Tras 12 años en cartelera en la Ciudad de México, la obra “¿Por qué no nos casamos?” llega por primera vez a Guadalajara con una única función el 18 de julio a las 20:30 horas en el Auditorio Charles Chaplin. El montaje es protagonizado por Adrián Cue y Gaby Fernández, quienes dan vida a una pareja que cuenta su historia de amor a lo largo de 75 años, en tiempo presente y sin intermedios.
“Es una obra hecha con el corazón para el corazón”, comparte Adrián Cue, actor, productor y autor del texto. “Buscamos contar la historia del amor desde un lugar muy divertido, muy coloquial, en donde todos se van a identificar perfectamente”, afirma sobre este montaje que ha tocado fibras emocionales del público a lo largo de más de una década.
El camino para que esta obra llegara a escenarios fuera de la capital no fue inmediato. “Al principio no la producía yo. Fue hasta después de la pandemia cuando tomé las riendas de la producción”, comenta Cue. “Este es el momento para que ‘¿Por qué no nos casamos?’ empiece a llegar a más personas”, añade con entusiasmo por esta primera parada fuera de casa.
Para Adrián, llevar este proyecto a Guadalajara tiene un valor especial: “Es una ciudad que yo amo profundamente, la verdad es que estoy muy emocionado. Ojalá Guadalajara nos dé la patadita de la buena suerte para que podamos llevar esta historia a muchas más ciudades”.
Una obra que crece junto a sus actores
Cue destaca el proceso de evolución que ha tenido tanto la obra como él mismo a lo largo de los años. “Es muy divertido cómo, a lo largo de 12 años, te vas identificando con cosas que tú mismo escribiste, pero que no estaban desde la experiencia vivida. Hoy me reconozco en muchas de esas escenas”.
Su compañera en escena, Gaby Fernández, forma parte del proyecto desde hace cuatro años. “Es una mujer talentosísima, con una energía y un aura maravillosa”, expresa Adrián. “Hace un personaje increíble, con una infinidad de matices, porque estos personajes transitan 75 años de vida en una hora y media sin descanso”.
Una historia espejo para el público
Más allá del humor, la obra también propone una reflexión íntima sobre las relaciones de pareja. “A través de la risa, la comedia y el amor, conectamos con el público y le damos un espejo emocional”, explica Cue. “Cuando la escribí, mis papás acababan de divorciarse después de 35 años de matrimonio. Yo también atravesaba un momento importante en mi relación, y una amiga mía se estaba separando. Todo eso nutrió esta historia”.
En escena, hay elementos escenográficos relevantes como lo son dos espejos. “Buscamos que el público pueda espejearse, que se identifiquen sin asumir verdades absolutas, pero sí planteando situaciones comunes en muchas relaciones”, añade.
De la obra al escenario musical
Además del teatro, Adrián Cue continúa explorando su faceta musical. “La música siempre ha sido mi motor de vida. Después de Mercurio, hice televisión, producción, pero mi alma viene de la música”, dice. Justo un día después de la función teatral, Cue se presentará en un bar de la ciudad con su show musical “Con sombrero ajeno”.
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