Desde Argentina, “Un Poyo Rojo” llega al Conjunto Santander

Este viernes 12 de mayo en punto de las 20:30 horas en la Sala 2 del Conjunto Santander, se presentará el espectáculo argentino “Un Poyo Rojo”, el cual hace unos años vivió un gran momento viral luego de que Luciano Rosso, uno de los artistas del show, hiciera un lip sync de la canción “El Pollito pío” de la italiana Morgana Giovannetti.

A propósito de esta presentación en Guadalajara, conversamos con Nicolás Poggi, coreógrafo del concepto artístico, el cual cruza entre la danza, el deporte y la sexualidad. Él fue también uno de los protagonistas del show cuando se inició en el 2008. Una obra que, a partir del lenguaje corporal explora los límites del lenguaje contemporáneo, en respecto del movimiento y sus posteriores interpretaciones.

“La obra la comenzamos a crear en 2008, pero en el 2009 la finalizamos como obra completa”, subraya Nicolás, quien recuerda que después de varios años de seguir con el montaje, el mensaje de éste no ha cambiado. “Sigue siendo el mismo. La estructura de la obra tampoco cambió, solamente lo que ha pasado es que antes la obra la bailábamos Luciano y yo y luego cambiamos, yo me abrí y entró Alfonso (Barón) quien también la hace desde hace muchos años”. Recuerda que sí se han modificado algunas cosas como gestos y situaciones “libres”.

Pero al final de la obra sí hay algo distinto, “Luciano hace un pequeños performances que dura unos cuantos minutos sobre lo que se hizo viral”, sí, “El Pollito Pío”. Destaca Nicolás que la obra aunque ya tenía su propio éxito, Luciano comenzó a hacer estos videos virales y esto hizo que él se hiciera conocido y a partir de esto el espectáculo unió estos dos fenómenos sobre el escenario, el buen resultado del montaje más la incorporación de lo viral.

“Cada vez que viajábamos para hacer una función, lo que realmente también la gente quería ver era lo que se hace viral, como esos pequeños lip syncs. Entonces, esto se empieza a agregar a la obra como cierre, que va como adjunto, pero es separado del montaje”. Lo que ha demostrado este proyecto es que el arte y lo viral pueden convivir sin ninguna complicación. “Esto es entrar en una negociación de lo que quiere el público y lo que nosotros queremos como compañía para poder presentar. Entonces, hay como una combinación y una aceptación de todo esto; creo que fue muy inteligente haber hecho este mix”.

El concepto de la corporalidad

“Un Poyo Rojo” es una provocación, una invitación a reírnos de nosotros mismos, pero también reconociendo nuestra totalidad. El espectáculo mezcla tanto acrobacias como comicidad. Naiff, kitch, poncif, o cualesquiera que sus múltiples lecturas pueda arrojar, sin embargo un impactante abanico al respecto de las posibilidades físicas y espirituales del ser humano.

“Nos gusta fusionar la danza y el teatro, así que hay algo como muy corpóreo, muy del teatro físico, que en Argentina es como muy cotidiano y en México se empezó a ver más hace un par de años. En Argentina ya tiene tiempo esta idea de contar una historia a través del cuerpo”. Así que las ideas de Nicolás junto a las de Luciano, más la dirección de Hermes Gaido, desarrollaron un proyecto con gran éxito.

“Y lo que nos ha enseñado todo este tiempo es a graduar la energía para no cansarte, porque son muchas funciones por año y por semana, así que necesitas entender cuál es el límite de tu cuerpo, así que hay que actuar esto en escena. Yo participo en la obra a veces y hago gira con ellos (con Luciano y Alfonso), yo resido en México así que voy y vengo todo el tiempo. Entonces, en la última gira a la que fui con ellos y que duró seis meses, entendí cuál es la energía que tienes que usar para no cansarte, también porque uno va creciendo y ya no tiene la misma energía que antes”.

Explica Nicolás que preservar esta energía para hacer un espectáculo tan corporal, tiene que ver con una buena alimentación, donde además cada uno hace su entrenamiento, pero tampoco hay un sobreesfuerzo, cada uno vive su vida y sus límites a su ritmo. “Es cuidarse desde otro lugar, yo hago yoga, Luciano estira todas las mañanas… se trata de encontrar tu forma sin cansar el músculo, pero sí hay que mantenerlo vivo. Además, la misma obra te hace estar en estado físico porque son muchas funciones por año, así que hacerla todo el tiempo te mantiene en un estado activo, pero no hay nada mágico (detrás), el estar en una constante presentación de la obra hace que tu cuerpo también se adapte”.

¿Qué significa comunicar con el cuerpo?

Nicolás comparte que al estar inmerso en un proyecto como “Un Poyo Rojo”, él y sus compañeros no se dan cuenta de todo lo que esto genera en ellos y en los demás. “Uno no se imagina que desde la danza, que puede ser como (un círculo pequeño) puedas llegar a ser tan conocido. Es muy lindo estar en escena y poder contar algo con el cuerpo. Además, también es una historia mía y de Luciano cuando éramos pareja, así que ahí hay algo de ventilar lo que era nuestra relación. Además, esta obra se crea cuando en Argentina se acepta el matrimonio igualitario. Entonces, justo tuvimos función ese día de la aceptación y todo fue como muy mágico”.

El humor también juega un papel importante para abordar temas que puedan ser incómodos para cierto público, como la interacción erótica que se gesta entre dos hombres sobre un mismo escenario. “El humor es una herramienta que usamos para ‘distraer’ del tema serio o del tema que puede llegar a incomodar o molestar, para darle una vuelta y que termine gustándote, porque hay una cosa de comicidad en todo eso. Es inteligente usar el humor para ‘engañar’ al público y decirle que eso que incomoda se lo vamos a hacer más fácil a través del humor”.

Finalmente, sobre cuál es el futuro de “Un Poyo Rojo”, Nicolás comparte que el espectáculo seguirá mientras la audiencia lo quiera. “Ahora la compañía creó otra obra nueva que también es de humor. Cada montaje tiene sus tiempos, ‘El Bobo’ tardó cuatro años en despegar. Entonces, creemos que esta nueva obra que se estrenó el año pasado, tendrá también su tiempo”, este proyecto habla de las redes sociales a partir del humor y en esta pieza trabaja el mismo equipo.

 

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Kike Esparza

Soy un periodista apasionado del cine, la música y la moda. Tengo una obsesión por contar las horas y estornudar una y otra vez cuando tengo que tomar una decisión. Quiero ser como Carrie Bradshaw.

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En este blog Kike Esparza habla desde su experiencia, 12 años en el periodismo le han permitido adentrarse y disfrutar de tópicos como el cine, la música, la moda y la diversidad. Rosa Distrito es el espacio que disfrutamos todos.

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