La vulnerabilidad masculina, el deseo, la soledad y las heridas emocionales encuentran un retrato íntimo y crudo en “En El Camino”, la nueva película mexicana LGBT+ dirigida por David Pablos, que llegará a salas de cine el próximo 4 de junio —con funciones desde el 3 de junio— bajo el sello de Cinépolis Distribución. La cinta ha llamado la atención por su aproximación al universo hipermasculino de los traileros del norte de México y por una historia de amor improbable marcada por el dolor, el deseo y la supervivencia.
La historia sigue a “Veneno” (Víctor Prieto), un joven que frecuenta restaurantes de carretera donde sostiene encuentros con traileros para sobrevivir. En ese trayecto conoce a “Muñeco” (Osvaldo Sánchez), un conductor solitario con problemas de alcoholismo y drogadicción. Conforme ambos viajan juntos, venden drogas e inician una relación emocional que se ve amenazada cuando fantasmas del pasado de “Veneno” reaparecen.
Pero más allá del morbo que podrían sugerir sus escenas íntimas, la película encuentra su mayor fuerza en la emoción. Así lo reconoce el propio Víctor Prieto, quien admite que la experiencia de ver el filme terminó por conmoverlo profundamente.
“Yo también pensaba: ‘No, pues escenas sexuales, va a dar mucho morbo o no sé’. Hasta me daba vergüenza, dije, ‘se ve todo’. Pero cuando ya comienzas a ver la película es algo muy diferente, te empieza a transmitir esa nostalgia de los personajes y empiezas a sentir todo lo que están viviendo. Es algo muy bonito”, comparte el actor.
Para Prieto, quien debuta en el cine con este proyecto, el miedo estuvo presente desde el primer momento. No solo por tratarse de su primera película, sino por el peso emocional de su personaje y las escenas de intimidad.
“Mi primera impresión cuando me entregaron el guion fue decir: ‘No hay manera de que yo pueda hacer esto’. Y menos las escenas sexuales”, recuerda entre risas. “Cuando me presentan a Osvaldo Sánchez, pensé: ‘De ninguna manera voy a hacer esto con él’”.
Sin embargo, el proceso de preparación transformó completamente su percepción sobre el trabajo actoral. De la mano de la coach Patricia Ortiz, el actor entendió que las escenas íntimas dentro del cine tienen un proceso profesional y cuidado.
“Uno ve la película desde afuera y dice: ‘Ah, pues se besaron, se tocaron’, pero ya estando dentro es algo muy diferente. Es algo muy profesional y muy cuidado”, explica.
El verdadero reto: contener el dolor
Aunque muchos podrían pensar que las escenas sexuales fueron lo más complejo del rodaje, Prieto asegura que el verdadero desafío fue emocional. “Lo más complicado fue estar juntando las emociones”, confiesa. “Conforme va pasando la película, el personaje tiene que ir cargando más emoción, más emoción, más emoción por todo lo que va pasando. Y todo eso lo tenía que estar cargando”.
Esa intensidad emocional lo obligaba incluso a liberar tensiones una vez que terminaba cada escena. “Cuando terminaba, soltaba. A veces tenía que llorar, a veces reírme, literal expulsar toda esa contención porque sí era muy fuerte”.
Pero el proceso terminó siendo mucho más profundo de lo esperado: “En El Camino” no solo lo enfrentó a un personaje, sino también a sí mismo. “Prácticamente no fue soltar al personaje, fue soltarme a mí”, revela.
El actor cuenta que antes de la película se consideraba una persona “cero expresiva” y además mantenía en privado su bisexualidad. “Nadie sabía que yo era bisexual, solo mi mamá. Cuando conocí a mi esposo le conté esto a mi mamá y solo ella sabía”, recuerda.
El estreno del filme detonó un cambio irreversible en su vida. “Con todo esto de la película fue cuando estalló la bomba y salí del clóset… ahora sí que a nivel internacional”.
Lejos de verlo como una crisis, Prieto lo entiende como un renacimiento personal. “Todo ese miedo de expresar mis emociones lo dejé en este personaje. Cuando terminamos el rodaje prácticamente fui una persona nueva”.
Entre traileros, cantinas y trabajo de campo
Para construir a “Veneno”, Prieto también realizó una intensa investigación sobre el entorno que retrata la película: espacios marginales, bares de carretera, prostitución y dinámicas masculinas atravesadas por el machismo.
“Parte de mi trabajo fue ir a bares, cantinas y convivir con personas mayores”, explica. “Toda la película era estar con personas mayores que yo, entonces tenía que experimentarlo”.
El actor se acercó a jóvenes que ejercían trabajo sexual para conocer sus historias y comprender mejor el dolor que acompaña a muchos de estos contextos. “Me contaban historias muy fuertes, de tipos que los violentaban, que no les pagaban o los golpeaban. Ahí fue cuando empecé a abrir mi mente también”.
Ese contacto, asegura, despertó una nueva libertad personal. “Desperté una parte de mí que ni siquiera sabía que tenía: la libertad de expresión, saber que ser como uno es no es malo”.
Sensualidad, un sombrero rosa y romper el machismo
Uno de los momentos más llamativos de “En El Camino” ocurre durante una secuencia de performance cargada de sensualidad y fantasía. Para Prieto, el reto no fue bailar —de hecho, él mismo propuso la coreografía— sino enfrentarse al vestuario.
“Cuando me dijeron: ‘Vas a usar un sombrero rosa, un calzoncito rosa y botas’, dije: ‘¿Qué?’”, recuerda entre carcajadas. Frente al espejo, el miedo inicial se convirtió en algo inesperado. “Me dio mucha vergüenza, pero por un lado me sentí libre”.
Al ver el resultado en pantalla, la percepción cambió completamente. “Vi la grabación y dije: ‘Wow, sí me veo chido’”.
Más allá de la anécdota, el actor considera que el personaje también lo ayudó a desmontar ideas machistas que arrastraba. “Yo tenía este estereotipo de que el hombre siempre tiene que verse varonil, siempre aparentar ser macho. Con esto fue como que me quitaron ese machismo”.
Un nuevo camino en la actuación
Tras el impacto de “En El Camino”, Víctor Prieto ya decidió seguir apostando por la actuación. El actor confirmó que actualmente cuenta con representación artística y ya prepara un nuevo proyecto internacional. “Ya me estoy dedicando prácticamente a este medio”, adelanta.
Aunque mantiene reserva sobre los detalles, sí revela un dato importante: “Lo único que puedo decir es que estoy trabajando con actores de Estados Unidos. La productora es de allá y voy como protagonista también”.
Con una experiencia que lo transformó emocionalmente y una carrera que apenas comienza, Prieto tiene claro que “En El Camino” marcará un antes y un después en su historia personal. “Cada vez que me pregunten cómo salir del clóset… pues está esta película”.