Finalmente se estrenó en México la película más polémica de la temporada, “Emilia Pérez”, del director francés Jacques Audiard, la cual es protagonizada por Karla Sofía Gascón, Zoe Saldaña, Selena Gómez, Adriana Paz y Edgar Ramírez.
La cinta, nominada a 13 premios Oscar de La Academia de Hollywood, me parece que ha sido muy satanizada, no es tan mala como dicen en redes sociales –para mí es claro que hay peores películas– . Me resultó entretenida, pero ciertamente no la volvería a ver.
La recomendación es que la vayas a ver sin tomártela en serio, es de mal gusto y por eso es risible. Así que sí considero que entra en el espectro de una comedia, es una opereta kitsch que seduce por ser extravagante y arriesgada, pero que banaliza problemáticas sociales que nos duelen a los mexicanos.
“Emilia Pérez” cautiva por su estética visual extravagante y su audaz propuesta en cuanto a performances se refiere. La dirección artística, la música y la fotografía son muy creativas. Sin embargo, detrás de esta fachada llamativa, se esconde una historia que, a pesar de su ambición, resulta superficial y poco convincente.
Uno de los principales problemas de la película radica en su representación de México. Si bien la intención de crear una visión exótica y atrevida es evidente, el resultado es una caricatura que poco tiene que ver con la realidad de nuestro país. La falta de profundidad en el retrato de la cultura mexicana y la utilización de estereotipos preconcebidos desde una visión turística y extranjera, resultan ofensivos y reduccionistas.
Además, la decisión de incluir a Selena Gómez con un acento poco creíble resta credibilidad a la historia y distrae al espectador, era más sencillo y orgánico que la actriz dijera sus diálogos en inglés y fueran subtitulados al español. Sin embargo, la escena donde dice “Hasta me duele la pinche vulva nada más de acordarme de ti”, ya pasó a la posteridad como un meme vitalicio.
Otro punto débil de la película es su tratamiento de temas complejos como la violencia, la identidad y la redención. La transformación del narcotraficante “Manitas” en una mujer trans “Emilia Pérez”, aunque pueda parecer una propuesta innovadora, carece de la profundidad necesaria para ser convincente. La redención se presenta como un proceso fácil y rápido, sin explorar las consecuencias de las acciones del personaje ni las dificultades que implica un cambio tan radical.
Hay que reconocer las buenas actuaciones de Karla Sofía Gascón y Adriana Paz, quienes aportan matices y complejidad a sus personajes. Sin embargo, estas interpretaciones no son suficientes para salvar una película que adolece de un guion sólido y una dirección más coherente. Zoe Saldaña interpretando a la abogada “Rita”, es el personaje más convincente y el que trata de darle una mejor coherencia a una historia superflua que constantemente se aleja de la realidad de la que se quiere anclar.
En conclusión, “Emilia Pérez” es una película visualmente atractiva pero conceptualmente débil. Si bien su estética y su atrevimiento pueden cautivar al espectador, su falta de profundidad y su representación estereotipada de México la convierten en una obra que, a pesar de sus “buenas intenciones”, resulta insatisfactoria.