Aunque crecer rodeada de actores podría parecer un camino ya trazado, para la actriz Vaita Sosa el reto ha sido justamente otro: encontrar una voz propia sin renunciar al peso simbólico de pertenecer a dos familias profundamente ligadas al espectáculo mexicano, los Sosa y los Ciangherotti. En medio de esa herencia, la joven actriz comienza a consolidar un camino que no solo contempla la actuación, sino también la escritura, la dirección y la creación de historias atravesadas por temas femeninos, la salud mental y las complejidades familiares.
Actualmente, Vaita se encuentra por cerrar temporada de El Misterioso Caso de La Sombra, montaje de Juan Cabello que se presenta en el Teatro Milán y que ha encontrado una conexión especial con el público familiar. Pero detrás del escenario, también atraviesa un proceso de crecimiento artístico y personal.
“Creo que más que presionada, sí siento que cargo una responsabilidad por el linaje del que vengo, por supuesto, y quiero honrar eso. Sí quiero hacerlo lo mejor posible”, comparte en entrevista con Rosa Distrito.
Hija de una tradición artística que incluye nombres reconocidos dentro de la actuación mexicana, Vaita reconoce que el apellido puede despertar expectativas, pero asegura que, lejos de sentirse limitada, ha encontrado apoyo y acompañamiento.
“Siempre me he sentido muy acogida por ellos y más que sentirme como presionada a llegar a cierto nivel, creo que algo que ellos me han dicho mucho es: ‘Tú tienes tu propio camino y lo estás construyendo y confía en que el camino que tú estás recorriendo es el tuyo’”, expresa.
Sin embargo, admite que el nervio nunca desaparece, especialmente cuando su familia ocupa una butaca entre el público.
“La función a la que fue mi papá (Roberto Sosa), yo creo que ha sido la función en la que más nerviosa he estado”, recuerda entre risas. “Obvio, me juzgo de repente muchísimo, pero digo: ‘No, confía en tumodo’. Ellos me dijeron que se puede y es hacerlo con lo que tengo, que es mucho y eso lo agradezco”.
Para Vaita, la actuación no es solo una profesión heredada: es un espacio de servicio emocional. En su visión del teatro existe algo profundamente ritual.
“Yo lo veo como dejarme ser un canal para la gente que lo necesite”, explica. “Algo que yo siempre digo y para mí sí es un ritual previo a salir a funciones: permítanme ser un canal para quien necesite recibir este mensaje, para quien necesite sentir algo”.
Del escenario al cine: la necesidad de contar historias
Aunque comenzó profesionalmente en el teatro, la actriz tiene claro que su horizonte creativo se expande hacia el cine y el audiovisual, particularmente desde la escritura y la dirección.
Egresada de Comunicación con especialización en cine por la Universidad Iberoamericana, actualmente cursa un taller de guionismo, un espacio donde fortalece una inquietud creativa que descubrió durante la universidad.
“Más que actuar, a mí me gusta mucho escribir y dirigir y eso lo descubrí en la universidad. Dije: ‘Este mundo me encanta’”, cuenta.
Entre los temas que le interesa explorar aparecen las maternidades contemporáneas, la salud mental y las relaciones familiares, asuntos que observa desde las conversaciones con mujeres cercanas a su vida.
“Me interesa mucho la maternidad”, señala. “Yo vengo en una generación donde la mayoría no quiere ser mamá y es algo que a mí me llama mucho la atención”.
La actriz reflexiona sobre cómo las nuevas generaciones enfrentan decisiones distintas sobre el deseo de maternar y las estructuras familiares.
“Yo sé que me gustaría ser mamá, por ejemplo, pero no tengo ese deseo tan grande como para aventarme sola”, confiesa. “Es un tema que da para muchísimo discurso y es algo que me interesa seguir explorando”.
Además, adelanta que ya trabaja en un proyecto cinematográfico familiar: un cortometraje que contará con la participación de su padre.
“Este año estamos en la preparación de un cortometraje donde lo va a actuar mi papá”, adelanta. “Y claro, en algún momento trabajar con mi abuela o con mi mamá también me encantaría”.
El Misterioso Caso de La Sombra: una obra para niños que también interpela a los adultos
Mientras sus proyectos como creadora toman forma, Vaita continúa sobre el escenario con El Misterioso Caso de La Sombra, obra galardonada como Mejor Obra para Jóvenes Audiencias en los premios ACPT y los Premios Metropolitanos de Teatro.
La puesta, producida por Nocturno Teatro y escrita y dirigida por Juan Cabello, sigue a Mikel, un adolescente aficionado a las historias de detectives y terror cuya vida cambia cuando una misteriosa sombra comienza a irrumpir en su casa. Junto a su mejor amiga Luciana —personaje interpretado por Vaita— y la inesperada ayuda de Sherlock Holmes, el protagonista intentará resolver el misterio mientras enfrenta cambios familiares profundos.
Para la actriz, interpretar a Luciana ha significado también mirar hacia atrás y reencontrarse con su propia adolescencia.
“Ha sido muy hermoso, pero también muy retador porque es reconectar con esa Vaita de 13 años y también pensar dónde estaba mi familia en ese entonces”, comparte.
La obra, dice, logra algo poco común: hablarle a las infancias sin minimizar sus emociones y, al mismo tiempo, confrontar emocionalmente a los adultos.
“Muchas veces damos por hecho que los niños no entienden y creo que son los que más entienden”, reflexiona. “Sí, es una obra infantil, pero le habla directo a los adultos y a su niño interior”.
Ese diálogo generacional se ve acompañado por una propuesta visual que el público también ha celebrado. Vaita destaca el trabajo de escenografía de Mauricio Ascencio y el diseño de vestuario, elementos que ayudan a construir una experiencia inmersiva y emocional.
“Todo está muy bien pensado, muy bien caracterizado para cada personaje y en conjunto consigue lo que logra”, afirma.
La temporada de El Misterioso Caso de La Sombra concluirá el próximo 7 de junio, con funciones dominicales a las 12:00 horas en el Teatro Milán, cerrando así un ciclo que ha logrado conmover tanto a niñas y niños como a los adultos que, quizá sin esperarlo, terminan encontrándose con partes olvidadas de sí mismos.
“Vale mucho la pena, es una obra muy digerible, muy bonita, no es larga y es el plan perfecto para ir con la familia”, invita la actriz. “Sales a muy buena hora, te vas a comer después… vayan”.