en el periodismo le han permitido adentrarse y disfrutar de tópicos como el cine, la música, la moda y la diversidad. Rosa Distrito es el espacio que disfrutamos todos.

Encuéntranos en redes sociales.