Jessa Crispin ya no quiere llamarse feminista

«Por qué no soy feminista» de la autora norteamericana Jessa Crispin llegó como el segundo libro (el primero fue Sobre Cultura Femenina de Rosario Castellanos) sobre feminismo que leería dentro de mi corta carrera explorando el tema. El manifiesto cayó como balde de agua fría ante mi interpretación millenial de lo que era el feminismo. La lectura formaba parte de una recomendación mensual que otorga el club literario digital «LibrosB4» (síganlas en Twitter, son buenísimas) que a su vez, fue comentado a través de un live donde las chicas que forman la colectiva expusieron sus puntos de vista sobre el libro. En resumen: no les gustó y lo destrozaron acusando a la autora de generalizar utilizando ejemplos de casos particulares que solo aplican para las feministas norteamericanas blancas. Ahora se los cuento para que lo lean y saquen sus propias conclusiones.

Jessa Crispin es una autora estadounidense y reconocida feminista (o ¿ex feminista?) editora y fundadora de la revista en línea «Bookslut» así como también ha escrito numerosos libros. Es en «Por qué no soy feminista» donde explora una crítica hacia el concepto capitalista que ha adquirido no el movimiento, sino la palabra como tal y el cómo se ha ido confundiendo más una lucha con la mera etiqueta.

La pregunta que surge a lo largo de la lectura del manifiesto es ¿soy realmente feminista o solo quiero parecerlo? entre cada ensayo, la autora expone distintas críticas hacia las integrantes o quienes se dicen integrantes pero que solo practican de dientes para afuera, tomando como referencia en particular este autoempoderamiento tan propagado entre la generación millenial, sentimiento que, de acuerdo a la autora, solo expone un profundo monumento al narcisismo.

«El deseo de enfocarse en el cambio de uno mismo, el autoempoderamiento de uno mismo, es un síntoma de la inhabilidad para cambiar al mundo, de un sentimiento de impotencia. (Es fácil confundir las dos, de pensar que como tú estás bien, el mundo debe estar bien también)»

Según Crispin, actualmente no se lucha por una causa sin que ésta afecte primero de manera personal, o sea, no se busca ayudar a las demás mujeres aunque no te haya pasado (cosa que podría referirse a varias actrices de Hollywood, quienes no levantaron la voz respecto a la brecha salarial entre hombres y mujeres, hasta que dicha brecha las afectó a ellas, entonces sí, se pusieron en alto la mera etiqueta de «feministas»).

La autora no deja escapar tampoco el hecho de que las marcas publicitarias estén haciendo su agosto con la mercadería, la cual hace pensar a más de una jovencita que por el solo hecho de comprar una playera que diga «Feminist» es suficiente y contribuye al movimiento o peor; lo hace por moda, siendo que para empezar, la idea del Capitalismo como principal opresor y co-capitán del patriarcado es básica en el movi-miento.

Jessa Crispin está enojada: con los medios por trivializar e imponer al feminismo más como etiqueta que como filosofía (por ejemplo, revistas de moda que se desviven por decir que son feministas pero al mismo tiempo te llenan de publicaciones afianzando estereotipos misóginos), con las feministas modernas por no poder «representar» según su criterio al movimiento, con las personas en general también por no aceptar que somos humanos, todos merecemos respeto y luchar aunque los problemas no nos afecten a nosotros.

Pero entonces ¿qué es lo que nos hace feministas y qué nos hace «posers» feministas? De acuerdo con mis conclusiones después de leer el manifiesto, saco una serie de acciones que coloco en una lista para facilidad lectora:

No eres feminista si…
* Compras productos que te etiquetan como feminista pero no haces nada más.
* Admites simplemente que las mujeres no mienten ni son capaces de hacer daño.
* Quieres que un hombre pague por todo lo que han hecho los demás a través de la historia.
* Llegas a un puesto de poder pero no haces nada por lograr que otras mujeres puedan acceder también, o sea, te comportas como un hombre.
* Crees que porque tú estás bien o a ti no te ha pasado nada, entonces, no pasa nada.

Creo que hay que tomar la lectura como lo que es: una crítica de una autora estadounidense hacia el femi-nismo estadounidense (solo uno: el de las blancas) pero que también tiene partes de razón que pueden analizarse en el contexto mexicano (el privilegiado). La cosa aquí no es confundirse: desde el siglo pasado ya se distinguió que cuando hablamos de Feminismo no puede referirse en singular sino en plural: LOS FEMINISMOS y es que desde un principio, un solo movimiento no ha sido capaz de visibilizar de manera ecuánime las necesidades de todos los grupos, problemática que lleva a la creación de divisiones dentro del mismo, por lo que la crítica de Crispin afecta a una de esas divisiones.

Para poder tener una visión desde todos los ángulos, es necesario tomar en cuenta este tipo de lecturas para comprender y analizar mejor el movimiento en la actualidad donde ciertamente, no somos las mismas ni tenemos las mismas problemáticas que cuando se inició. Difiero de manera conceptual con muchos de sus puntos, pero dénle una leída si no lo han hecho y me cuentan sus conclusiones.

Lee más:
https://www.letraslibres.com/espana-mexico/cultura/entrevista-jessa-crispin-el-objetivo-muchas-mujeres-que-se-denominan-feministas-no-es-la-igualdad-sino-la-ambicion-personal

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Paola Cortés

Estudié Comunicación pero no lo digo en voz alta. Lectora queer, feminista, trans feminista y todo eso.

RosaDistrito

En este blog Kike Esparza habla desde su experiencia, 10 años en el periodismo le han permitido adentrarse y disfrutar de tópicos como el cine, la música, la moda y la diversidad. Rosa Distrito es el espacio que disfrutamos todos.

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